Sánchez acometerá, tras los indultos, una remodelación de Gobierno

Planea relevar a Carmen Calvo por Iceta en la Vicepresidencia primera, mientras que la cabeza de Irene Montero está en juego

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (2d), conversa con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo (2i), y las ministras de Economía, Nadia Calviño (2i), y de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en presencia del responsable de Justicia, Juan Carlos Campo
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (2d), conversa con la vicepresidenta primera, Carmen Calvo (2i), y las ministras de Economía, Nadia Calviño (2i), y de Transición Ecológica, Teresa Ribera, en presencia del responsable de Justicia, Juan Carlos CampoPool Moncloa/Borja Puig de la BePool Moncloa/EFE

Después de un año y medio de tensiones públicas y privadas con su socio de gobierno Unidas Podemos, ahora parece que las aguas bravas se han tornado mansas. Por eso Pedro Sánchez considera que ha llegado el tiempo del cambio, el tiempo del relevo dentro de su Gabinete. Fuentes gubernamentales aseguran a LA RAZÓN que es indudable que la salida de Pablo Iglesias agiliza esta remodelación, así como que existe una mayor fluidez en su interlocución con su sustituta en el cargo Yolanda Díaz. De ahí que casi en el ecuador de la legislatura el presidente del Ejecutivo prepare el primer relevo de su Gabinete que le permita afrontar con nuevo brío el período que le resta hasta su próxima cita con las urnas a finales de 2023. «Será un tiempo de cambio, un tiempo de recuperación económica», tras una crisis sin precedentes cuya onda expansiva se dejará sentir durante años. Con estas claves en mente, según fuentes monclovitas, al jefe del Gobierno le parece que ha llegado el momento oportuno para afrontar estos cambios, que anunciará en unos días, o, a lo más tardar, en unas semanas, tras bendecir por unanimidad este martes el Consejo de Ministros los indultos de los líderes catalanes sentenciados por el procés.

Puente con Cataluña

Pese a su idea inicial, Sánchez, hombre conservador en cuestión de formación de equipos, diseña unos cambios un tanto forzado por las circunstancias. Hace ya meses que su vicepresidenta primera, Carmen Calvo, le mostró su deseo de salir del Ejecutivo, después de que la covid-19 dejara en ella una profunda e imborrable huella. Por eso no se descarta que en esta remodelación abandone el Gobierno. El nombre que suena con más fuerza para sustituirla al frente de la Vicepresidencia Primera no es otro que el del histórico dirigente catalán Miquel Iceta, un recién llegado al Gobierno central.

Fuentes gubernamentales confirman a LA RAZÓN que Sánchez lo considera el candidato idóneo para nombrarlo su mano derecha. «Es un político de raza, que manejará como nadie los hilos de la política» nacional, aseguran a este diario estas mismas fuentes. De hecho, otras fuentes del Ejecutivo dan por sentado que su desembarco en Madrid se produjo ya con el punto de mira en el relevo de Calvo en el cargo. A la espera de los cambios, el pasado 27 de enero asumió las riendas del Ministerio de Política Territorial y Función Pública.

Según aterrizó en la capital española, un miembro del Gobierno de Sánchez vaticinó a LA RAZÓN que «Miquel nos dará tardes de gloria». Ese «gran político», admirado por unos y denostado por otros, si Sánchez no cambia de idea, se convertirá este verano en su mano derecha y en «un magnífico puente» con Cataluña. El presidente no ve con malos ojos, según fuentes gubernamentales, que la vacante que deje en Política Territorial sea ocupada por algún miembro de Podemos. Para este cargo, se baraja el nombre del podemita Jaume Asens.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, también figura en todas las quinielas para causar baja en el Gobierno, después de su gestión en la crisis de Marruecos. Además de este crucial relevo, el de Calvo, el jefe del Ejecutivo estudia reducir el número de carteras de su Gabinete. En estos momentos, el Gobierno está compuesto por una presidencia, cuatro vicepresidencias y 26 ministerios. Este organigrama no es «sostenible» para Bruselas, quien ha dado vía libre a una inyección de capital a los Estados miembros de 800.000 millones para la reconstrucción en la era postcovid, de los que a España le tocan 140.000 millones de euros. En este contexto, la UE aplaudirá, sin duda, cualquier decisión de reducción del número de Ministerios. La decisión de este adelgazamiento del organigrama del Gabinete lo abordará con Yolanda Díaz, su vicepresidenta tercera y líder de su socio en el Gobierno.

Fusión de carteras

Así, estudia deshacer el camino andado y volver a unir Educación con Universidades. Fuentes gubernamentales consultadas por este diario no descartan que Isabel Celaá decida jubilarse en esta remodelación del Gabinete. La ministra ya ha visto cumplidas sus expectativas con la reforma de la ley de Educación y, según sus más allegados, ahora, a sus 72 años de edad, le gustaría dedicarse a otros menesteres más relajados que la frenética actividad del Gobierno.

Fuentes monclovitas dejan una puerta abierta también a que Manuel Castells abandone el Ejecutivo. El ministro de Universidades, que prácticamente ha permanecido atrapado por la pandemia en su hogar, ha mantenido en los últimos tiempos posiciones muy próximas a los socialistas y, por tanto, alejadas de los suyos, de los podemitas. Por eso Díaz no se rasgaría las vestiduras si, al final, el jefe del Ejecutivo decide amortizarlo fusionando de nuevo Universidades con Educación. Por tanto, es más que probable que ambas carteras se vuelvan a unir y que el titular sea designado por el PSOE.

En la negociación entre ambos socios del Gobierno para mantener el equilibrio en el reparto de carteras que pactaron en su día para la formación del Ejecutivo, Díaz intentará presionar para adhesionar Seguridad Social a Trabajo. Si Sánchez acepta, eliminará de la ecuación a José Luis Escrivá, uno de los miembros del Gabinete con el que peor relación mantiene. Los encontronazos entre Escrivá y los dirigentes de Podemos han sido públicos y sonoros. Es más, el año pasado Pablo Iglesias protagonizó una maniobra para intentar desalojarlo del Gobierno. En esta ocasión, Díaz aprovecharía la oportunidad que le brinda la remodelación para intentar de nuevo «echar» a uno de sus mayores adversarios del Ejecutivo, según confirman a este diario fuentes gubernamentales.

La estrategia de Díaz puede tropezar con el rechazo del jefe del Gobierno, quien fichó a Escrivá, como a Fernando Grande-Marlaska, prácticamente sin conocerlo de antes. No obstante, otras fuentes monclovitas aseguran que tal vez el presidente aproveche la demanda que le sirve en bandeja de plata su vicepresidenta tercera para cambiar «cromos»: Escrivá por Irene Montero. Si por Sánchez fuera, ya habría sustituido a Montero, decisión que depende exclusivamente de Podemos. No obstante, esta vez puede llegar a plantear y a negociar esta propuesta. Si, al final, ambos líderes asumen como propias las sugerencias del contrario, la ministra Ione Belarra añadiría a sus responsabilidades de Derechos Sociales las competencias de Igualdad y de Inclusión.

Otro de los miembros que puede causar baja en el equipo de Sánchez es la vicepresidenta segunda. Fuentes cercanas a Nadia Calviño aseveran a LA RAZÓN que la responsable del equipo económico atraviesa por un momento anímico complicado. Después de «la ardua labor realizada para sacar adelante» el plan de recuperación, en estos instantes sopesa abandonar el Ejecutivo. «La verdad es que cree que ya ha dado todo lo que podría dar» al frente de la Vicepresidencia económica, confiesan las mismas fuentes. De ahí que esté barajando seriamente la posibilidad de abandonar. Además, en su voluntad ha hecho mella las continuas pugnas que mantiene con el otro lado del equipo económico, liderado por Podemos y capitaneado por Díaz.

«Agobiada, pero encantada»

Y es que la relación entre ambas deja «bastante que desear». «Estas disputas internas la superan», avisan estas mismas fuentes, que ponen el énfasis en «su evidente desgaste». Mientras, otros miembros del Ejecutivo restan importancia a su continuo hartazgo. De hecho, algunos de sus compañeros de bancada consideran que «está agobiada, pero encantada», pese a que, en ocasiones, «se siente abrumada y sobrepasada» por las continuas desavenencias internas. No es la primera vez que quiere abandonar el Gobierno. Incluso el presidente le propuso como una salida airosa su candidatura frustrada a presidir el Eurogrupo hace ahora justo un año. No obstante, parece que esta vez Nadia Calviño está dispuesta a tirar la toalla.

Si lo hace y su jefe de filas no logra aplacar sus ánimos, María Jesús Montero ascendería a vicepresidenta de Economía y Hacienda. A su favor para ocupar el cargo, su talante dialogante y su mano izquierda demostrada con Unidas Podemos. Amén de su cercanía a Yolanda Díaz, una gran enamorada de Andalucía. En este caso, en el aire quedaría si seguiría o no asumiendo las funciones de portavoz del Ejecutivo. Sea cual sea su destino, es una pieza imprescindible para Sánchez y mucho más ahora que está elaborando los Presupuestos Generales Estado de 2022, que incluirán los cambios de Gobierno y las reformas estructurales necesarias para seguir percibiendo los imprescindibles fondos europeos, de cuya suerte depende un crecimiento anual de la economía de dos puntos porcentuales en el período 2021-2023.