«El Imserso ha diseñado un programa lleno de miseria y ruina para el sector turístico»

La patronal hotelera Hosbec denuncia que los viajes salen a la venta en el peor momento, solapándose con la campaña Navidad, con la inflación disparada y ante una nueva ola de covid. Los paquetes turísticos del programa del Imserso se empiezan a comercializar hoy

Los miembros de ACUMAFU (Asociación Cultural de Mayores de Fuenlabrada) organizan su viaje a la capital de la Costa Blanca tras la suspensión del programa de viajes del Imserso, en septiembre de 2020
Los miembros de ACUMAFU (Asociación Cultural de Mayores de Fuenlabrada) organizan su viaje a la capital de la Costa Blanca tras la suspensión del programa de viajes del Imserso, en septiembre de 2020 FOTO: MORELL EFE

El retraso del programa de turismo social del Imserso y sus bajos precios han dejado agonizando a un sector turístico que, o no se plantea abrir, o lo hará a regañadientes, pero sabiendo que ya ha perdido la mitad de la campaña. Este 14 de diciembre las agencias ponen a la venta los viajes del Imserso, tres meses más tarde de lo habitual. Aunque la reactivación del programa debería ser motivo de alegría tanto para pensionistas como para un sector al que da oxígeno en temporada baja, los hoteleros denuncian la asfixia a la que se han visto sometidos durante meses y que continuará durante el próximo año. «No recordamos un caos como el que ha ocurrido en este concurso», denuncia Nuria Montes, secretaria general de la Asociación Empresarial Hotelera y Turística de la Comunidad Valenciana (Hosbec), en declaraciones a LA RAZÓN.

El programa acumula un importante retraso en su calendario. Los viajes arrancarán en febrero de 2022, cuando lo normal es que se hubieran iniciado en octubre de este año. Cuatro meses extra sin ingresos que han colocado en la cuerda floja miles de puestos de trabajo. «Aquí (Benidorm) todos los hoteles que trabajaban con el Imserso han tenido que cerrar. Es muy triste tener a todo el personal en ERTE no por la covid, sino porque el Imserso no ha hecho sus deberes», explica la secretaria general de Hosbec. Además de proporcionar a las personas jubiladas estancias más asequibles, otra de las principales funciones del Imserso es contribuir al mantenimiento del empleo (55.000 puestos, según la Universidad de Alicante) y de la actividad económica durante todo el año, incluido en invierno.

Cierre de hoteles y ERTE

Los hoteleros de distintas zonas de la geografía española han decidido plantarse. El sector turístico de la Costa Dorada (Tarragona) no abrirá la decena de hoteles que habitualmente participan en el programa Imserso por la congelación de precios del programa de turismo social, confirmó la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Tarragona (FEHT). El efecto dominó pasa de la costa catalana a la valenciana, donde en Benidorm el 50% de la planta hotelera cerrará temporalmente debido a la sexta ola del coronavirus, por la ausencia del Imserso y por la «debilidad» del mercado británico.

Toni Mayor, el presidente de la patronal hotelera valenciana, acusó al Imserso de «burlarse» de los hoteles «incumpliendo» el precio mínimo que se estipuló en la puja del pliego –con una rebaja en el precio de salida de 20 millones de euros–. Mientras que el pliego de condiciones estableció un mínimo de 25 euros por plaza, los departamentos comerciales y de contratación se están encontrando con propuestas de contrato de las diferentes adjudicatarias con precios «muy por debajo de esa cantidad». «Dependiendo de la zona y la categoría del hotel se están ofreciendo contratos a partir de febrero con un precio que oscila entre 22,50 y 23,50. Si levantamos el IVA de estos precios, el hotelero percibiría un neto entre 21 y 22 euros por cada turista, en hotel de 3 o 4 estrellas, y dentro de ese precio se debe incluir alojamiento, pensión completa, vino y agua, animación, calefacción, wifi gratis, entre otros», explicó el presidente de Hosbec. «Nuestra sorpresa es mayúscula porque no se ha firmado ni un solo contrato con ningún hotel a ese precio», añade Nuria Montes en declaraciones a este periódico.

La patronal argumenta que a finales de 2020 entregó un estudio económico que recogía que el precio de producción por plaza oscilaría entre 27 y 33 euros. «Todo esto cuando aún no teníamos el incremento de coste energéticos y la inflación que tenemos ahora. Esos valores se han visto completamente superados. Ahora el coste de una plaza del Imserso oscilaría entre 33 y 35 euros fácilmente», reconoce la secretaria general de Hosbec. La campaña tal y como está planteada no da ni para cubrir costes, según Nuria Montes: «El Imserso ha diseñado un programa lleno de miseria y ruina para el sector. No puede haber un programa público que obligue a trabajar a las empresas por debajo de su precio de coste».

Solapamiento de campañas

Otro gran problema es que el retraso en las fechas ha acabado uniendo la venta de los viajes del Imserso con la campaña de Navidad, el frío y la nueva ola de covid. «A la incertidumbre de los meses anteriores se suma ahora la incertidumbre de que el programa se ponga en marcha en la peor época del año, meteorológica y sanitariamente posible. Ni haciéndolo aposta nos sale tan mal», hace hincapié Montes. «El programa se vendía en 48 horas. Ahora tenemos muchas dudas de cuál va a ser el ritmo de venta en estas fechas. Los mayores están preocupados por la pandemia, por el precio de la cesta de la compra, por la campaña navideña... La gente tiene otras prioridades y no va a haber una demanda tan fuerte como en otras campañas» puntualiza. Este solapamiento también podría afectar a la comercialización de otros productos turísticos que las agencias ponen a la venta estas fechas. Por ejemplo, si un hijo quiere regalarle a sus padres un viaje o esas personas quieren contratar un segundo viaje por Navidad es probable que no lo hagan.

«La gestión de este programa desde el punto de vista administrativo y público ha sido un desastre como no se recuerda en la historia del Imserso en casi 40 años», califican desde Hosbec. Como consecuencia, el sector turístico espera «unos meses de diciembre, enero y febrero muy duros».