El Gobierno ultima ya el sablazo fiscal para las clases medias y bajas

Los miembros de la comisión que asesora en la reforma fiscal están seleccionados para que digan lo que el Ejecutivo desea. PSOE y Podemos saben que es imposible recaudar lo que quieren sin gravar a todos

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero FOTO: Sandra Poveda Sandra Poveda

Aunque la inflación es ahora mismo uno de los procesos de empobrecimiento de las economías familiares que más preocupa a los ciudadanos, en pocos meses probablemente nos enfrentemos a otro que también nos golpeará con dureza: me refiero a las subidas de impuestos.

No olvidemos que España carga con un 120% de deuda sobre PIB y con un déficit público fuertemente desequilibrado. Es cierto que parte del saneamiento de la situación financiera de nuestras administraciones públicas llegará merced al crecimiento económico y al aumento de la inflación. Pero a medio plazo no será suficiente, de modo que sólo habrá dos opciones: o recortar el gasto o subir los impuestos. El Gobierno PSOE-Podemos ya se ha manifestado completamente alérgico a cualquier posible reducción de los desembolsos estatales, de forma que la única alternativa será la de aumentar los tributos que recaen sobre los ciudadanos. Y ese sablazo impositivo es justamente el que ahora mismo está preparando el Ejecutivo, camuflándolo de reforma integral de nuestro sistema fiscal.

Así las cosas, este próximo mes de febrero, la comisión de expertos para la reforma del sistema tributario publicará su informe asesorando al Gobierno de qué figuras impositivas deben modificar para «mejorar» e incrementar el potencial recaudatorio de nuestro marco impositivo. Evidentemente, las conclusiones de ese informe ya están escritas de antemano, no sólo porque la comisión se somete a las directrices generales que le ha marcado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, sino porque los propios miembros de la comisión fueron seleccionados para que digan lo que el PSOE desea que digan.

¿Y qué es eso que el PSOE desea que digan? Primero, que España tiene que recaudar mucho más para reforzar su estado de bienestar y que para ello es necesario actualizar nuestro desfasado sistema tributario. Segundo, que el eje central de esa reforma ha de consistir en eliminar beneficios fiscales, particularmente dentro del IRPF y del IVA –lo que de facto provocará una subida de sus tipos efectivos medios–. Tercero, que hace falta aumentar los impuestos verdes para proteger el medio ambiente internalizando las externalidades negativas de ciertas actividades humanas. Cuarto, que resulta menester agravar la tributación sobre la riqueza con el objetivo de reducir la desigualdad patrimonial. Y quinto, que tanto para aumentar la tributación sobre la riqueza cuanto por razones de equidad territorial es imprescindible armonizar, aunque sea en algunos de sus elementos esenciales, el Impuesto sobre Patrimonio y sobre Sucesiones y Donaciones entre las distintas autonomías.

Esos serán los cinco puntos clave del informe del comité de expertos del Gobierno. Una coartada técnica para unas conclusiones económicas prefijadas acerca de la necesidad de muchos más impuestos. Una mayor carga tributaria que, por cierto, recaerá esencialmente sobre las clases medias por mucho que se la vista de subida tributaria para los ricos: simplemente, es imposible recaudar todo lo que PSOE y Podemos quieren recaudar –varios puntos de PIB adicionales– sin extraer muchos más recursos de las rentas medias y de las rentas bajas.

Así que ya saben: después –o en paralelo– al empobrecimiento inflacionista que estamos experimentando, llegará el sablazo tributario. Cuando el crecimiento económico no se aprovecha para aumentar el peso de la sociedad civil y de la economía de mercado sino para extraerles recursos a los ciudadanos y cebar el tamaño del Estado, suceden estas cosas: inflación y subidas tributarias.