La UE afronta la reforma fiscal europea y busca una solución al alza de la luz

La lucha contra la pandemia seguirá marcando la política económica del club comunitario

La presidenta de la Comisión REuropea, Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión REuropea, Ursula von der Leyen FOTO: Virginia Mayo AP

Durante este año que acaba de comenzar, la lucha contra la pandemia seguirá marcando la tan ansiada recuperación económica del club comunitario. Se espera que durante 2022, todos los países europeos comiencen a recibir los fondos Next Generation EU para paliar los estragos ocasionados por el coronavirus. Además, estos son los retos que marcarán el debate en la capital comunitaria.

Reforma normas fiscales

Tras el paréntesis de la pandemia, se espera que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija el déficit público en el 3% y la deuda en el 60% vuelva a estar operativo en el año 2023. Pero, antes de esto, los países del sur de la UE persiguen la reforma de estas normas fiscales, cuya aplicación resulta demasiado farragosa y , a menudo, impredecible. La presidencia francesa que durante el primer semestre de este año coge el timón del club comunitario ha convocado una cumbre extraordinaria en el mes de marzo para abordar este tema y cuenta como grandes aliados con Italia y España. La postura de la nueva coalición de gobierno en Alemania, presidida por el socialdemócrata Olaf Scholz, será vital para inclinar la balanza. De momento, el Ejecutivo comunitario ha prometido que la vuelta a la normalidad será de manera progresiva y no ahogará el crecimiento.

Subida del precio de la energía

El alza de los precios de la energía y su repercusión en las tensiones inflacionistas está poniendo en jaque la recuperación económica. En la capital comunitaria, se cree que estamos ante un fenómeno temporal que remitirá en primavera y que se debe a los ajustes entre oferta y demanda y la dependencia europea respecto al gas. España y Francia quieren una reforma del sistema de las subastas mayoristas para que el precio del gas quede desligado del de la electricidad, pero Alemania y los nórdicos se oponen y Bruselas tampoco es partidaria de grandes revoluciones. En primavera habrá nuevos informes técnicos sobre la situación.

Retirada de estímulos BCE

Precisamente las tensiones inflacionistas que está viviendo la zona euro están poniendo contra las cuerdas la política monetaria expansionista del Banco Central Europeo. Tras la última reunión del Consejo de Gobierno de la entidad monetaria, su presidenta Christine Lagarde, anunció que a partir del mes de marzo terminará el programa especial de compras e irá reduciendo de manera progresiva el programa de estímulos convencional. Se espera que la subida de tipos se posponga hasta 2023, aunque una prolongación de las tensiones inflacionistas podría llevar a una dura batalla entre halcones y palomas en en seno de la organización.

Cambio climático

La Unión Europea quiere emitir 0 gases con efecto invernadero en el año 2050 y, para ello, se ha comprometido a un ambicioso objetivo para que en el año 2030 la reducción sea del 55% respecto a los niveles de 1990. El ejecutivo comunitario presentó su paquete climático en julio de 2021 pero ahora debe ser negociado con los Estados miembros y la Eurocámara y no parece fácil. En la cumbre de jefes e Estado y de Gobierno de los Veintisiete en el mes de diciembre, Polonia y la República Checa vetaron un texto común y reclamaron la revisión del sistema de comercio emisiones de dióxido de carbono, que hace pagar a las empresas que contaminan.

Energía nuclear

El último día del año pasado, la Comisión Europea envió una propuesta a las capitales europeas en las que aboga por considerar verde la energía nuclear y el gas hasta 2045, como modo de de incentivar la inversión y luchar contra el cambio climático. Esta decisión del Ejecutivo comunitario ha desatado una agria contienda entre los países europeos, profundamente divididos por este paso. Alemania, Austria y España son los Estados que lideran el rechazo mientras Francia considera que el veredicto de la Comisión Europea es una buena noticia.

Brexit

Aunque el pasado 31 de diciembre, los Veintisiete y Reino Unido sellaron el divorcio tanto económico como político, el Brexit no muere. Tan sólo se transforma. Los problemas en la aplicación del Protocolo de Irlanda para evitar una frontera dura en el Ulster hacen que Reino Unido no renuncie a pulsar el botón nuclear del acuerdo, lo que podría desatar una contienda comercial. El club comunitario ya ha avisado de que devolverá el golpe. Las espadas siguen en alto.

Chips

El año 2021 estuvo marcado por una crisis de suministro global que ha mostrado la dependencia europea en productos clave para la economía del siglo XXI, como los chips que se encuentran en cualquier dispositivo electrónico. Este año, la Comisión Europea presentará una ley de chips que tiene como objetivo aumentar la producción a través de megafábricas en cooperación con terceros países y en aras de diversificar el suministro.

Enfoque geoestratégico

Estos últimos años han estado marcados por la pérdida de la ingenuidad europea respecto a potencias como China a la que la UE califica como un «rival sistémico». Como propuesta, Bruselas ha propuesto un plan de inversiones multimillonarias (hasta 300.000 millones de euros) para construir infraestructuras en países en desarrollo con el objetivo de contrarrestar la influencia de la Ruta de la Seda china. Además, la UE está tramitando un nuevo instrumento de su política comercial para poder imponer restricciones económicas en respuesta al chantaje de terceros países. Esta nueva herramienta está especialmente pensada para responder a los ataques de potencias como China y Rusia.