El Gobierno asume el frenazo económico: recorta el crecimiento de 2023 seis décimas y lo deja en el 2,1%

Calviño indica que la tasa de crecimiento del PIB del 2,1% “estaría por encima de los países más importantes en nuestro entorno y en la media de la UE”

La incertidumbre derivada de la guerra en Ucrania y el chantaje energético ruso podrían desbaratar las previsiones económicas de los países europeos. A pesar de los malos augurios, el Gobierno cree que la economía española crecerá un 4,4% este año, una décima más que en vaticinios anteriores, pero rebaja al 2,1% su previsión para 2023, seis décimas menos, según anunció ayer la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, a su entrada a la reunión con sus homólogos de la zona euro. Es la segunda rebaja en dos meses ya que el 26 de julio el Gobierno ya revisó su cifra del PIB para el año que viene del 3,5% al 2,7%.

«Este año, todos los indicadores apuntan incluso a un crecimiento más fuerte de lo que preveíamos, en el entorno del 4,4%», aseguró Calviño en sus declaraciones a los medios, a la vez que abría la puerta a cierto optimismo, ya que en palabras de la vicepresidenta se trata de una previsión «prudente» y la expansión final podría ser «incluso mayor». A pesar de esto, el año que viene se presenta menos halagüeño para la economía ya que el Gobierno sitúa ahora el crecimiento del PIB en 2023 seis décimas menos. A pesar de esto, Calviño remarcó que esta previsión económica supera los augurios del resto de las grandes economías de la zona euro. El Gobierno español ha basado en esta cifra sus estimaciones para calcular los ingresos fiscales del año 2023, que se incorporarán al proyecto de presupuestos que España debe enviar a Bruselas antes del 15 de octubre.

Desaceleración a la vista

Casi todos los organismos económicos vaticinan una desaceleración económica los próximos meses del año, después de que la temporada veraniega haya conseguido relanzar la economía de aquellos países europeos más dependientes del sector turístico. En sus últimas previsiones económicas, el BCE considera que la zona euro conseguirá esquivar la recesión económica (dos trimestres consecutivos de caída del PIB), siempre y cuando no se produzca un corte total del suministro de gas ruso y los Veintisiete sean incapaces de encontrar otras vías alternativas para llenar el agujero. En el mes de noviembre, el Ejecutivo comunitario presentará sus nuevas previsiones económicas.

Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro abordaron ayer cómo hacer frente a la galopante inflación y advirtieron contra el peligro de que ayudas masivas contribuyan a aumentar aún más los precios. «Estamos comprometidos a proteger a aquellos que lo necesitan, pero también reconocemos que los gobiernos no pueden proteger sus economías totalmente de los efectos de la subida sin precedentes de la energía ya que la zona euro es un importador neto de energía. Por eso, debemos centrar nuestro apoyo cada vez mayor en medidas eficientes, en particular aquellas que son excepcionales, temporales y centradas en los vulnerables», asegura la declaración suscrita por los ministros de la divisa común.