Argentina se compromete a indemnizar a Repsol con 5.000 millones de dólares

La mandataria argentina, Cristina Fernández, conversa con el presidente de Repsol, Antonio Brufau
La mandataria argentina, Cristina Fernández, conversa con el presidente de Repsol, Antonio Brufau

A lo largo del día de hoy, el consejo de Repsol dará previsiblemente el visto bueno al acuerdo alcanzado con el Gobierno argentino, por el que la petrolera española acepta la compensación por la expropiación de la firma YPF en 2012. De esta forma, 678 días después de que el Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner ejecutara la nacionalización del 51% de las acciones de la compañía española en YPF, la batalla queda zanjada.

El acuerdo garantiza el pago de 5.000 millones de dólares en bonos de la nación argentina, independientemente del valor de mercado de los títulos. Desde el preacuerdo al que llegaron ambas partes en noviembre de 2013, las garantías jurídicas y financieras han sido una de las exigencias de la compañía que preside Antonio Brufau.

El pacto se ha movido hábilmente entre las líneas rojas marcadas desde el comienzo por los negociadores. Argentina no estaba dispuesta a abonar más de 5.000 millones de dólares, y Repsol no cejaría hasta que su restitución quedase garantizada, más si cabe con las turbulencias que ha vivido el peso argentino en los últimos meses.

Si todo discurre por los cauces previstos, lo normal sería que los 16 miembros del consejo de administración de Repsol den hoy luz verde a la operación. Se concluiría así un contencioso que a punto ha estado de convertirse en una auténtica crisis diplomática entre ambos países y que ha situado al Gobierno de la viuda de Néstor Kirchner en el centro de la opinión pública española.

Las cifras del acuerdo comenzaron a esbozarse el pasado viernes, cuando la petrolera española informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que, fruto del preacuerdo alcanzado el pasado mes de noviembre, «se revalúan las acciones expropiadas a 5.000 millones de dólares».

«Por ello, con cargo a los resultados del ejercicio 2013, se registrará un saneamiento de 1.279 millones de euros después de impuestos». Esta anotación contable que provisionará la petrolera en sus libros de 2013 viene a compensar la diferencia en el cambio a euros de los 5.000 millones de dólares que percibirá como indemnización.

Repsol había pedido una indemnización de 10.500 millones de dólares, incluidas las reservas de Vaca Muerta. Lo hizo ante el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial. Aunque el acuerdo final queda lejos de esa cifra, permite una resolución mucho más rápida y aporta fondos adicionales a la petrolera española para financiar la búsqueda de activos rentables en otras latitudes. Además, el grupo Repsol cuenta con la garantía de que cobrará esa cantidad independientemente de la volatilidad de los bonos argentinos.

Los mercados asignan un fuerte descuento a los bonos del Gobierno de Argentina, vistos por los inversores como con más posibilidades que otros países de entrar en riesgo de impago respecto de sus deudas. Argentina ha ofrecido garantías adicionales para que Repsol reciba estos 5.000 millones en compensación aun si esos bonos no llegan a esa suma a la larga.

«La deuda desaparecerá no cuando Repsol reciba los bonos sino cuando tenga los 5.000 millones», comentó una fuente familiariza con los detalles del acuerdo, según recogió el diario argentino «Clarín».

Asimismo, el acuerdo fija la compensación límite de la petrolera en 5.000 millones, lo que significa que Repsol no se beneficiará si a los bonos del país austral les va mejor que lo que se espera hoy en el mercado. El documento está exento de cláusulas de inmovilización, lo que significa que Repsol podrá vender los bonos cuando quiera.

De todos modos, la firma que preside Antonio Brufau tendrá un fuerte incentivo para no espantar a los mercados vendiendo sus bonos de una sola vez y seguramente querrá reducir gradualmente su cartera de deuda del Estado argentino. Otra consecuencia del acuerdo de compensación es que dejará libre a Repsol para vender su restante participación del 12% en YPF.

El grupo español, cuya participación en la empresa argentina vale más de 1.000 millones de euros a los precios de mercado actuales, siempre se había mostrado renuente a liquidar su presencia en la ahora petrolera estatal mientras durara la disputa porque ello le significaba a Repsol un asiento en el directorio de YPF.

La posición de Pemex

Una de las grandes incógnitas que quedan por resolver es la posición que tomará Pemex en la votación de mañana o más bien sus comentarios. En los últimos meses, la empresa –que tiene el 10% de Repsol– se ha mostrado hostil a la gestión del actual presidente Antonio Brufau. Es posible que la compañía estatal mexicana pueda moderar su discurso tras registrar sólo en el pasado mes de enero unas pérdidas valoradas en 3.300 millones de dólares, fruto de la pesada carga fiscal a la que está sometida.