Cómo pasar la primera criba de una entrevista de trabajo

Si nos preguntan por nuestras expectativas salariales dar una cifra demasiado elevada nos puede descartar de manera fulminante

Claves para pasar con éxito una entrevista de trabajo.

Julio lleva ya tres entrevistas de trabajo en un año y no ha pasado ninguna con éxito. Siempre se queda en un «ya le llamaremos», pero esa llamada todavía no se ha materializado. Él se hace siempre la misma pregunta: ¿me descartan por mi edad? ¿estoy sobrecualificado para el puesto? ¿no sé venderme? ¿Es mi actitud? ¿Mi aspecto físico? Empieza a estar desesperado. Tal vez Julio no sepa que para pasar los filtros de una entrevista de trabajo no basta con improvisar sino que hay que prepararse a conciencia las preguntas que se nos van a plantear. Los reclutadores siguen casi siempre el mismo patrón. Virtudes y defectos, competencias y habilidades, áreas de desarrollo o idiomas son los indispensables en cualquier proceso de selección. El primer filtro suele ser telefónico. Si el reclutador nos llama y no podemos atenderle, lo inteligente es responder que le devolveremos la llamada en cuanto podamos, pero nunca debemos decirle «llámeme luego», porque lo más probable es que no nos vuelva a contactar y habremos perdido una oportunidad de oro. La entrevista telefónica es más importante de lo que uno puede llegar a imaginarse. «Nuestra voz es nuestra imagen», explica Álvaro Ceballos, sales manager de Randstad Professional. «Debe sonar tranquila, segura, optimista. Hay que utilizar un diálogo fluido. Conectar con el entrevistador. Transmitir interés por el puesto y sobre todo ser muy proactivo. Hay que conseguir una reunión para que nos conozcan personalmente. El principal motivo de descarte en este primer contacto es quedarnos en blanco o tener un lapsus en nuestro currículum». En un segundo filtro, el entrevistador tratará de conocer nuestras «soft skills» o competencias blandas. Se valorará al candidato por su capacidad de trabajar en equipo, su liderazgo, por sus dotes para resolver problemas, etc. Hay que prepararse para que las posibles preguntas que nos hagan en este sentido no nos pillen con el pie cambiado. Por ejemplo, puede que nunca hayamos tenido el cargo de jefe y sin embargo sí hemos liderado equipos durante un periodo de tiempo. En este caso es importante que lo pongamos en valor de cara a nuestro entrevistador. Cristina Herrán, directora de Experis en el área de Gran Consumo explica que se hacen preguntas abiertas para conocer a la persona. Por ejemplo: descríbeme el último reto al que te has tenido que enfrentar en los últimos tiempos. Cuéntame una situación profesional particularmente estresante. ¿Cómo lo has gestionado? ¿Qué crees que piensan de ti, cómo te consideran, cómo te definirían tus colegas, colaboradores? Se suele preguntar por el grado de compromiso con las organizaciones en las que ha trabajado el candidato. «Es muy importante también conocer la capacidad de curiosidad y de aprendizaje continuo», explica esta experta.

Llevar muchos años en la misma empresa no necesariamente nos penaliza. Hay que saber venderse y contar los detalles de lo realizado en los últimos años. Puede que hayamos cambiado de departamento, de jefes, compañeros, dinámicas de trabajo, lo que enriquece nuestro currículum y el entrevistador lo valorará. Cristina Edo, Tech Talent Adquisition Partner de Adevinta, grupo propietario de portales como Infojobs, destaca que «de entrada sí que se valora la estabilidad que el candidato pueda ofrecer pues a “priori” es garantía de compromiso con el proyecto. Si el candidato ha cambiado varias veces de trabajo, intentamos conocer los porqués de tantos cambios. Siempre que haya una razón coherente detrás, no hay problema».

Existen preguntas que se nos pueden plantear con objeto de conocer otras habilidades muy bien valoradas, como la resolución de conflictos o la proactividad. Ceballos explica que es muy frecuente poner al entrevistado en la siguiente tesitura: ¿Cómo reaccionarías si no estás de acuerdo con la decisión de tu manager? «No hay una respuesta correcta», lo importante es proponer soluciones».

Pasada la prueba de fuego de las "soft skills"o competencias blandas, el siguiente paso es valorar los competencias técnicas que requiere el puesto. Es capital llegar bien informado a la entrevista sobre la empresa y prepararnos qué podemos aportar a la misma. «Lo primero es investigar sobre la compañía, conocer a qué se dedica, es decir entender el negocio. Lo siguiente tener muy presente la descripción del puesto de trabajo al que optamos. Destacar las tareas y responsabilidades más afines a la vacante. Anotarse posibles dudas sobre la oferta de empleo de cara a plantear preguntas durante la entrevista (¿a quién reportaría? ¿cuál sería mi día a día?, etc.) suele ser muy útil. Es importante ir al grano intentando reforzar todo lo posible con ejemplos concretos los logros conseguidos» explica Edo. Hay que relativizar las preguntas que nos hagan sobre nuestros defectos y virtudes. «No se busca obtener una información concreta y tampoco hay buenas o malas respuestas. Debe ser lo más sincera y honesta posible. Contestar con madurez y sentido común», añade Herrán.

El capítulo salarial es un tema delicado. Cuanto más tarde se hable del sueldo mejor porque podría desvirtuarse nuestra motivación profesional. «El candidato no debe sacar nunca este tema, debe esperar a que la empresa lo ponga encima de la mesa», explica Ceballos. Señala que la buena respuesta sería decir que lo «primero que nos motiva es el proyecto, pero que necesitaría tener cubiertas unas necesidades personales y recibir un salario acorde a la responsabilidad asumida». Nunca debemos dar una cifra exacta, sino un intervalo retributivo amplio. Por ejemplo: «me gustaría cobrar entre 35.000 y 42.000 euros». También podemos responder con un sencillo, «espero recibir un salario acorde a la responsabilidad que voy a asumir». Dar una cifra salarial demasiado elevada nos puede descartar de manera fulminante de un proceso de selección. Hay que ser honestos y no mentir sobre lo que estamos cobrando.

Otro capítulo son los idiomas. Si bien cuantos más mejor, el inglés es por excelencia el idioma que debemos dominar si queremos un empleo. Sin idiomas el candidato está descartado y sin el inglés su empleabilidad es muy baja. Se valora sobre todo la conversación y la fluidez.