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El descubrimiento de América

La Razón
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La expansión internacional es una de las señas de identidad del nuevo Banco Santander que capitaneó Emilio Botín desde que en 1986 sucedió a su padre en la presidencia del banco. Como señaló el profesor Juan Manuel López Zafra, una de las claves simbólicas para entender la visión de la banca de Botín es la supresión de una pequeña palabra, la preposición «de». En efecto, bajo su mandato el Banco de Santander pasó a ser sólo Banco Santander: «Entendió la globalización», concluye el doctor López Zafra.

En esa apertura del banco al mundo desempeñó un papel primordial Iberoamérica, o América Latina, que es como prefieren llamarse en esas tierras. Las inversiones allí del Santander, iniciadas tímidamente en tiempos de su padre, avanzaron a toda marcha en los de Emilio Botín, que compró bancos en Chile, Argentina, Colombia, Perú, Venezuela, México y Brasil en los años noventa, es decir, incluso antes de la adquisición en España del Banco Central Hispano, concretada a comienzos de 1999.

En los años siguientes la apuesta de Botín por América Latina se reforzó, no sólo llegando a más plazas de mayor o menor relieve, sino que prosiguió su marcha en los dos países más importantes. En efecto, aparte de seguir adelante en la Argentina, donde, como comentó ayer «La Nación» de Buenos Aires, Santander «controla el Santander Río, una de las entidades privadas más importantes del sector bancario», el Banco Santander planifica importantes inversiones en Brasil y México.

Es conocida la frase de Botín: «El que no está en Brasil no está en América Latina». Mantuvo siempre ese criterio a la hora de conseguir una posición de primera línea en la banca brasileña, lo que logró en 2004, aliándose con Royal Bank of Scotland y Fortis para adquirir ABN Amro, operación que le permitió llegar hasta el Banco Real, lo que sumó a Banespa. La última muestra del interés de Botín por Brasil es la reciente OPA sobre el 25% de las acciones del Banco Santander Brasil, que aún no controlaba.

En México, los negocios del Santander empezaron en 1996, cuando adquirió el grupo financiero Inverméxico. Cuatro años más tarde compró el Banco Serfín, y en 2002 los integró a ambos. Ayer informó «El Universal»: «Hoy Santander es el tercer grupo financiero de México con 10 millones de clientes, 1.170 oficinas y 13.000 empleados».

Sabido es que América Latina no siempre resulta el paraíso de la seguridad jurídica, por decirlo suavemente. Al mismo tiempo, tampoco está ni ha estado exenta de perturbaciones de todo tipo, políticas y económicas. Ahora bien, como recordó «Expansión», Emilio Botín aseguró que el Banco Santander estaría en América Latina «en las duras y las maduras». Y así ha sido.