Interinos y oposiciones

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Aprovechando la oferta de empleo público, OEP, que hará el Gobierno aparece el compromiso de reducir el número de interinos en la Administración. Y en este sentido reducir en 250.000 el número de éstos en los próximos tres años, disminuyendo temporalidad. Un elemento más de cara a la aprobación de los Presupuestos. Normalmente, los «funcionarios interinos» al no haber obtenido plaza por puntuación y oposición suelen ser llamados para cubrir un puesto de forma temporal. La cuestión es si las nuevas plazas serán convocadas de forma abierta por mérito y capacidad o quedarán restringidas a quienes no lo acreditaron en su momento de forma suficiente. Al ser un acuerdo negociado con los sindicatos lo normal es que éstos representen a quienes que ya tienen un pie en la Administración, cuando lo justo en todas las oposiciones es recoger objetivamente lo mejor de cada cohorte de edad que España va generando. Así ocurre –por ejemplo– con los abogados del Estado y otros altos cuerpos de la Administración en sus distintas promociones, de donde deriva su gran prestigio y consideración social. El otro posible problema deriva de ser las autonomías las que tienen un número mayor de empleados públicos al tener servicios muy intensivos en personal como los de sanidad y educación, pero también por los organismos públicos que, trufados de redes clientelares, duplican en muchos casos los de la Administración central.

Hay además un problema de mensaje a la sociedad referido al aumento del empleo público por cada mil habitantes cuando el compromiso es –como Alemania y los países líderes– redimensionar el sector público. Tampoco se garantiza que las plazas se cubran con los mejores, dificultando así la promoción de las jóvenes generaciones.

* Catedrático de Economía Aplicada. Universidad CEU San Pablo