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La ambición, una cualidad no reñida con el espíritu de equipo

La de 2008 fue una crisis de valores de la que debería haberse aprendido que no todo vale para lograr unos buenos resultados

La ambición es sana cuando incluye la voluntad de colaborar, de hacer equipo/Dreamstime
La ambición es sana cuando incluye la voluntad de colaborar, de hacer equipo/Dreamstimelarazon

La ambición es el deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama. También es algo que se desea con vehemencia. Así define la Real Academia Española (RAE) este término que, según los expertos, en el plano laboral, es imprescindible para el desarrollo y el aprendizaje y siendo sana no tendría por qué perjudicar el espíritu de equipo.

«¿Qué es la curiosidad sino ambición por saber más? ¿Qué es emprender sino ambicionar llevar la idea a la realidad? ¿Qué es la innovación sino la ambición por crear algo nuevo y diferente? ¿Qué es el liderazgo sino la ambición de trasladar la visión a la implantación? La ambición es sana cuando incluye la empatía afectiva, la voluntad de entender al otro, de ponerse en su lugar, de ser “compasivo” (compartir la pasión), de colaborar, de hacer equipo. Cuando el ser humano es tratado dignamente», opina Juan Carlos Cubeiro, «Head of Talent» de ManpowerGroup y CEO de Right Management.

Crisis económica

En los años 80, en la era de los yuppies, se popularizó una frase de Gordon Gekko en la película Wall Street. «Greed is good» (la ambición es buena). Oliver Stone, director de la película, quería presentar el auge y caída de un personaje codicioso que se creía más listo que los demás con fines didácticos. Sin embargo, se encontró con la paradoja de que Gekko, lejos de ser percibido por el público como un arquetipo del mal, para muchos se convirtió en un seductor héroe del capitalismo desalmado. «De aquella crisis deberíamos haber aprendido que sin ética, sin integridad se generan burbujas (en nuestro país una cuádruple burbuja inmobiliaria, de crédito fácil, de capital extranjero y de turimo de sol y playa) con lamentables consecuencias. No todo vale, cuando el ser humano confunde los resultados económicos, que son las consecuencias, con hacer bien las cosas sufre lamentables consecuencias», expone Cubeiro. «A nivel de equipo la sana ambición es esencial para ganar (lograr los objetivos) y seguir ganando. Como ejemplo, La Roja que consiguió dos europeos y un mundial en el ciclo 2008-2010-2012 o la actual selección de Luis Enrique capaz de batir 6-0 a Croacia, subcampeona del mundo, hace unos días», prosigue Cubeiro. Como sostiene Joaquín Garralda, profesor del IE Business School, «la ambición de ser mejor es un valor cuando nos conduce a desear algo pero sin tratar de ser individualista y querer llevarse uno solo todo el mérito».

La capacidad para trabajar en equipo sigue siendo para las grandes empresas (69%) la habilidad más valorada, seguida por la adaptación al cambio (61%), según un informe de Infojobs y ESADE. Las empresas tienen cada vez más en cuenta la personalidad y actitud de los candidatos, además de su capacidad para aportar soluciones a la hora de contratarlos. Y en este sentido, el espíritu de equipo juega un papel destacado.

«Las empresas se mueven hacia la búsqueda de empleados con cierta madurez, con principios más colaborativos, de aprendizaje y también de proactividad, dejando atrás modelos más pasivos e individualistas», destaca Neus Margalló, responsable de estudios de Infojobs.