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La CNMV pide a Sánchez que no perjudique la inversión con más impuestos

Alerta de que los pocos ahorros de los españoles están en el ladrillo. El presidente del supervisor bursátil carga contra el impuesto sobre las transacciones financieras que planea el Gobierno socialista para recaudar 850 millones de euros

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    Efe

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18 de septiembre de 2019. 18:37h

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Erik Montalbán 18/9/2019

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El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha comparecido hoy ante la comisión de economía del Congreso de los Diputados para dar cuenta sobre la actividad del organismo durante el ejercicio 2018. A petición propia y más tarde que el año pasado por culpa de las elecciones, Sebastián Albella se refirió al “momento singular por la investidura” que atraviesa España y calificó 2018 como “un año bajista” en la mayoría de los mercados internacionales, pero con una tendencia “especialmente negativa” en España y en concreto, en la banca. “Nuestras bolsas pierden cuota y la tendencia se mantiene en 2019”, dijo Albella, que advirtió de los “preocupante” de la tendencia, en un entorno de fuerte competencia.

En este sentido, aseguró que estas circunstancias “obligan a procurar que la regulación favorezca la competitividad de nuestros mercados o que al menos no la perjudique”. Albella se refirió directamente y sin rodeos al impuesto sobre adquisición de acciones españolas. Aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez el pasado mes de enero, no fructificó por la disolución de las cámaras y para las elecciones del pasado mes de abril ni se ha podido retomar desde entonces ante la investidura fallida del presidente del Gobierno. Sin embargo, el Ejecutivo de Sánchez mantiene su idea de implantar un nuevo impuesto sobre las transacciones financieras si logra formar Gobierno tras la nueva llamada a urnas del próximo 10 de noviembre.

Albella recordó que este tributo ya existe en países como Francia e Italia, “pero no en la mayoría de países de la Unión Europea”. La intención de Sánchez es que este impuesto pueda recaudar 850 millones de euros anuales, que saldrían del bolsillo de los intermediarios financieros y, en consecuencia, de los inversores. Por eso exigió un marco regulatorio competitivo y homologable con el de la mayoría de los países europeos. “Hay que evitar restricciones o peculiaridades locales que puedan generar confusión o desventajas competitivas”. De esta forma, se refirió al “ángulo fiscal”, del que dijo que “no debe operar como desincentivo para que ciertos negocios y actividades del ámbito de los servicios financieros e inversión se localicen en España”.

De hecho, Albella recordó que se están produciendo muy pocas salidas a bolsa, con solo tres incorporaciones el año pasado y con poco volumen. Además, apuntó al primer descenso desde 2012 en el patrimonio de las instituciones de inversión colectiva (fondos de inversión y sicavs, sobre todo). Para la CNMV, hay dos motivos fundamentales que explican esta situación: primero, el bajo nivel de ahorro de los hogares españoles; y segundo, que las pautas inversoras están “muy orientadas a la inversión inmobiliaria”. Por ello, Albella afirmó que sería deseable un mix más equilibrado que hiciese posible un mayor crecimiento de la economía española.

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