La felicidad laboral ya no es solo cuestión de salario

Los últimos estudios coinciden en que factores como la conciliación son casi tan valorados por los empleados como el sueldo

La felicidad en el lugar de trabajo depende de múltiples factores y, a su vez, tiene un carácter decisivo en los resultados de la empresa. La felicidad en el lugar de trabajo depende de múltiples factores y, a su vez, tiene un carácter decisivo en los resultados de la empresa.

La felicidad en el lugar de trabajo depende de múltiples factores y, a su vez, tiene un carácter decisivo en los resultados de la empresa. Y es que la motivación, la realización personal, el sentirse retado intelectualmente, el compromiso con los objetivos de la compañía, el salario o la flexibilidad en el horario son algunos de los aspectos que los trabajadores tienen en cuenta a la hora de medir su satisfacción en el lugar de trabajo o, incluso, de decidirse entre una empresa y otra. Así lo revela el estudio llevado a cabo en Estados Unidos por Udemy for Business, en el cual se refleja que el 37% de los trabajadores considera que la conciliación es lo más importante frente a otros factores como, por ejemplo, el salario.

Factor clave

Otros aspectos, como la realización personal y el hecho de contribuir a un buen objetivo, se llevan, respectivamente, el favor del 19 y el 14% de los consultados. Pero esta variación en las tendencias no es algo que tan solo suceda en Estados Unidos. Un estudio realizado por Randstad revela que en nuestro país los trabajadores consideran que la conciliación es un factor clave a la hora de elegir una empresa. Asimismo, si bien el salario sigue siendo escogido por el 62% de los profesionales como el factor más importante, reduce su distancia respecto a esta flexibilidad horaria, elegida por el 55% como un factor determinante, así como el ambiente laboral, seleccionado como primordial por un 47%. «Al buscar trabajo la gente hace su carta a los Reyes Magos, pero eso no siempre coincide con la realidad», dice Juan de Peñaranda, executive director de Michael Page. «Lo importante es que la gente sepa que la motivación económica nunca funciona cuando va sola, porque esto acaba con la motivación», añade. Y es que un trabajador cuyo único aliciente es el factor económico, no va a implicarse nunca tanto ni a desarrollar tan bien su trabajo como uno que esté comprometido con los valores de la empresa. «Por eso es tan importante que las compañías tengan unos valores definidos y los transmitan, no solo al exterior sino a sus empleados», asevera.

«Por otra parte, aunque parezca una obviedad, hay gente que busca un trabajo donde se lo pase bien, se divierta con lo que hace, aunque hay infinidad de profesionales a quienes no les gusta su trabajo, ni su empresa, ni sus valores, pero están atados a ella por el dinero», dice.

El compromiso es la clave

Sin embargo, hay gente que renuncia a cierto nivel de retribución con tal de hacer algo que les motive a levantarse por las mañanas. «Creo que estas personas tienen mucha más capacidad de adaptarse a los cambios, y es algo que se detecta en las entrevistas y es muy valorado, porque las empresas buscan cada vez más a personas que estén comprometidas con su trabajo y sean capaces de sacarlo adelante con empuje, que obviamente deben estar pagados según el mercado, y si es un poco más, mejor», explica de Peñaranda. Subraya que, de esta manera, las personas tienen, cada vez más, la necesidad de sentirse identificadas con los valores de su empresa.

Miguel Valdivieso, director de Randsad Human Capital Consulting, considera que las empresas deben tener muy en cuenta dentro de sus políticas esta nueva actitud por parte de los trabajadores. «A muchas compañías les está costando encontrar los perfiles que se ajusten perfectamente a sus necesidades, por lo que han de esforzarse en ofrecer a los profesionales condiciones que vayan más allá del sueldo», asevera. Los empleadores, por lo tanto, se encuentran en un escenario competitivo en el que han de atraer o fidelizar talento, además de con una retribución a medida de las expectativas de los trabajadores, con los denominados aspectos «soft», como flexibilidad o conciliación. «Hemos comprobado que aspectos como la conciliación y la flexibilidad suponen ventajas tanto para el trabajador como para la empresa», apunta Llibert Argerich, vicepresidente de marketing de Udemy. «Un empleado que dispone de medidas de este tipo está más motivado, es más fiel y, por ende, más productivo, lo que sin duda repercute en los beneficios de la compañía», añade. Todo esto, además, ha repercutido en la actitud de los trabajadores hacia sus empresas. «En los últimos años se ha pasado de una relación unidireccional en la que las compañías eran el agente de poder, a cada vez una relación más bidireccional, donde ambos, empresa y trabajador, se necesitan mutuamente», explica Argerich.