Portugal vende más deuda a diez años de lo previsto a un interés más bajo

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Portugal colocó hoy en el mercado bonos a diez años por un importe de 975 millones de euros a un interés del 3,25 %, la tasa más baja registrada en una emisión de títulos a este plazo por lo menos desde 2005. Esta subasta, la primera de deuda a diez años tras salir del rescate, el Tesoro luso tenía previsto vender obligaciones por un valor máximo de 750 millones, aunque el favorable ambiente que se vive en los mercados debido a las medidas de estímulo adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) le hicieron ampliar ese límite.

En la última subasta comparable, celebrada a finales de abril, el país colocó 750 millones de euros a un interés del 3,57 %.

Las cifras divulgadas hoy por el Tesoro insuflan optimismo a Portugal, que tras cerrar a mediados de mayo el programa de asistencia concedido por la UE y el Fondo Monetario Internacional recuperó su autonomía financiera, lo que en la práctica le hace depender de los resultados de sus emisiones de deuda.

La demanda entre los inversores por comprar títulos lusos a diez años triplicó la oferta inicial, prueba de que el bono portugués ha recuperado atractivo.

El país se vio abocado a pedir el rescate en abril de 2011 precisamente debido al continuo aumento de la presión que ejercían los mercados.

De hecho, en su última subasta antes de solicitar la ayuda de la troika, Portugal pagó por sus obligaciones a este mismo plazo un interés del 6,8 %, considerado insostenible por los analistas.

El resultado de la emisión de hoy indica que los inversores no parecen preocupados -al contrario que en ocasiones anteriores- por el reciente veto del Tribunal Constitucional a varios ajustes aprobados por el Gobierno conservador luso e incluidos en los Presupuestos de 2014.

Este fallo contra los recortes -el sexto en apenas tres años- obligará al Ejecutivo liderado por el primer ministro, Pedro Passos Coelho, a plantear nuevas medidas alternativas que permitan compensar el impacto en las cuentas públicas de la sentencia, que puede ascender hasta 1.300 millones de euros.

La decisión de los jueces es la primera adversidad que afronta el Gobierno tras decir adiós a la troika, y pone en cuestión los objetivos de reducción de déficit público a los que se comprometieron las autoridades lusas.

El veto del Alto Tribunal ha suspendido de momento la transferencia del último tramo del préstamo de 78.000 millones de euros que la UE y el FMI concedieron a Portugal, equivalente a unos 2.600 millones de euros aproximadamente.

Sin embargo, ayer mismo, la ministra de Finanzas, Maria Luís Albuquerque, admitió que el país puede incluso renunciar a cobrar este tramo porque cuenta con un remanente financiero suficiente. .