
Opinión
Sánchez va más allá de Ábalos, Cerdán o Koldo: el despilfarro también es corrupción
Ha quebrado el sistema de pensiones, disparado la deuda en más de 350.000 millones de euros y aumentado el déficit estructural para contentar a sus socios depredadores

La red de corrupción que se ha creado alrededor del Gobierno de Sánchez va mucho más allá de los casos de Cerdán, Ábalos y Koldo.
La estrategia de comprar votos y apoyos tirando de una deuda inasumible es uno de los pilares del sanchismo. Corrupción es tirar cada semana de hasta 6.000 millones de euros de gasto sin espacio presupuestario, despilfarrar miles de millones en politizar empresas, tirar de chequera en blanco y fondos europeos para contentar a socios parlamentarios depredadores.
Disparar la deuda en más de 350.000 millones de euros y aumentar el déficit estructural en periodo de ingresos fiscales récord, expoliando a los ciudadanos y despilfarrar el mayor estímulo fiscal y monetario de la historia democrática es también corrupción.
El mismo día en el que Ábalos y Koldo entraban en la cárcel, Sánchez sacaba de la manga otro anuncio de despilfarro. El anuncio de subida de salario a los funcionarios costará 12.000 millones a los contribuyentes actuales y futuros y, además, en un ejercicio maquiavélico, lo tendrá que asumir en su mayoría el próximo Gobierno.
Cualquier funcionario de carrera debería estar indignado al ver que el sanchismo endeuda más a España para una medida que hace todavía más insostenibles las cuentas públicas.
El sistema de pensiones ha sido demolido por Sánchez. Ha multiplicado por cuatro la deuda de la Seguridad Social hasta los 116.000 millones de euros y ahora hasta la OCDE alerta que el sistema es insostenible. Pero Sánchez ya le dejó otra bomba de relojería al próximo Gobierno. Se comprometió con la reforma Escrivá a un calendario de sostenibilidad que no se va a cumplir y ya acordó que, de no llevarse a cabo, se subirán más los impuestos. Con unos pasivos no financiados de más del 500% del PIB, según Eurostat, Sánchez deja ruina y bombas de relojería financieras que se extienden hasta 2030.
Cualquier jubilado que lea un poco debería estar alarmado ante la evidencia de que el sistema de pensiones es todavía más insostenible hoy después de contar con enormes apoyos de Europa para encauzarlo.
Sí, subir las pensiones tirando de deuda y haciendo el sistema más insostenible es un intento de corrupción del votante. Y subir salarios públicos tirando de deuda tiene el mismo objetivo: comprar votos mientras se hunden las cuentas públicas.
La OCDE y la Comisión Europea coinciden en que la pirámide poblacional y las últimas contrarreformas como la de Escrivá han abierto un agujero creciente en las pensiones y hacen mucho más insostenible el gasto público. Se alerta de que las pensiones públicas no garantizarán por sí solas unos ingresos adecuados, por lo que recomiendan complementarlas con ahorro privado.
En España la factura pasará de alrededor del 13% del PIB en 2023 al 16% en 2050 solo en pensiones públicas. La OCDE estima que la contrarreforma Escrivá eleva el gasto en pensiones entre 3,3 puntos de PIB adicionales en 2050 y hasta unos 5 puntos en 2070 respecto al escenario previo, con un nivel medio en el entorno del 15% del PIB en 2022–2050 frente a algo más del 11% previo.
La quiebra del sistema de pensiones
La OCDE repite que se debe subir la edad efectiva de jubilación.
¿Cuántos sistemas de pensiones de reparto han quebrado? Todos. Pagando en una moneda que cada vez vale menos, retrasando la edad de jubilación, subiendo los impuestos, reduciendo la tasa de reemplazo, disparando la deuda y, finalmente, pasando a un sistema mixto para sobrevivir. Eso, queridos amigos, es un sistema quebrado.
Lo que es absolutamente vergonzoso es que la OCDE y la Comisión Europea se hayan dado cuenta ahora del problema del sistema de pensiones y del exceso de gasto público. Que la Comisión Europea “alerte” ahora es simplemente intolerable, después de haber mirado hacia otro lado ante el exceso de los últimos años, aceptando unas estimaciones del Gobierno que eran, a todas luces, inalcanzables.
El Gobierno es incapaz de sacar adelante los presupuestos, pero les da exactamente igual. Todas las semanas firman miles de millones de euros de gasto político sin espacio presupuestario y no pasa nada. El sanchismo ya está en retirada y está regando de dinero de los contribuyentes a todo tipo de causas peregrinas por todo el mundo para engrasar la máquina política de propaganda y sectarismo.
España es el segundo país de la UE que más fondos europeos recibe y el que más ha aumentado el gasto público. Además, gasta un 60% más que la media de la UE en subvenciones a todo tipo de ONG, gasto que no se audita ni se valora.
El próximo Gobierno se va a comer el agujero fiscal que va a dejar el sanchismo, cuando se acaben los fondos europeos, el efecto placebo en los ingresos de la inflación y todo con un déficit estructural que no ha bajado del 3% del PIB, según la OCDE, la subida de sueldo de los funcionarios pagada con deuda y el agujero del sistema de pensiones dejado por la contrarreforma de Escrivá.
Sánchez ha seguido la misma estrategia que el kirchnerismo socialista en Argentina: disparar el gasto político, penalizar a la economía productiva y dejar enormes bombas de relojería al siguiente Gobierno para luego culparles de los recortes y, además, del agujero de deuda que heredarán.
Por eso es tan peligroso que la oposición se entregue al gradualismo y no avise de estos sabotajes económicos diferidos. Se los van a comer y les van a echar la culpa cuando gobiernen.
Feijóo, Abascal y los partidos responsables deben firmar un compromiso para no pasar al sufrido contribuyente el agujero que van a heredar si la oposición actual gobierna. No se puede aceptar un legado envenenado como el que va a dejar Sánchez sin aplicar enormes recortes al exceso de gasto público y cuadrar las cuentas devolviendo a los ciudadanos parte del esfuerzo fiscal que han sufrido, empeorado por la inflación.
España solo va a acabar con la corrupción cuando se acabe con el exceso de gasto público y el despilfarro.
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