Las tarjetas de Caja Madrid se «envilecieron» con Blesa

Jaime Terceiro, ex presidente de la entidad, asegura en la Audiencia Nacional que eran «white» y se «oscurecieron» cuando él abandonó la caja. «Eran sólo para gastos de representación»

El ex presidente de Caja Madrid Jaime Terceiro acudió ayer como testigo a la Audiencia Nacional
El ex presidente de Caja Madrid Jaime Terceiro acudió ayer como testigo a la Audiencia Nacional

Jaime Terceiro, ex presidente de la entidad, asegura en la Audiencia Nacional que eran «white» y se «oscurecieron» cuando él abandonó la caja. «Eran sólo para gastos de representación»

«Las tarjetas eran absolutamente blancas, es decir ‘‘white’’, porque eran legales y estaban contabilizadas». Frente al «envilecimiento» de las «black», el ex presidente de Caja Madrid entre 1988 y 1996, Jaime Terceiro, detalló ayer en la Audiencia Nacional la creación de las primeras tarjetas para gastos de representación de la entidad.

En mayo de 1988, los miembros no ejecutivos del consejo de administración percibían unas dietas de 25.000 pesetas mensuales, es decir, 150 euros al mes. Fue entonces cuando se concedió a cada consejero y a los miembros de la comisión de control una tarjeta con un «límite técnico de 600 euros mensuales». Terceiro, que acudió al juicio en calidad de testigo, insistió en que, pese a este límite, el gasto real estaba muy por debajo. «El gasto medio estaba entre 250 y 300 euros al mes. Por eso nunca hubo necesidad de cambiar ese límite».

El ex dirigente de la caja repitió en varias ocasiones que esta tarjeta era «exclusivamente para gastos de representación en el ejercicio de la función» de los consejeros. En este sentido, Terceiro justificó la elección de las tarjetas de crédito señalando que «es el procedimiento más transparente para estos gastos de representación por la enorme trazabilidad que deja». De hecho, afirmó que con las tarjetas «se modernizó el sistema de gastos» existente con anterioridad.

Sobre el funcionamiento de las tarjetas, explicó que durante los años de su mandato al frente de Caja Madrid nunca se modificó el límite de gasto. «Es radicalmente incierto que se cambiase en nueve años», dijo. Además, afirmó que «no se podía extraer dinero en metálico bajo ningún concepto, como es natural», contradiciendo a algunos de los acusados en el juicio de las «black». Es más, señaló que no sólo no se daba el código PIN, sino que «ni siquiera se emitía el PIN de esas tarjetas».

Terceiro aseguró que, en cualquier caso, era preciso justificar esos gastos ante el secretario general, Ángel Montero. Algunos no eran aprobados por no considerarse adecuados. «Se rechazaban determinados tipos de gastos, por ejemplo en fines de semana o por ser excesivos», apuntó el testigo. Además, afirmó que el secretario general mantenía un contacto semanal o mensual con los consejeros, recordándoles la «prudencia y el cuidado que había que tener con estos gastos».

El ex presidente de Caja Madrid rebatió la tesis de su sucesor y acusado en el caso, Miguel Blesa, al señalar que no podía haber tarjetas entendidas como parte de la remuneración de sus consejeros. «No me cabe en la cabeza cualquier sistema de compensación de gastos que no esté recogido en las actas. Es el mundo al revés», dijo. Aseguró que el cambio en las tarjetas, emitidas en «un circuito muy controlado», se produjo tras su salida de la caja, cuando se empezaron a «oscurecer». Según Terceiro, las tarjetas «se envilecieron totalmente» con el uso que se les dio tras su mandato, asignando gastos más allá de la representación.

Terceiro, sobre Rato: «Me ofreció una gran empresa por dejar la caja»

El ex presidente de Caja Madrid Jaime Terceiro aseguró ayer en la Audiencia Nacional que «un vicepresidente que está sentado hoy aquí», en referencia a Rodrigo Rato, le ofreció presidir una gran empresa a cambio de abandonar la entidad financiera. Terceiro relató que se negó al «canje» ofrecido por Rato, acusado en el caso de las tarjetas «black». «Me llamó a su despacho para ofrecerme la presidencia de una gran empresa española para que dejara la caja libre y me fuera cuanto antes y yo dije que la caja no era una moneda de cambio», explicó.