Editorial

El firme compromiso del Rey con Cataluña

Nunca consiguieron los separatistas dinamitar los puentes con la Corona, por más que movilizaran al extremismo más hostil.

El Rey Felipe VI (i) entrega el VIII Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial (Iese) al presidente y fundador de Mango, Isak Andic (d), en el IESE Business School Barcelona Campus Norte, a 18 de marzo de 2024, en Barcelona, Catalunya (España). El Rey Felipe VI ha entregado la octava edición del Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial a Isak Andic, cofundador y presidente de Mango, que ha logrado, tras casi cuatro décadas, convertir Mango en una de las más importantes mu...
Felipe VI entrega el VIII Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial (Iese) al presidente y fundador de MangoLorena SopênaEuropa Press

Su Majestad el Rey desarrolló, ayer, en Barcelona una intensa jornada institucional, centrada en el apoyo y reconocimiento de esa sociedad catalana que busca la excelencia y extiende la «marca España» a nivel mundial y que es referencia en la empresa, la cultura y el deporte. Así, Don Felipe participó en la inauguración de la Feria Alimentaria, una de las citas internacionales obligadas del sector de la alimentación y bebidas, donde la industria agropecuaria y de transformación española tiene un papel de la máxima importancia; recibió en audiencia en el Palacete Albéniz, residencia oficial de Don Felipe en la Ciudad Condal, a los medallistas españoles que hicieron un magnífico papel en los campeonatos Mundial y Europeo de Natación, y, finalmente, hizo entrega del Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial al empresario Isak Andic, presidente de la firma textil Mango, uno de esos visionarios que han situado a la moda española en la vanguardia, ejemplo de genio y constancia, que levantó su imperio desde la nada.

La jornada Real es refrendo, una vez más, del compromiso de la Corona con el Principado, que nunca ha dejado de expresarse, incluso, en la crisis política y social del procés. Pero no es posible ocultar que ha sido la sociedad civil catalana, que ha sabido sacudirse el absurdo sectarismo nacionalista, la que ha hecho posible la recuperación de la normalidad en las relaciones con la Jefatura del Estado, que no se ha dejado intimidar por las presiones nada veladas del poder político y que ha encauzado el cariño y el respeto que la mayoría de los catalanes sienten por sus Reyes.

Y Don Felipe no la ha defraudado. Siempre que la presencia de Su Majestad ha sido requerida para potenciar el esfuerzo empresarial e innovador de Cataluña, para proyectar la imagen del Principado más allá de nuestras fronteras o para acompañar a sus ciudadanos en momentos de angustia y tribulación Don Felipe VI se ha volcado sin reticencias y, lo que es más notable, desde el respeto y la cordialidad con los representantes de una Generalitat que no han sabido estar a la altura de quien gobierna para todos los ciudadanos y no sólo para sus partidarios.

Toca al Govern recuperar las buenas relaciones institucionales con la Jefatura del Estado, aunque sólo sea para que el gobierno que rige actualmente el destino de los catalanes y, por lo tanto, del resto de los españoles, entre en sintonía con el conjunto de sus ciudadanos, para quienes la figura del Rey, cada vez más presente en las tierras del Principado, se trata con la normalidad no exenta de simpatía que en el resto de España. Nunca consiguieron los separatistas dinamitar los puentes con la Corona, por más que movilizaran al extremismo más hostil. Ayer, con la Industria, con el Deporte y en el reconocimiento a un enorme empresario, Don Felipe fue el primer catalán.