Castells impone a las autonomías una congelación de tasas universitarias

Da dos años de margen a Madrid y Cataluña para que bajen el precio de las primeras matrículas un 20 y un 40%

Un aula de la universidad complutense
Un aula de la universidad complutenseC PASTRANO

Las tasas universitarias no subirán de precio el próximo curso. La mayoría de comunidades autónomas gobernadas por el PSOE han aprobado en la Conferencia general de Política universitaria, excepto cinco (Madrid, Andalucía, País Vasco, Murcia y Castilla y León) la primera parte del «Plan Castells» de bajada de tasas universitaria, una medida convertida en «obsesión», según él mismo ha reconocido, porque supone uno de los acuerdos de gobierno con la formación morada.

El acuerdo es que los precios públicos para los alumnos que se matriculen en las universidades públicas españolas se congelan para el próximo curso académico, pero también obliga a reducir el precio de la primera matrícula a los niveles de 2011-12, cuando se produjo lo que se conoce como el «tasazo», que ha permitido que estudiar en cada universidad sea más caro o más barato dependiendo de la comunidad autónoma en la que se cursen los estudios superiores.

La mayoría de las comunidades, con los años, han ido bajando las los precios y no tendrán que hacer grandes esfuerzos; otras algunos ajustes, pero ahora el gran problema se traslada a comunidades autónomas como Madrid y Barcelona, con gran concentración de estudiantes universitarios que, en primera matrícula, tendrán que bajar el precio del crédito un 20,7% en el caso de Madrid y un 43,20% en el de Cataluña, para adaptarse a las exigencias del ministro. Cataluña ya habían anunciado una bajada de las tasas del 30 por ciento para 2020, pero Madrid es más partidaria de la política de concesión de becas más que de bajar tasas y ya ha dicho en más de una ocasión que adaptarse a las exigencias de Castells supondría un agujero económico importante. De hecho, tendría un impacto de 120 millones de euros en sus finanzas que tendría que desembolsar, una cantidad similar a la que se gasta en la lucha contra incendios, la que destina a formación de desempleados o su presupuesto a I+D+I. De hecho, su idea es triplicar el presupuesto de becas para el próximo curso que tendrá como principales destinatarios a los alumnos vulnerables como consecuencia de la crisis del coronavirus. Madrid tenía el crédito a 21,60 euros, pero ahora tendrá que bajarlo a 18,46, lo mismo que ocurría en Cataluña, la comunidad autónoma donde hasta ahora es más caro estudiar. Y esto supondrá un desembolso económico importante para ambas autonomías en un momento especialmente delicado tras la crisis sanitaria. Es por esto por lo que se ha acordado dar a estas atonomías un margen de dos cursos académicos, hasta el 2022-23, para reducir sus precios públicos. La bajada de precios se podrá hacer de manera inmediata, cosa que en el caso de Madrid no parece dispuesta, o bien de manera progresiva. Fuentes de la Comunidad de Madrid lamentaron que «el ministro haya impuesto una bajada del sistema de precios públicos sin llegar a ningún acuerdo con ellas, es decir, se ha hecho sin haber negociado previamente».

De hecho, echan en cara al ministro que «hace unos días se comprometiera a estudiar un sistema de financiación para hacer frente a esta bajada de precios pero lo cierto es que a esta conferencia sectorial el ministro no ha traído ninguna propuesta concreta».

La cuestión es que ahora habrá precios máximos para cada comunidad autónoma, pero no mínimos, lo que deja abierta la puerta a la gratuidad de matrícula para la comunidad autónoma que pueda permitírselo.

Universidades dice que con este plan se trata de corregir las «subidas excesivas de precios» y «disminuir las grandes diferencias de precios entre universidades».