Los líderes europeos también se aprietan el cinturón

En la Europa de la austeridad y los recortes, los líderes europeos son los primeros en predicar con el ejemplo y bajarse sus salarios para contribuir a la reducción del déficit público. Por necesidad o mero marketing, lo cierto es que este gesto viene ya siendo una costumbre desde hace tres años cada vez que toma posesión un nuevo Ejecutivo. En la UE, los ministros mejor pagados son los británicos (16.500 euros al mes), mientras que los peor remunerados son los españoles (6.500 euros).

Hace una semana, el flamante presidente francés, François Hollande, aprovechó su primer Consejo de Ministros para cumplir su promesa electoral. De manera fulminante, el nuevo inquilino del Palaco del Elíseo decidió reducir su salario y el de los 34 miembros de su primer Gobirno un 30%, el mayor recorte practicado en un país europeo. A partir de ahora, el presidente y el primer ministro, Jean-Marc Ayrault cobrarán 13.500 euros al mes, frente a los 19.000 que cobraban sus antecesores, Nicolas Sarkozy y François Fillon, respectivamente. Mientras, los miembros del Gabinete pasarán a cobrar 9.800 euros, unos 4.000 menos que los ministros salientes. Curiosamente, durante los próximos seis meses los ex ministros ganarán más que sus sucesores.

En la vecina Italia, el primer ministro, el tecnócrata Mario Monti, decidió renunciar a sus 18.500 euros mensuales de honorarios como jefe de Gobierno y ministro de Economía ante la grave situación de las arcas públicas. Sin embargo, el ex comisario europeo de Competencia mantiene su salario como senador vitalicio, que asciende a la nada despreciable cifra de 10.385 euros.

En otro gran país de la UE, Reino Unido, el "premier"conservador, David Cameron, llegó a Downing Street en mayo de 2010 con las tijeras en la mano. En aras de sanear las cuentas públicas británicas, el líder "tory"puso en marcha el mayor programa de austeridad recordado por los británicos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Él mismo se redujo el salario un 5% y cobra ahora unos 14.800 euros al mes.

En nuestro país, Mariano Rajoy también comenzó la política de recortes en casa. Los mininistros vieron recortados sus salarios un 15% y el presidente del Ejecutivo cobra 78.185,04 euros anuales, repartidos en doce pagas de 6.515,42, lo mismo que José Luis Rodríguez Zapatero. El ex presidente socialista ya recortó las nóminas de sus ministros en 1.100 euros en 2010.

Pero sin duda los mayores recortes salariales de la clase política se han practicado en los tres países de la zona euro que han sido rescatados a cambio de draconianos planes de ajuste. En Grecia, por ejemplo, el nuevo Gobierno interino que llevará al país a las elecciones anticipadas del 17 de junio, así como los 300 diputados del Parlamento elegido el pasado 6 de mayo, no cobrarán un sólo euro por sus servicios.

En Portugal, el primer ministro, Pedro Passos Coelho, se embolsa 5.300 euros brutos al mes, al margen de los gastos de representacón, tras una reducción del 5%. Por su parte, el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, ha renunciado a su salario, pero ingresa unos 10.000 euros cada mes en concepto de pensiones.

En 2009, en plena tormenta financiera, Irlanda decidió reducir los emolumentos de los ministros entre un 5 y un 15% y los del jefe de Gobierno en un 20%.

En Bélgica, donde la deuda pública alcanza el 100% de su Producto Interior Bruto, el primer ministro, el socialista Elio di Ripo se bajó el sueldo un 5% al llegar al poder en diciembre pasado, y ahora cobra 11.035,62 euros netos al mes.

En cambio, la excepción que confirma la regla es la canciller alemana, Angela Merkel, que hace una semana sorprendió al anunciar el aumento de su sulario y el de los ministros un 5,7%. El Gobierno germano acaba así con doce años de congelación salarial decidida por su antecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder. Tras el aumento, que se repartirá en tres tramos hasta agosto de 2013, la canciller pasará a ganar 17.016 euros brutos; sus ministros, 13.795 euros; y los secretarios de Estado, 10.573. Paradójicamente, el Gobierno federal decidió en 2010 despedir a 10.000 funcionarios y rebajarles el sueldo un 2,5% con el objetivo de reducir el déficit en 10.000 millones de euros hasta 2014. Y es que esta decisión política responde al momento económico que atraviesa la locomotora europea. Tras años de moderación salarial, el Bundesbank cree que una mejora del poder adquisitivo contribuirá a umentar el consumo interno. Un mero espejismo para los países mediterráneos, donde aún se ve lejano el final del largo túnel de la crisis.

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