Cataluña

El 27-S se juega en 103.082 votos

El bloque constitucionalista necesitaría un aumento de más de 100.000 electores para vencer a la lista de Mas y la CUP. PP, PSC, C´S y Unió tendrían que movilizar al 51,8% de sus simpatizantes indecisos.

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Los partidos afrontan la última semana de campaña electoral pendientes de cómo evoluciona la movilización de su electorado. El resultado de los comicios es una incógnita porque aunque muchas encuestas han coincidido en colocar a la lista independentista en el límite de la mayoría, sin embargo la diferencia es tan corta que un ligero baile de escaños podría situar la balanza del lado constitucionalista.

Según las estimaciones de NC Report, el bloque moderado (PSC+PP+CS+UNIÓ) contaría a fecha de hoy con el 41,2 por ciento del voto, mientras que el voto independentista (Juntos Por el Sí más CUP) acumula el 42,8 por ciento. En número de votos serían 1.488.000 frente a 1.546.000, respectivamente. Es decir, que los independentistas se impondrían por sólo 58.000 votos.

Este retrato preelectoral se completa con el dato de que los independentistas están al límite de la movilización total posible, mientras que las fuerzas moderadas aún tienen posibilidad de incrementar sus votantes, en especial el PP y PSC.

Las cuentas electorales

En número de votos son 49.000 electores populares y 42.000 votantes socialistas, que suman 91.000 votantes. A éstos hay que añadir los indecisos de Ciudadanos, el 3.7% que suponen 10.000 votos más y los indecisos de Unió, otros 17.000, que suman un total de 118.000 electores constitucionalistas que dudan.

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Además un 6.4% de los votantes del PP de 2012 barajan la posibilidad de abstenerse, así como el 7.1% de los votantes del PSC y el 5.2% de los votantes de Ciudadanos, que representan en el caso de los populares 30.000 votos, otros 37.000 socialistas y 14.000 de Ciudadanos, que sumados son otros 81.000 votos.

Por lo que el bloque constitucionalista tiene a 118.000 indecisos y otros 81.000 que se plantean abstenerse, juntos representan una masa electoral de 199.000 votantes. Si se lograse activar o movilizar al 51.8% de estos electores constitucionalistas, es decir, si se lograran 103.082 votos, se empataría con el bloque independentistas. Si la movilización supera ese 51.8%,ese número de votos, vencerían a los independentistas en votos.

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Encuestas poco fiables

Pero la realidad es que en general las encuestas no han sido hasta ahora buenas, aunque sean poco fiables. Y la campaña se ha situado en el terreno que quería el independentismo: hacer que en el imaginario popular y político las elecciones aparezcan como el referéndum prohibido, y eso «ya no tiene arreglo», admiten en las filas populares.

Hay preocupación por el resultado, aunque también subrayan que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha conseguido que la campaña del PP avance por el camino que él quería. Ha conseguido la escenificación del cerco internacional a una Generalitat que desafíe la legalidad y declare unilateralmente la independencia; y a su discurso de advertencia sobre las consecuencias de activar la desconexión con España lo han arropado empresarios, intelectuales, referentes políticos como el ex presidente Felipe González, e instituciones vinculadas a la izquierda como la Fundación Alternativas con su estudio sobre los efectos de la independencia unilateral.

Campaña atípica

La campaña esta siendo muy atípica porque dirigentes extranjeros y organizaciones empresariales han participado de manera directa en ella, algo nunca visto hasta ahora. Pero el resultado es un enigma. Y la gestión del día después de la votación no se ve más clara en los principales partidos que se oponen al proyecto soberanista.

Si la lista independentista que encabeza Raül Romeva no alcanza los 68 escaños, todos coinciden en que éste será el final de la carrera política de Mas. Si el escenario es el contrario, el «lío» deja abiertos varios escenarios, todos igual de inciertos. En el caso de que se confirme lo que han dicho muchas encuestas, mayoría justa del independentismo, Rajoy, esperará a ver cómo forman gobierno y cuáles son los primeros pasos que dan. Con ellos no hará ningún gesto, a la espera de ver cómo actúan y cuáles son sus primeras decisiones y si éstas afectan a la legalidad vigente.

Fuentes populares sostienen que Rajoy sí que deberá intentar «amarrar en corto» al PSOE y fijar una posición de Estado. Pero el panorama que se dibuja no es nada fácil. «A corto plazo habrá que ver cómo se posiciona el PSOE. Y la presión para buscar terceras vías va a ser enorme en cualquier caso», valoran en el PP. En el entorno del presidente puntualizan que el margen real de Rajoy es escaso en esta coyuntura, y descartan que tome ninguna iniciativa política de calado antes de las generales.

Reforma de la Constitución

Pase lo que pase el 27-S, Rajoy mantendrá su intención de no llevar en su programa la reforma de la Constitución, aunque sí incluirá la modificación de la financiación autonómica. «Nosotros nos vamos a quedar donde estamos, en la defensa de la legalidad y del diálogo dentro de la legalidad», sostienen en el PP. Aunque también admiten que después de las generales la política tendrá que ajustarse al nuevo Parlamento y a la realidad catalana.

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«Sea cual sea el resultado, el PSOE será determinante porque nosotros no nos vamos a mover de la defensa de los principios que hoy representamos», resume un alto cargo del Gobierno. Y Cataluña estará también presente en la campaña de las generales.