El 6-D más anticonstitucional: los soberanistas rompen el techo del 10%

Los partidos celebran hoy la fiesta de la Carta Magna de 1978 en un Congreso con más diputados independentistas que nunca en democracia y en mitad de las negociaciones del PSOE con ERC

Fotografía de familia en la escalinata del Congreso de los Diputados
El portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián (2i), la portavoz de EH Bildu en el Congreso de los diputados, Mertxe Aizpurua (i), Laura Borràs (2d), portavoz de Junts per Cat en el Congreso de los Diputados, acompañados de los diputados y senadores de sus formaciones, durante la fotografía de familia en la escalinata del Congreso de los Diputados, en la víspera de la sesión constitutiva de la Cámara BajaKiko HuescaEFE

El Congreso acogerá hoy el tradicional acto de homenaje a la Constitución, celebración marcada este año por las negociaciones para formar gobierno y con la resaca electoral del 10-N aún presente. Una cita con las urnas que, en este 41 cumpleaños de la Carta Magna, ha dibujado el Parlamento con más grupos y diputados soberanistas de la historia democrática española. Por primera vez desde 1978, aquellos que desde el Congreso apuestan, de una manera más o menos abierta, por la ruptura con España han roto el techo del 10% de los escaños. Son seis grupos con 35 diputados: los 13 de Esquerra Republicana de Cataluña, los 8 de Junts per Cataluña, los 6 del Partido Nacionalista Vasco, los 5 de EH Bildu, los dos de la CUP y el diputado del Bloque Nacionalista Gallego. Se da la circunstancia añadida de que tres de ellos (ERC, PNV y Bildu) tendrán grupo propio en la cámara. Los otros tres se integrarán en el Grupo Mixto.

Estos 35 diputados suponen el pico más alto de representación del soberanismo tras varias décadas en las que su crecimiento ha sido sostenido. Habría que remontarse hasta 2011 para advertir un escenario similar: entonces CiU, Amaiur, PNV, ERC y BNG sumaron 33 diputados. En las dos últimas décadas, el punto más bajo de representación de las formaciones independentistas se concretó en las elecciones de 2008, cuando 22 diputados –de CiU, PNV, ERC, BNG y Nafarroa Bai– formaron parte del Congreso. Al margen de los comicios de 2011 y de las dos generales de 2019 –en las de abril se quedaron en 32 diputados–, los independentistas siempre se habían mantenido en la horquilla de entre los 20 y los 30 diputados. Incluso casi desde las primeras elecciones posteriores a la aprobación de la Constitución, las celebradas en 1979, cuando CiU, PNV, Herri Batasuna y ERC reunieron 19 asientos en la Carrera de San Jerónimo.

A la cuestión numérica, la derivada de que haya más diputados soberanistas que nunca en el Congreso, que tendrá su trascendencia a lo largo de la legislatura, se suma otra cuestión no menor: la de su influencia en la gobernabilidad del país. En el escenario actual, podría darse la situación de que el líder del PSOE, Pedro Sánchez, necesitase del aval de hasta cuatro formaciones secesionistas –bien sea a través de su voto positivo o de su abstención– para superar la sesión de investidura. De un lado, necesita el «sí» del PNV, al que podría sumarse el del BNG. Por otro, también es requisito imprescindible para que Sánchez pueda dejar de estar en funciones que los 13 diputados de ERC se abstengan. Y a ello se une un tercer elemento: si Coalición Canaria termina posicionándose en el «no», el PSOE también necesitaría de la abstención de Bildu. El voto negativo de la CUP parece garantizado, como, en principio, también el de JxCat, aunque con esta última formación el grupo socialista ha iniciado negociaciones esta misma semana.

Aunque Sánchez supere el trance de la investidura, estos equilibrios, en principio factibles, amenazarían con devolver al PSOE y a su eventual coalición con Podemos a un escenario que ambos partidos ya vivieron hace menos de un año, al dejar el día a día de la gobernabilidad en las manos de estos mismos grupos. La aprobación de los presupuestos y de las leyes seguiría en manos de ERC y del PNV. Precisamente a ello se refirió ayer el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que insistió en la necesidad de que «el bloque de la moción de censura» asuma las riendas de la dirección del Estado: «No es una negociación de investidura solo. Hay que negociarlo todo». Y llamó a estos partidos, especialmente a Esquerra, a comprometerse en la gobernabilidad también a nivel nacional: «Me gustaría que nos entendiéramos con ERC en España y en Cataluña. Nuestras bases electorales apoyan ese entendimiento».

El PSOE propone que Vox salga del gallinero y Abascal ocupe el antiguo sillón de Rivera
La negociación del reparto de los escaños del hemiciclo del Congreso, paso previo para celebrar la primera sesión plenaria de la XIV Legislatura, ha comenzado ya con los primeros intercambios de borradores, si bien las conversaciones están en una fase embrionaria y no se puede tomar ninguna decisión antes de que la Mesa del Congreso dictamine cuántos grupos funcionarán en esa nueva etapa, una incógnita que no se despejará hasta el próximo día 12. Respecto a la legislatura precedente, se da por hecho que Vox saldrá ya del llamado «gallinero» para ocupar posiciones centrales en el hemiciclo junto al PP, dado que ahora es la tercera fuerza de la Cámara. La propuesta que el PSOE ha trasladado a los demás grupos contempla que Abascal ocupe el lugar que tenía Albert Rivera en el pasado mandato. Ciudadanos, por su parte, se podría repartir entre la bancada de la derecha y el sector central. El PNV y ERC mantendría su sitio privilegiado y Podemos conservaría su actual emplazamiento junto a los asientos socialistas.
Reparto escaños hemiciclo
Reparto escaños hemicicloJosé Luis Montoro