Los presupuestos de Sánchez (II)

Escribí hace días acerca del espectáculo en el que Sánchez ha convertido el proceso de elaboración de los Presupuestos. En verdad, tiene poca experiencia en esto porque gobierna con los aprobados por el PP en 2018, y se le nota. Este es el tercer año con ellos y ahora no puede prorrogarlos más, ya que la realidad postepidemia exige unas cuentas adecuadas para afrontar la gravísima crisis que se avecina, y Bruselas no regala así como así 140.000 M de euros.

Los «hombres de negro» son ahora su «condicionalidad», y el presupuesto debe dar las garantías precisas para recibirlos. Así va haciendo ofertas a sus socios del bloque de la moción de censura como demanda Iglesias, y retoma la «Mesa de diálogo», eufemismo que encubre una negociación política bilateral para encauzar una solución al «conflicto político de Cataluña».

La presencia de Arrimadas en ese nuevo bloque político-presupuestario junto a comunistas y nacionalistas vascos, resulta surrealista. Podríamos preguntarnos aquello de «¿qué hace una chica como tú en un sitio como ese?». La respuesta la ha dado Calvo: «Es secundario con quién salgan los Presupuestos, el objetivo es aprobarlos». Así, a la fiesta sólo faltarían ERC y Bildu.

Los que creen que las cuentas públicas reflejan las prioridades del programa político del Gobierno, ya lo saben. En tiempos de Franco se hubiera dicho que eran presupuestos «tecnócraticos», no políticos. «Gato blanco, gato negro... lo importante es que cace ratones». Pues eso.