Nuevo choque en la coalición a cuenta del sueldo de los funcionarios

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, advierte de que “sería un error garrafal” congelar los salarios públicos

El nuevo curso político se está caracterizando por un enfrentamiento constante entre los partidos que componen la coalición. La necesidad de Unidas Podemos de marcar perfil propio, ante algunas medidas del Gobierno que no serían todo lo populares que cabría esperar en este contexto de crisis económica que ha provocado la Covid-19. El último de estos encontronazos se ha producido a cuenta del sueldo de los funcionarios y la posibilidad de que se congelen. Una cuestión sobre la que distintos miembros del Ejecutivo están trasladando versiones contradictorias. Mientras que la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, aseguró ayer en Antena 3 que “no estaba sobre la mesa”, las ministras del área económica Nadia Calviño y María Jesús Montero no lo descartaron.

En estos pronunciamientos discrepantes ha irrumpido hoy el ministro de Consumo, Alberto Garzón, para criticar la posible adopción de la medida, asegurando que “sería un error garrafal” congelar los sueldos públicos. Esta no es la única cuestión en la que se han salido de la versión oficial, ayer mismo, el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, reconocía que en su formación no estaban de acuerdo con la propuesta del ministro José Luis Escrivá de desincentivar las jubilaciones anticipadas y ampliar voluntariamente la edad de jubilación. Echenique mostró la disposición de su partido a hacerle “cambiar de idea”.

También se han producido choques en estos últimos días a cuenta de los socios con los que negociar los Presupuestos o con la vuelta al cole, cuando se criticó desde el sector morado la “falta de liderazgo” de la ministra de Educación, Isabel Celaá, a sus espaldas. El malestar con los de Iglesias y con el propio líder de Unidas Podemos va en aumento en el sector socialista del Gobierno, que consideran que en algunos de estos pronunciamientos se percibe “falta de lealtad”, lo que va en contra de la estrategia del Gobierno de pedir “unidad” al resto de partidos políticos.