La Guardia Civil alertó al “dos” de Interior de Rajoy sobre Villarejo

Advirtió al entonces número 2 de Interior de la inconveniencia de trabajar con el comisario

La Guardia Civil advirtió al entonces secretario de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, Francisco Martínez, de la inconveniencia de que su departamento trabajara con el comisario de Policía Nacional, José Manuel Villarejo, actualmente jubilado y en prisión desde noviembre de 2017 tras su detención en el marco de la «operación Tándem». Se sabía que –según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras de los hechos– el mensaje fue transmitido por mandos de la Benemérita a Martínez en una visita que hizo a dependencias del Cuerpo.

La información que tenía la Benemérita sobre las actividades de Villarejo, que se consideraban poco acordes para Interior, provenían de diversas fuentes y, en concreto, de la agenda del que fuera director general de la Guardia Civil, Luis Roldán Ibáñez.

En concreto, hay constancia de una comida a la que asistieron Villarejo, Roldán y el ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, sin que se pudieran determinar los asuntos que trataron. Aunque se disponía de más datos.

Roldán fue juzgado por la Audiencia de Madrid y condenado a 28 años de cárcel por delitos de malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa. Se había apropiado de 435 millones de pesetas de los fondos reservados y cobrado otros 1.800 millones en comisiones por obras adjudicadas para la construcción de cuarteles del Instituto Armado.

Cuando Martínez recibió la recomendación de los agentes de la Guardia Civil en la citada reunión, su reacción fue de «indiferencia» –apuntan las fuentes consultadas–, como si no diera importancia al asunto, pese a que los datos provenían de un cuerpo que si algo ha demostrado, como bien conocía el secretario de Estado, es que suele estar muy bien informado.

Se desconoce si Martínez dio cuenta de esta reunión y de los datos que le facilitaron al entonces ministro del Interior, Jorge Fernández, con fin de que el máximo responsable del Departamento tuviera acceso a una información tan sensible.

Es habitual que los secretarios de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior celebren reuniones periódicas con los mandos de las Fuerzas de Seguridad de las distintas especialidades –Información, Policía Judicial, Personal, etc– con el fin de cambiar impresiones sobre la marcha de los distintos trabajos u operaciones policiales en marcha.

Fue en una de estas sesiones en la que Martínez recibió la alerta sobre Villarejo, realizada desde la misión que tiene la Guardia Civil de prestar el mejor servicio para el buen funcionamiento de las instituciones del Estado.

El ex secretario de Estado está imputado en la «pieza Kitchen» del «caso Villarejo» por su supuesta responsabilidad en la operación de espionaje a Luis Bárcenas puesta en marcha por Interior entre 2013 y 2015 cuando era ministro Jorge Fernández Díaz. La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón que declaren como investigados en la causa tanto el ex ministro como la que fuera secretaria general del PP, y ex titular de Defensa, por su supuesta participación en esa espionaje para sustraer al ex tesorero popular –a través del chófer de Bárcenas– la documentación comprometedora para el partido en relación a la «caja B».

Pero las conversaciones grabadas por el comisario Villarejo e incorporadas a las diligencias de «Kitchen» –cuyo secreto levantó recientemente García Castellón– y los informes policiales que jalonan la causa apuntan más arriba, al propio Mariano Rajoy, en esas fechas presidente del Gobierno.

Martínez fue citado dos veces a declarar por el instructor, pero en ambas se acogió a su derecho a no declara arguyendo el secreto de las actuaciones. Despejado ese impedimento procesal, el ex mando del Ministerio del Interior está dispuesto ahora a comparecer ante el juez (incluso a solicitado al Gobierno permiso para declarar en relación a información que considera reservada).

Preocupado por las declaraciones ante el juez del comisario Enrique García Castaño, también investigado (y cuyo testimonio ha sido clave para imputar a Martínez), el que fuera número dos de Interior trasladó el 19 de septiembre del pasado año a Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía: «Probablemente él crea que implicándome a mí el asunto termina en mí y no escala, Pero te garantizo que si yo tengo que declarar porque me implique GP también irán JFD (y probablemente MR)», en referencia a Fernández Díaz y Rajoy.

De hecho, en una conversación con el presidente de la Audiencia Nacional José Ramón Navarro en junio de 2019 se queja de que su «grandísimo error» fue «ser leal a miserables como Jorge o Rajoy o Cospedal».

Según un informe de la Unidad de Asuntos Internos de octubre de 2018, García Castaño y Villarejo atribuían a Francisco Martínez el papel de «coordinador» de la operación de espionaje a Luis Bárcenas y a su mujer, Rosalía Iglesias, que habría estado dirigida por «órganos superiores» o «directivos del Ministerio del Interior».

El «cocinero» de la «operación Kitchen»

El chófer de Bárcenas, Sergio Ríos (apodado «cocinero» o «K2») fue la persona elegida para sustraer la documentación a Bárcenas (finalmente, notas manuscritas de Rosalía Iglesias y la información de dos móviles del ex tesorero del PP). Interior le pagó 53.000 euros de los fondos reservados (a razón de 2.000 al mes más gastos). La «recompensa» incluyó, además, su ingreso en la Policía. Fue García Castaño el que primero intentó captarlo sin éxito, según consta en los informes policiales incorporados a las diligencias, pero quien remató el trabajo fue Villarejo, quien le dejó claro desde un principio: «Las cosas más delicadas me las encargan a mí, ya sea la izquierda, la derecha o el centro».