¡Maldita memoria!

Si la enfermedad del Alzheimer se caracteriza por la pérdida de la memoria más inmediata y la permanencia de la memoria más remota, ¿podemos decir que el Gobierno padece la enfermedad del Alzheimer? Si se trata de mirar noventa años atrás para reconocer a las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura pero no se mira al pasado reciente para reconocer a las víctimas del Covid y tampoco se es capaz de producir nuevos recuerdos con las personas que lo padecen y perecen a diario, ¿podemos decir que el Gobierno padece la enfermedad de Alzheimer?

Si el Banco de España empeora las previsiones de crecimiento de nuestra economía, miles de familias no están percibiendo el ingreso mínimo vital, tenemos descontrolado el coronavirus y se empiezan a saturar las urgencias y los hospitales, ¿qué hacemos creando una fiscalía para investigar crímenes del franquismo, mientras la Fiscal General del Estado se niega a investigar los fallecidos por Covid y, además, vetamos una comisión de investigación sobre la pésima gestión de la pandemia que se ha llevado por delante, en ocho meses, 50.000 personas? ¡Maldita memoria!

Nos quieren anestesiar con la Ley de Memoria Democrática para dormirnos el cerebro, cerrarnos los ojos ante la realidad distópica que emerge, e imponernos su memoria, su historia al margen del relato que entre todos nos habíamos dado. Uno de los argumentos, por llamarlo de alguna manera, es que no se puede ser demócrata sin ser antifascista, totalmente de acuerdo, pero ¿se puede ser demócrata siendo comunista?

Tenemos un gobierno que padece de Alzheimer y antinomia, quiere reconocer a las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura pero niega el reconocimientos a los hijos de esas víctimas que, a su vez, han sido víctimas de la pandemia. ¡Maldito Gobierno y maldita memoria!