Otra foto de Colón

Santiago Abascal (2i), Pablo Casado (4i), y Albert Rivera (d), en la plaza de Colón
Santiago Abascal (2i), Pablo Casado (4i), y Albert Rivera (d), en la plaza de Colón

A estas alturas del sanchismo a lo más que puede aspirar, y está en ello, es a forzar una nueva foto de Colón. Pocas imágenes han sido tan rentabilizadas políticamente como el encuentro de Casado, Abascal y Rivera. El detonante fueron las presuntas cesiones de Pedro Sánchez al independentismo y aquel famoso «mediador» o «relator» del que nunca más se supo.

El presidente necesitaba a ERC y compañía para sacar unos presupuestos que nunca sacó. En la derecha, con todos sospechando de todos, hubo precipitación. Vox hizo el primer anuncio, luego Ciudadanos formalizó la convocatoria y el PP se sumó a una movilización que tenía la unidad de España como excusa y los cálculos como trasfondo. El entonces líder naranja pedía elecciones porque creía que él iba a ser el ganador del trío, los de Vox buscaban, y consiguieron, eso que ahora se llama el blanqueo y Casado, recién estrenado el cargo, andaba bizqueando y no quería perderse una aunque llegara el último.

Ahora Sánchez sigue necesitando el apoyo de los independentistas para mantener una mayoría parlamentaria. Consumido el paréntesis de las elecciones madrileñas volvemos a los indultos. Sin entrar en eso que llaman pedagogía, por pudor, se va a agitar el espantajo de la «gracia» para tratar de unir a Casado y Abascal. Ciudadanos solo podría tocar bola con Edmundo y ha salido Inés. El gran problema para el Gobierno es que esta vez la foto no va a ser suficiente para proclamar la amenaza del fascismo… esta vez la fiscalía y el Supremo también son fachas.

Solo una torpeza mayúscula de Casado daría a Pedro Sánchez la famélica victoria de una foto. En cuanto al Estado de Derecho el informe del Supremo no es vinculante, pero si le vuelven a preguntar tendrá que responder y los argumentos serán los mismos, no es la primera vez.