Pedro Sánchez ofreció dos veces a Iván Redondo ser ministro

El jefe de Gabinete redactó su nota de despedida el jueves, 48 horas antes de la remodelación. El presidente le pidió que se quedara apelando a su «amistad»

Pedro Sánchez ofreció a Iván Redondo ser ministro en un paseo por los jardines de Moncloa

 


Foto: Manuel Olmedo
Pedro Sánchez ofreció a Iván Redondo ser ministro en un paseo por los jardines de Moncloa Foto: Manuel OlmedoManuel OlmedoLa Razón

Nunca antes una crisis de Gobierno centraba tanto su atención en los que salían del Ejecutivo como en los que entraban. Su marcha del Gobierno registraba un alto índice de análisis mucho menos de la que generaba los que entraban. Quizá, porque son poco conocidos. Ábalos y Calvo eran los pesos pesados de Sánchez en estos tres años. Dejan el Gobierno y no conocemos exactamente sus razones. Dicen que el presidente manda y ha querido demostrarlo en esta crisis y no se han reparado en gastos para argumentar que el presidente ha tomado su decisión para fortalecer al partido, al nuevo partido que se configurará en el Congreso del mes de octubre.

Y qué mejor para demostrar la fuerza del presidente que dejar fuera del Gobierno a Iván Redondo, al que se presenta como el derrotado por forzar un pulso -inexistente- con Pedro Sánchez. La realidad es que Redondo le decía por tercera vez al presidente que quería iniciar una nueva etapa de su vida. La primera vez en el mes de noviembre de 2019, cuando fue acusado de ser el causante de la repetición electoral en contra del criterio de Ferraz. ¿Entonces Pedro Sánchez no mandaba? La decisión de repetir elecciones es del presidente, osea, del partido. No de Iván Redondo. El presidente le convence para que no se marche y le encarga que arregle la situación con Podemos. 48 horas después se anuncia el acuerdo de Gobierno de coalición.

La segunda vez que Redondo le dice a Sánchez que lo deja es tras las elecciones madrileñas. Lo quiso hacer antes, pero la pandemia obligaba a mantenerse al frente de la cocina presidencial. Tienen una conversación el día 5. El día 6, el secretario general del PSOE dice en su Ejecutiva que en el próximo Congreso Federal habrá una renovación en profundidad. En esos días, las voces críticas del PSOE se lanzan al cuello de Redondo acusándole del desastre electoral, olvidando que había ganado las cinco elecciones anteriores (dos generales, autonómicas, municipales y europeas), por no hablar de las catalanas, que devolvieron la hegemonía al PSC. No se acuerdan tampoco que la “brillante” operación de Murcia es el detonante de las elecciones madrileñas que pilla al PSOE sin candidato y sin partido. Por eso, Sánchez le pide a Redondo que eche una mano a Ángel Gabilondo. Incluso le pide a Iván que teste, a petición de Errejón, la posibilidad de un acuerdo con Mas Madrid para situar de cabeza de cartel a Manuela Carmena. La operación no cuaja, aunque Redondo y Errejón la trabajan durante un par de días. Redondo no iba por libre, tenía el encargo de Sánchez que era consciente de la debilidad del PSM. De hecho, las posibilidades del PSM se reducían al 1%.

El día 8 tras su asistencia a la Cumbre Social de Oporto, Sánchez llama a Redondo y empieza a trabajar en la crisis de Gobierno. No hablan de las responsabilidades de Redondo en la nueva etapa. El director de Gabinete ya le dice al presidente que se va. El presidente hace caso omiso del aviso de su “almohada” como se le calificaba en círculos socialistas. Para retenerlo, dos semanas más tarde, el presidente ofrece a Redondo ser ministro de la Presidencia. El ofrecimiento fue cara a cara en el despacho presidencial en un primer momento, y después paseando por los jardines del Palacio. Incluso el presidente le sugiere que lo consulte con su familia y que se quede “por amistad”. A pesar de que Redondo se reafirma en su posición de salida, siguen trabajando juntos en la remodelación del Ejecutivo. El presidente lo contempla como ministrable hasta hace una semana, a pesar de que conocía esta posición de salida.

En esos momentos, dirigentes socialistas lanzan un ataque en toda regla contra Redondo acusándole de tener todo el poder, o lo que es lo mismo, si esta acusación es válida, de que Sánchez no manda. Y añaden para convencer al presidente que si salen Ábalos y Lastra y se premia a Redondo sería visto como el ganador de la crisis de Gobierno. No tenían ninguna necesidad y el presidente tampoco porque conocía por boca de Redondo sus intenciones. El PSOE no iba a dejar que Redondo tuviera los parabienes, pero el presidente sabía que Iván no le iba a poner en esa tesitura: había decidido marcharse. Aun así se reúne con dos amigos comunes en Moncloa el domingo 4 de julio. Les encarga retener a Redondo en la dirección del Gabinete. Estos interlocutores cenan con Iván Redondo el martes día 6, que se ratifica en su decisión de marcha. No se lo toman bien y se lo comunican al presidente. Aunque el presidente ya conocía perfectamente los planes de Iván.

48 horas incomunicado

Tras su negativa a continuar, Redondo queda incomunicado las últimas 48 horas sobre la remodelación. Solo le comunican que se produciría el 10 de julio. Este sábado por la mañana el presidente recibe a Redondo en su despacho. Los dos sabían perfectamente que era el adiós de Iván. Es entonces cuando el presidente empieza a mover sus fichas para buscar un sustituto y se decide por Óscar López. Luego su entorno se lanza a justificar el cambio para engrandecer la figura presidencial lanzando la idea de que Redondo hizo un pulso al presidente. Todos los que conocen la relación entre presidente e Iván saben que ese pulso es imposible. Es no conocer a Redondo. El líder toma las decisiones y el asesor las implementa. En esta ocasión, también. Redondo lo fotografió con una nota manuscrita con una frase muy suya. “Hay que saber ganar, saber perder y saber parar”, que redactó el jueves y que ya tenía pensado hace un mes y medio. Parar era su decisión y en su entorno apuntan otra: hay que saber pensar.