Las razones por las que nunca se logrará encontrar el cuerpo de Tomás Gimeno

El experto en georradar Luis Avial considera un milagro que se localizara a la pequeña Olivia y está convencido de que el Ángeles Alvariño pasó 200 veces por encima de los restos de su padre sin detectarlos

Difunden un retrato robot del posible aspecto de Tomás Gimeno
Difunden un retrato robot del posible aspecto de Tomás GimenoLa Razón

La desaparición de las niñas de Tenerife Anna y Olivia tuvo a todo el país en tensión durante más de un mes. Tomás Gimeno acabó con sus vidas, arrojó sus cuerpos al mar dentro de unas bolsas de deporte y luego se quitó la vida. Durante más de un mes, el buque oceanográfico Ángeles Alvariño trabajó sin descanso para tratar de localizar los restos de Gimeno, pero finalmente desistió el pasado 30 de junio porque la misión era “totalmente inabordable”.

Durante días se especuló con la posibilidad de que alguna empresa privada tomara el testigo, pero finalmente no se materializó en nada. Joaquín Amills, presidente de SOS desaparecidos y portavoz de Beatriz Zimmerman, la madre de Anna y Olivia, decía al día siguiente de la finalización de la búsqueda que “podemos pensar que Tomás Gimeno se ha suicidado, pero todos son hipótesis, la realidad es que este sujeto sigue desaparecido”. Por ello, Amills abrió una petición en la plataforma Change.org para que las labores de búsqueda continuaran y, a día de hoy, más de 255.000 personas han apoyado la solicitud.

Beatriz Zimmermann considera un regalo haber encontrado a Olivia cree que con ella ya tienen a las dos FOTO: twitter Twitter

Sin embargo, a pesar de que la familia necesite encontrar el cuerpo de Gimeno para poder cerrar este horrible capítulo, el desafío es inasumible. Al igual que los investigadores de la Guardia Civil, el experto en georradar Luis Avial considera que a día de hoy “es imposible encontrar el cuerpo de Tomás Gimeno, no se puede hacer nada”.

Para Avial “ha sido un milagro que se encontrara el cuerpo de Olivia, la pena es que Anna se saliera de la bolsa antes de llegar al fondo”. Pero ahora considera que se debe cerrar este triste capítulo de la crónica negra española porque “no tiene sentido seguir buscando”.

20.000 euros diarios para reiniciar la búsqueda

¿Por qué? En realidad, no hay una sola razón. Son muchas, y todas conducen a la misma conclusión, nunca aparecerá el cuerpo del parricida. “Se podría intentar contratar una empresa busca tesoros privada noruega o norteamericana, cuyo coste sería inasumible porque sus servicios rondarían los 20.000 euros diarios. ¿Quién lo pagaría? Hasta ahora, los costes los ha asumido el Estado, como pasó en el caso de José Bretón. Pero no pueden reclamarle a nadie el pago porque Tomás está muerto. En el caso de Bretón tampoco pudo recuperarlo porque el padre de Ruth y José se declaró insolvente”.

Dejando de lado el escollo económico, hay otra razón de mucho peso. ¿Qué buscarían y dónde? Según Avial, una bolsa, un ancla, son más fáciles de detectar que un cuerpo humano aunque lleve un lastre porque “los pesos so tan pequeños que pueden ser confundidos con un pez grande o un delfín, por ejemplo”.

Otro de los problemas es el estado del cuerpo. “con tan poco lastre, tengo mis dudas de que hubiera llegado al fondo. Pero si así hubiera sido, con los gases provocados por la descomposición del cuerpo, se habría elevado y movido del sitio original y habría quedado a dos aguas, sin llegar a la superficie. Si hubiera llegado a arriba habría aparecido ya”, añadió. Pero habría sido temporal porque, al desaparecer los gases habría vuelto a hundirse y habría quedado a merced de las corrientes. Igual está a 30 kilómetros o a 80 en dirección a América. Sólo un barco pesquero lo podría haber visto de casualidad si hubiera llegado a la superficie”.

Es más, Avial está convencido de que “el barco ha pasado por encima de su cuerpo 200 veces, porque rastreó toda la zona. Pero si estaba a dos aguas era imposible detectarle. La señal podía haberle confundido con cualquier otra cosa.

Determinar la zona sería otro de los problemas de la nueva búsqueda. “En el caso de Marta del Castillo se puede buscar porque hay donde hacerlo, aunque sea una extensión de terreno que abarque toda la provincia de Sevilla, pero en este caso no. Si hubiera ido en un barco o un helicóptero la situación sería distinta. Se montaba una nueva operación Titanic y se le podría encontrar en tres o cuatro meses, pero no es el caso”.

Luis Avial ha participado en muchos de casos de desapariciones en los últimos años, como el de los niños de Córdoba Ruth y José o en el de Marta del Castillo, entre otros

Lo que Avial tiene claro desde el primer día es que Tomás Gimeno se quitó la vida. “Todo eso que se habló de que había huido en un barco a Haití, es imposible y la Guardia Civil lo sabía. Ninguno de los sistemas de vigilancia marítimo ni los de telefonía detectaron ninguna embarcación cerca de la de Gimeno en ninguno de sus recorridos durante su estancia en el mar. Está descartado al cien por cien que escapara”. Además, añade, “¿Quién va a ayudar a alguien a escapar por 50.000 euros (que fue el dinero que movió de una cuenta a otra en los días previos al crimen), ¿Cómo va a rehacer su vida sin dinero?, ¿Cómo iba a pagar una operación de cirugía estética para cambiar de aspecto y no ser descubierto? Eso solo está al alcance de gente como Pablo Escobar”.

“Un Bretón canario, con más dinero y vividor”

La realidad, según el experto, es que estamos ante “un Bretón canario, con más dinero y más vividor. Pero fue caótico en todo lo que hizo. La Guardia Civil estuvo a punto de detenerle antes de que se suicidara. Pero si lo tenía todo previsto habría llevado no un teléfono móvil, sino cinco, y todos cargados. Y el sólo llevaba uno y tuvo que volver para cargarlo. Si me dicen que tiró las botellas de oxígeno para despistar y que simulara un suicidio me habría parecido un genio, pero no lo era. Lo hizo para no sufrir. Se tiró al agua y fue descendiendo a 50-70 metros respirando el oxígeno. A esa profundidad es imposible volver, así que siguió descendiendo hasta morir”.

Avial cree que habría habido una manera de tratar de saber con más certeza donde buscar su cuerpo: “En los primeros días, deberían haber lanzado un cerdo de su peso y con el mismo lastre, atado con un hilo de nylon y una sonobolla. De esa manera, en 15 o 20 días habrían podido comprobar si efectivamente llegó a descender hasta el fondo del mar o si quedó a merced de alguna corriente. Así habrían podido delimitar más la búsqueda y podría haber ayudado”.