“Los que mataron a Samuel Luiz no se arrepintieron en ningún momento”

El comisario Pedro Agudo explica a LA RAZÓN las investigaciones sobre el crimen cometido en La Coruña

El jefe de brigada provincial de la policía judicial de la Jefatura Superior de Galicia, Pedro Agudo, durante la rueda de prensa celebrada este lunes en La Coruña, donde se ha informado sobre algunos detalles que han trascendido en la investigación del crimen de Samuel Luiz. EFE/ Cabalar
El jefe de brigada provincial de la policía judicial de la Jefatura Superior de Galicia, Pedro Agudo, durante la rueda de prensa celebrada este lunes en La Coruña, donde se ha informado sobre algunos detalles que han trascendido en la investigación del crimen de Samuel Luiz. EFE/ CabalarCabalarEFE

“En ningún momento mostraron arrepentimiento ni deseos de colaborar con nosotros para el esclarecimiento de los hechos”, según ha declarado a LA RAZÓN el comisario Pedro Agudo, jefe de la Brigada de Policía Judicial de La Coruña, que ha dirigido la investigación sobre el homicidio (o asesinato) de Samuel Luiz, el pasado 3 de julio en dicha ciudad.

El agente ha destacado este hecho para enmarcar la personalidad de los principales agresores, Diego y Alejandro (“Yumba”), que carecen de antecedentes y que, junto con los otros detenidos, no formaban un grupo violento organizado. “Por razones que no incumben a la investigación, carecen de empatía y de un comportamiento social que los llevó a perpetrar supuestamente el referido crimen. “Estamos ante un problema social, es lo que tenemos y ocurren cosas como ésta; hay personas que no interiorizan las consecuencias de dar una patada en la cabeza a otra persona o agredirla con un objeto”, enfatizó.

Nada más tener conocimiento de lo ocurrido, los agentes de la Brigada que dirige Agudo se pudieron en marcha y el propio comisario dirigió la reconstrucción de los hechos.

“Una de las piezas fundamentales para el buen fin de las pesquisas han sido las grabaciones de las cámaras del pub “El Andén”, en el que se encontraban los agresores. Pudieron ser identificados todos ellos y, tras las oportunas vigilancias, fueron detenidos”.

Agudo determina tres etapas en el proceso que culminó con la muerte de Samuel:

1.-Diego y Alejandro, agresores 1 y 2, tras considerar que Samuel podía haber grabado con su cámara al primero con su novia, la emprenden a golpes con la víctima. Estaban junto a la playa de Riazor.

2.-Samuel, ayudado por un ciudadano senegalés, trata de huir del lugar, pero los agresores, a los que se han sumado otros que han salido de “El Andén”, les siguen mientras le propinan continuos golpes.

3.-En el número 3 de la calle Buenos Aires les acorralan (a Samuel y a uno de los senegaleses, Ibrahim) y allí es donde se producen los golpes y patadas que determinan su fallecimiento.

“Durante este iter, Samuel, que no se defendió (no podía, por el número de agresores y corpulencia) pedía auxilio permanentemente, pero sólo los senegaleses le prestaron ayuda”.

Sobre el móvil del crimen, el comisario no descarta ninguna hipótesis, incluida la del odio (a Samuel, según una testigo le llamaron “maricón”) y confía en que el volcado de los teléfonos de los implicados, que aún se realiza, se encuentren evidencias al respecto. Es un trabajo muy complicado, porque en alguno de los aparatos hay más de 4.000 fotografías. Se buscan mensajes, comentarios, etcétera que puedan indicar las razones de una actuación tan violenta.

Curiosamente, el desencadenante de los hechos fue una discusión de Diego con su novia. Le echaron de “El Andén” para que se calmara y le dejaron que entrar de nuevo. Cuando paseaba junto a la playa se producen los hechos al cruzarse con Samuel que iba con una amiga. “Parece evidente que Diego iba “muy caliente” por la discusión que había tenido, pero hasta el punto de emprenderla con la víctima, como ocurrió, hasta eliminarla...”.

Preguntado cómo se explica que tantas personas (hasta seis, pero no se descartan más detenciones) se sumaran a la agresión, Agudo subraya que fue por un “efecto contagio, no saben (al menos no lo sabían) las consecuencias de cometer este tipo de hechos, es un problema de la sociedad”.

Agregó que no existe un denominador común en los agresores, son personas en paro, trabajadores, estudiantes que, en un determinado momento, han llegado a cometer un acto tan violento.

Está convencido que va a haber un antes y un después de este crimen, que nada tiene que ver con el ocurrido días atrás en Amorebieta, en que sí actuó un grupo organizado, según las noticias que han trascendido.