«Kichi»: El activista díscolo que reniega de Podemos

Los planes del alcalde de Cádiz pasan por la creación de un nuevo partido de izquierdas con acento andaluz y es muy crítico con la deriva de su antiguo partido

"Kichi", alcalde de Cadiz
"Kichi", alcalde de Cadiz FOTO: Platón Ilustración

Fustiga sin tapujos a su antiguo partido. Denuncia con furor que ese ciclo político ha terminado y que los actuales dirigentes morados son «desertores» de sus principios fundacionales. José María González, alcalde de Cádiz y más conocido popularmente como «Kichi», ha sacudido las esencias de Unidas Podemos y abandona la formación que un día lideró en Andalucía bajo el mandato de su antiguo amigo Pablo Iglesias. «En Podemos son ya pura casta», acusa el regidor gaditano, que sigue los pasos de su pareja, Teresa Rodríguez, también ya fuera de la estructura podemita. «El Kichi» mejoró sus resultados en las últimas elecciones municipales y ahora lleva el bastón de mando consistorial en solitario, sin otros apoyos políticos. En la reciente huelga del sector naval gaditano se ha erigido como activista defensor y lanza un dardo a las ministras de Podemos, en especial a Yolanda Díaz, a quien define como «ministra de pasarela, una burguesa disfrazada de comunista». Y recuerda que pese a ser la titular de Trabajo «no la he visto ni un día por aquí en solidaridad con los trabajadores».

«Kichi» y su pareja, Teresa Rodríguez, pertenecían dentro de Podemos a la corriente Anticapitalistas, cuyos siete diputados fueron expulsados del Parlamento de Andalucía y ahora funcionan como no adscritos a ningún grupo. Los planes del alcalde de Cádiz pasan por la creación de un nuevo partido de izquierdas con acento andaluz y es muy crítico con la deriva de su antiguo partido. «Están contaminados, son establishment». Asegura que el ciclo político que les vio nacer se ha cerrado y que no le han podido teledirigir desde Madrid. Y define su nuevo horizonte político con una frase de pablo Neruda: «Podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera». José María González y Teresa fueron los primeros en distanciarse de Pablo Iglesias e Irene Montero, cuando la pareja adquirió el lujoso chalet de Galapagar en la sierra madrileña. Por el contrario, él vive con la lideresa de Adelante Andalucía y sus dos hijas en un reducido piso cerca de Puerta Tierra, barrio gaditano dónde se les suele ver pasear acaramelados sin ocultar su amor. «Necesito pocos metros para ser feliz», afirma el regidor de Cádiz.

José María González Santos nació en Rotterdam, ciudad holandesa a la que emigraron sus padres cuando el progenitor fue expulsado de unos astilleros gaditanos, en la Base de Rota, por lo que las movilizaciones del sector naval no le son ajenas. A los cuatro años regresaron a Cádiz, «Kichi» se licenció en Geografía e Historia y fue en ese ambiente la educación entre profesores activistas de izquierdas donde conoció a Teresa, licenciada en Filología Árabe. Apasionado del carnaval de su tierra, pertenece a la comparsa de Jesús Bienvenido, donde le llamaban «El chirigotero novio de Teresa». Su compromiso social se inició como voluntario en la parroquia de La Pastora con adolescentes en riesgo de exclusión y movimientos cristianos de izquierda. El alcalde no tiene reparos en acompañar a su madre en la tradicional procesión gaditana del Corpus, aunque ha retirado el retrato del Rey Felipe VI del salón de plenos del Ayuntamiento. Es la suya una historia política desde al activismo callejero y la pancarta al despacho consistorial, y muchas de sus iniciativas han sido polémicas relativas a los desahucios y protestas sindicales.

En el mes de junio de 2015, tras 20 años de Teófila Martínez como la alcaldesa del PP más votada, alcanzó el sillón consistorial como líder de Por Cádiz, la filial de Podemos en la ciudad, con el apoyo del PSOE y Ganemos Cádiz, que incluía a Izquierda Unida y Equo. Entonces eran muy buenas sus relaciones con Pablo Iglesias, pero pronto la pareja «Kichi» y Teresa se convirtieron en los rebeldes díscolos de la dictadura podemita desde Madrid. Hoy sus críticas al líder morado y la actual dirección del partido son enormes, les acusa de estar instalados en aquella casta que tanto denunciaban y prepara una nueva formación de auténtica izquierda. Ni por asomo quiere oír hablar del proyecto de Yolanda Díaz, para quien tiene palabras muy duras. Tras encabezar las protestas de los trabajadores de Navantia, lanza una advertencia: «Aquí sonarán los pitos de las ollas de los hogares gaditanos en vez de los vestidos de seda», en clara alusión a la ministra de Trabajo.

En su esfera privada, «Kichi» y Teresa Rodríguez llevan una vida muy ligada a las tradiciones gaditanas. Ambos son fervorosos del carnaval y es frecuente verles con sus dos hijas en las playas de la Victoria y la Caleta, a donde llegan con su furgoneta, la cesta de la comida y los avíos playeros. El Alcalde tiene otros dos hijos de su anterior matrimonio, es fervoroso del Cádiz Club de Fútbol y acude con frecuencia al estadio Ramón de Carranza, siempre en la grada y nunca en el palco de honor. Desde su llegada al Ayuntamiento su equipo ha afrontado muchas causas polémicas, como el «caso Loreto» por injurias al PP, varias denuncias sobre desalojos o recalificaciones urbanísticas y la negativa a recibir al Rey en su visita a Cádiz. Se considera una activista social de izquierdas y reniega de la actual Unidas Podemos.

El día que se asomó al balcón del Ayuntamiento, frente a la Plaza de San Juan de Dios, lanzó una arenga y prometió muchas cosas a la clase obrera. Cambió el nombre de la Avenida Juan Carlos I por el de Sanidad Pública, aunque el tiempo y los despachos le han demostrado que una cosa es predicar y otra dar trigo.