Podemos trata de alejarse de Iglesias: “No respondemos por él”

El ex líder ha echado gasolina en los últimos días con su posición contra el envío de armas y contra Yolanda Díaz. En el partido no ocultan su incomodidad y buscan desvincularse de su sombra

La secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra (c), y la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstrynge (1d), en la apertura del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos
La secretaria general de Podemos y ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra (c), y la secretaria de Organización de Podemos, Lilith Verstrynge (1d), en la apertura del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos FOTO: Ricardo Rubio Europa Press

La nueva dirección de Podemos cumple ahora su noveno mes desde que fuera elegida por sus bases en el Vistalegre IV. Un proceso de renovación que llegó tras abandonar Pablo Iglesias la secretaría general después de su batacazo en las urnas en la Comunidad de Madrid. Desde entonces los morados se han esforzado en que se visibilice la transformación en la que están sumergidos para conseguir una formación menos apegada al hiperliderazgo que antes se ejercía, más volcada en los territorios y más plural.

Una tarea en la que también tratan de marcar su propia hoja de ruta identitaria, canalizando sus discursos programáticos a través de sus portavoces oficiales. Y que se compagina con la que ejercen las ministras moradas en Moncloa, ocupando todo el tiempo de la dirección y sus dirigentes. Sin embargo, esta faena, a veces, queda muy desvirtuada por las constantes declaraciones y posicionamientos de su ex líder, que, en su condición de tertuliano, ofrece multitud de análisis a la semana sobre la actualidad semanales política que son concebidos como la posición de Podemos. Durante esta última semana, ante la invasión de Putin en Ucrania, Iglesias ha echado más gasolina a la tensión que ha generado dentro de Unidas Podemos ante la decisión de Pedro Sánchez de enviar armas a Ucrania. La posición de la vicepresidenta de cerrar filas con el Ejecutivo ante la oposición frontal de los morados ha derivado en un debate que además de evidenciar la falta de cohesión en asuntos de Estado dentro del seno del Ejecutivo ha destapado las grietas existentes entre las diversas familias que cohabitan en Unidas Podemos. Y ahí, Iglesias no ha rehusado en avivar estas discrepancias, con ironía. Cargando incluso con la posición de Díaz de no defender el posicionamiento de los morados de oponerse a las armas y ensalzando a Belarra como una de las “líderes de la izquierda más importantes que se atreven a alzar la voz por la sensatez”. También ha mandado recados a Díaz en otras ocasiones, como cuando la instó a cuidar el espacio de Unidas Podemos ante las distancias que ésta ha tomado con el grupo confederal. Esta misma semana Iglesias se ha encargado de recordarla que es vicepresidenta “gracias” a su empeño de formar gobierno con el PSOE.

Una multitud de mensajes que hacen continuamente a la dirección morada tener que sortearlos, al destapar la difícil relación que atraviesa Unidas Podemos con Yolanda Díaz ante el proceso de escucha que lanzará de inmediato o al elevar sus críticas contra el PSOE. Tanto es así que en la dirección de Podemos no ocultan sentirse incómodos con algunos de los pronunciamientos del ex líder al entenderse como argumentarios propios. Ante esto, el partido trata de desvincularse cada vez más de los planteamientos que defiende Iglesias cada semana en sus colaboraciones con los medios de comunicación. “No respondemos por él”, contestan en la dirección cuando se les interpela por cualquiera de las afirmaciones de su ex líder. No es la primera vez que el partido debe tomar distancia con él. En público, el coportavoz morado Pablo Fernández ya tuvo que precisar que las voces autorizadas como portavoces eran Isa Serra y él.

Los análisis del ex vicepresidente en la mayoría de ocasiones se identifican como los argumentarios que adopta el partido morado, por lo obvio de la simbiosis entre la actual dirección y su antecesora. Aún así, a su vez da la oportunidad a los morados para expresar las críticas al Gobierno que sus dirigentes no pueden siempre hacer al formar parte del Ejecutivo de coalición. Así, cuando Iglesias comenzó en septiembre a aparecer en los medios, entre los dirigentes de la formación existía optimismo por ese papel del ex líder como “portavoz en la sombra”. Pensaban que podía beneficiar ese foco mediático que recaba Iglesias ante el perfil más moderado e institucional de la nueva secretaria general de Podemos, Ione Belarra. “Donde no llega Ione, llega Iglesias”, asumían entonces en el partido al ver como el liderazgo de la secretaria general todavía no se había consolidado. Sin embargo, este papel de Iglesias en los medios, que asumió a título personal, como siguiente reto profesional tras su salida de la política, pone en tela de juicio la posición de Podemos respecto a cualquier asunto político y se interpreta como que el partido se supedita a las tesis de su ex líder y es un escenario del que tratan de alejarse a la vez que se encuentran inmersos en una carrera contrarreloj con la vista puesta en los ciclos electorales que se van abriendo-autonómicas y municipales- para preparar el camino para las generales donde la dirección busca abrirse al resto de espacios de la izquierda con el fin de plegarse a la voluntad de Yolanda Díaz de crear un proyecto que ensanche la base de Unidas Podemos, aunque, sin conocer todavía la hoja de ruta que seguirá la vicepresidenta en su proceso de escucha que comenzará en breve.