Malestar entre socios en Moncloa: «No podemos seguir así»

El Gobierno critica que Podemos amplifique las discrepancias hasta descapitalizar los réditos del Ejecutivo. La coalición no está en riesgo, pero piden una «reflexión» tras las críticas al gasto en Defensa

La sensación es de hastío. Las tensiones dentro del Gobierno se han convertido en una dinámica demasiado habitual y el malestar que provocan comienza a no pasar desapercibido. Con relativa asiduidad desde Moncloa se despachan las diferencias aludiendo a la «cultura de la coalición», recordando que es la primera experiencia en democracia y que hay que «normalizar las discrepancias». Sin embargo, después de una semana capitalizada por el éxito de la cumbre de la OTAN, en la que fuentes gubernamentales incluso agradecieron la «discreción» de Podemos, el socio minoritario ha retomado con crudeza el cuestionamiento de los compromisos asumidos por el Gobierno, del que forman parte, en materia de Defensa. La última polémica, a cuenta del crédito de 1.000 millones de euros para gasto militar, que aprobó ayer el Consejo de Ministros.

En el Gobierno se hacen cargo de las sensibilidades moradas, aunque aprecian cierta «sobreactuación», pero no aceptan que se sigan amplificando las controversias hasta el límite de que acaban por descapitalizar los réditos del Ejecutivo. Como ejemplo, la polémica sobre la inversión en Defensa opacó el lunes los datos «formidables», en palabras de Pedro Sánchez, del paro o la estabilización de 67.000 plazas de sanitarios interinos. En este sentido, la portavoz gubernamental emitió ayer una seria advertencia a sus socios desde la mesa del Consejo de Ministros, recordándoles que «la coalición no es un fin» en sí mismo y que el Ejecutivo «se debe a los españoles». Esto es, que «dejemos de hablar de nosotros y hablemos de lo que les importa a los ciudadanos». El debate surge en el peor momento, después de una contundente derrota electoral de las izquierdas en Andalucía y bajo el diagnóstico de que el Gobierno no está sabiendo proyectar su agenda legislativa, porque en demasiadas ocasiones queda eclipsada por el «ruido» de la oposición, pero también del que se produce dentro del propio Gobierno. «No podemos seguir así», resumen fuentes gubernamentales, que, aunque descartan que esto aboque a una ruptura de la coalición, sí piden una «reflexión» a sus socios sobre el daño que se hace al Gobierno estar cuestionando sistemáticamente sus decisiones.

En Moncloa no preocupa la oposición de Podemos al crédito para Defensa. En este como en otros temas de Estado –ya pasó con el envío de armas a Ucrania– resuelven que es el presidente quien marca la posición del Gobierno y que Podemos tendrá que «comulgar» con los compromisos que se han asumido en el orden internacional. «No es una cuestión de España, que miren al resto de países de Europa, estamos en un contexto de guerra», señalan, pidiendo no «abstraerse» de la situación actual, dejando de lado visiones «utópicas». Por su parte, los ministros morados denuncian que el gasto ha sido aprobado sin un consenso previo y hablan de «deslealtad». Estas aseveraciones no gustaron nada en Moncloa que el lunes salió a puntualizar que el crédito se avaló en la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios celebrada la semana anterior y que la propuesta fue «estudiada y validada sin que se produjera ningún tipo de intervención en contra».

El enfado en Podemos también es mayúsculo y, aunque también descartan forzar la ruptura del gobierno, sí buscaron visibilizar su malestar con la convocatoria «urgente» de la Comisión de Seguimiento del pacto de coalición. Se trata del organismo pactado entre ambos socios al rubricarse su alianza en 2019 para abordar las discrepancias que pudieran surgir en el seno del Ejecutivo y revisar el mismo pacto, en caso de no funcionar bien. No en vano, la cartera de Defensa, competencia de los socialistas, quedó fuera de los acuerdos firmados. Yolanda Díaz, que este viernes presenta su plataforma Sumar, no esquivó el debate –como suele ser habitual, buscando rebajar las diferencias– y expresó su «preocupación» por la cuestión del gasto en Defensa, contraponiéndolo con la inflación «desbocada». Eso sí, dejando claro también que «seguirá cuidando la coalición, porque no hay alternativa a este Gobierno».

Por su parte, desde Moncloa, la versión oficial, es encuadrar dentro la «normalidad» el encuentro solicitado por sus socios. «Es una reunión habitual y normal», señalan desde el ala socialista, intentando restar trascendencia a la gestualización de malestar escenificada por Podemos. De hecho, desde el Ejecutivo intentaron ayer hacer «pedagogía» de la coalición, poniendo en valor su «capacidad de entenderse y llegar a acuerdos», en lugar de visibilizar las diferencias, como habitualmente hacen desde el ala morada. «Cada vez que esa comisión se ha reunido, hemos salido reforzados», señalan. La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, recordó en rueda de prensa que el Gabinete se reúne habitualmente en diversos foros, más allá del Consejo de Ministros o la comisión de seguimiento, y puso como ejemplo la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, que preside Nadia Calviño, o la de Secretarios y Subsecretarios.

Esta última referencia no es baladí porque es en este encuentro de la semana pasada donde se dio plácet al crédito extraordinario de Defensa y donde, sostienen desde el PSOE, Podemos estaba informado y no expresó «ningún problema». En la reunión del Consejo de Ministros de ayer no se trató esta cuestión, según aseguró la propia Rodríguez, porque el crédito se englobaba dentro de los temas –índice verde– que «ya vienen trabajados» y «no se someten a deliberación» del Gabinete. En Moncloa relativizan el malestar de sus socios y desde Podemos critican las formas, que, en su opinión, demuestran «la soledad de Sánchez respecto a sus socios en el Gobierno y en el Congreso». Todavía no hay fecha para que se reúna la citada comisión de seguimiento de la coalición, en la que las partes consultadas tampoco esperan llegar a ningún acuerdo en este sentido.