Guardias civiles ante el «chantaje» de Otegi en Navarra: «Somos cromos de intercambio»

Agentes de tráfico destinados en la comunidad foral admiten su «desasosiego» por el traspaso de competencias: «No sabemos qué pasará con nuestras vidas”

La derrota operativa que sufrió la banda terrorista ETA gracias a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado –en la fase final por parte de la Guardia Civil– es ahora motivo de «vendetta» para Arnaldo Otegi. El «chantaje» de Bildu fue directo: el próximo 31 de marzo de 2023 deberá ser el último día de trabajo de los 220 agentes que forman el Cuerpo que presta servicio en el Sector de Tráfico de Navarra y en sus seis puestos, algo que EH Bildu ha convertido, incluso, en victoria política.

El diputado de EH Bildu Oskar Matute se mofó de los agentes y lo celebró con un: «¡Circulen!», para empujarles así a su desaparición del territorio que consideran «Euskal Herria».

Detrás de las ensortijadas carreteras de la comunidad foral y de la seguridad por la que los guardias civiles llevan décadas velando, bajo sus uniformes verdes y amarillo fosforito está la historia de los 220 agentes que lo visten. Y es que la noticia en las filas de la agrupación fue asumida con «mucho desasosiego». Tratan de que no se note en el servicio del día a día, pero cuando cuelgan el uniforme sienten los «ánimos bajos».

Recuerdan que cuando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, los visitó en 2019 les estrechó la mano y les dijo que «no se preocuparan», que de Navarra no se iban a ir, es decir, que no habría ninguna cesión. «Justamente a los pocos días saltó la noticia de que querían transferir las competencias» de tráfico a la Policía foral, recuerdan. «Llevábamos desde 2019 que sí, que no, sin saber qué pasará con nosotros», asegura un guardia civil que presta servicio en la agrupación de tráfico en Navarra.

Un agente de la Guardia Civil de Tráfico trabaja en un control policial en Navarra.
Un agente de la Guardia Civil de Tráfico trabaja en un control policial en Navarra. FOTO: Eduardo Sanz Europa Press

Toda la información que les llega sobre este asunto es a través de los medios de comunicación. «No sabemos qué pasará con nuestras vidas, con nuestras familias. Tenemos aquí pisos comprados, trabajo de nuestras parejas, el colegio...», exponen.

Una de las opciones que se anunció es que se llevara a cabo una especie de pasarela para que los guardias civiles de tráfico que quisieran pudieran pasarse a la Policía foral. Sin embargo, tampoco tienen ninguna información de ello y EH Bildu ya manifestó en su día sus propios planes: la salida de la Guardia Civil de Tráfico de Navarra también debería implicar a los propios agentes. Nada de «pasarelas». El sindicato mayoritario en la Policía Foral, Eusko Langileen Alkartasuna (ELA), mostró su rechazo cuando, a finales de 2021, vieron en los presupuestos navarros una disposición adicional en la que se facultaba al Gobierno de Chivite para articular –y dotar de presupuesto– esa pasarela.

Juan y Fermín, guardias civiles de tráfico destinados en Navarra, recuerdan que una de las cosas que más valoran los agentes es el hecho de «poder llegar a un sitio y estar». Aseguran que les gusta su destino y es donde se quieren quedar. «Si no quisiéramos quedarnos la gente no compraría casa aquí». Y advierten del error en el que caen muchos: «Piensan que todos tenemos vivienda en las casas cuartel, y no es real».

Oficialmente, no sabe «qué opciones» tienen, pero respecto a la pasarela que se les ofrece para ir a la Policía foral advierten de que puede ocurrir como en Cataluña, donde los guardias civiles que estaban patrullando fueron «los últimos en enterarse». A Juan y Fermín les surge una duda: «¿El que quiera quedarse, se puede quedar? ¿Cómo? ¿Abandonando la especialidad? ¿Tenemos que volver a seguridad ciudadana? ¿Haciendo labores burocráticas? No se nos ha comunicado nada», insisten.

Y es que «no existe ningún informe técnico que avale el hecho de que sea bueno para la sociedad o que sea bueno para Navarra que tengamos que dejar nuestras funciones en favor de la Policía autonómica. Tenemos las competencias compartidas, hay una coordinación con Guardia Civil y Policía foral y las vigilancias compartidas». Sin embargo, Pedro Sánchez indicó en el Senado que esta transferencia se hacía «por mejorar la estructura territorial convencido de que será así más útil» y que ese paso estaba «basado en el diálogo».

Guardias civiles miembros de Jucil, asociación mayoritaria en el consejo de gobierno del Instituto Armado, destacan que «no solo es el hecho de que haya menos personal, o la manera de trabajar de la Guardia Civil, sino el hecho de que se apunta un tanto Bildu gracias al PSOE a costa de nuestra vida del día a día. Somos cromos de intercambio».

Agente de la Guardia Civil de tráfico en una imagen de archivo.
Agente de la Guardia Civil de tráfico en una imagen de archivo. FOTO: GUARDIA CIVIL GUARDIA CIVIL

Juan recuerda que a los guardias civiles que prestan servicio en la agrupación de tráfico de Navarra «nuestra profesionalidad nos impide estar mal en el trabajo, para nosotros es un día más, ya veremos qué vendrá». Sin embargo, «cuando llegamos a casa comienza la desazón. Sobre todo a nivel familiar. Mi mujer está super disgustada, por la incertidumbre de no saber qué pasará con nosotros y le ha preguntado ya su jefa qué va a pasar por si tiene que formar a otra persona o si tiene que sustituirla. Y a la mujer de otro compañero le ha ocurrido lo mismo».

Fermín tiene un bebé de pocos meses y si su mujer tiene trabajo en Navarra y él tiene que irse destinado a otro sitio, destaca que «eso no es una familia. ¿Ahora qué? ¿Qué hacemos con mi bebé? Hasta mi suegra y mi madre me han preguntado. Es una preocupación no solo nuestra. Ellos también están preocupados. Pero tenemos compañeros con hijos más mayores y también les están destrozando», subraya.

Además, recuerda que lo que otros ven fácil con esa «pasarela» a la Policía foral, en realidad no lo es. «Dudo que tengamos unas condiciones atractivas para poder pasar a hacer funciones de policía foral» e incluso «tenemos dudas también de cómo seremos recibidos», pues están convencidos de que «pasarán pocos». Además, advierten de que a la Policía foral también le afectará porque cambian de destino por antigüedad, y entonces, «¿les quitaremos plazas a ellos?».

Vaciarlos hasta la expulsión

El «akelarre» contra la Guardia Civil no ha terminado. Otegi por un lado quiere «ganar» al PNV en las urnas con su «armada popular», comerle su espacio y sumar a Podemos en sus filas. La agrupación de tráfico es el inicio, pero entre sus planes está cobrarse la pieza entera. «Echar a la patrullera de la Guardia Civil» de las aguas de Ondarroa en 2023, seguir vaciando a los agentes en materias como montaña –donde la mayoría de los rescates se los mandan a los bomberos– o a los guardias civiles del Seprona, funciones que pretende que termine también asumiendo la Policía foral para suprimir definitivamente al Instituto Armado de la seguridad ciudadana. Un objetivo que reiteran en cada «Ospa Eguna», en el «Día del inútil» o mediante el acoso constante a los que visten el uniforme, e incluso a sus familias, para lograr que echarles. «Bildu tira de la teta y va a seguir tirando hasta que consiga dejarla seca», destacan guardias civiles de Jucil.