Defensa reduce en 3.850 millones la factura de los programas de armamento

La Razón
La RazónLa Razón

El Ministerio de Defensa quiere hacer frente a una situación financiera que considera «insostenible» y, por ello, ha llevado a cabo una reconducción de los Programas Especiales de Armamento para tratar de arañar la mayor cantidad posible de dinero. Es lo que anunció ayer el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, en la Comisión de Defensa del Congreso, en la que cifró el recorte en la factura de estos programas en 3.850,24 millones de euros respecto a las estimaciones que se hicieron en diciembre, cuando se previó un techo de gasto de 33.345 millones. Eso sí, si se compara con el planteado por el anterior Gobierno socialista –que se movía en una horquilla de entre 31.631 y 36.875 millones–, el ahorro rondaría los 7.000 millones. Así, el nuevo presupuesto para armamento, que deberá pasar por el Consejo de Ministros, se sitúa en los 29.495 millones. Pero, ¿cómo conseguirá llevar a cabo ese recorte? Renunciando a aviones o vehículos, exportando unidades ya adquiridas o aplazando entregas. Al mismo tiempo, Defensa ultima la Propuesta para la Racionalización y Utilización Eficiente del Patrimonio Inmobiliario del Ministerio de Defensa (Prepidef), es decir, la «lista negra» de cuarteles, inmuebles y terrenos susceptibles de ser vendidos y que se espera esté lista el próximo mes.

Pero, incluso con este recorte de armamento, las previsiones de Argüelles apuntan a la necesidad de lograr un crédito de entre 800 y 1.000 millones anuales para hacer frente a los compromisos de pago adquiridos con la industria de Defensa hasta 2030, cercanos a los 30.000 millones. De esa cantidad ya se han pagado más de 6.000 millones y otros 15.260 corresponden a anticipos del Ministerio de Industria, por lo que la cartera que dirige Pedro Morenés necesitaría financiación para hacer frente a 8.157 millones. Esa necesidad de financiación también se ha visto reducida con el nuevo planteamiento, situándose entre el 42 y el 53% menos.

Y para conseguirlo se han «tocado» 9 de los 20 programas de armamento. El más destacado es el relativo al caza «Eurofighter», del que España había pedido 87 unidades. Ahora, se renuncia a 14, los más modernos, y se reducirá el número de unidades completamente operativas de la flota. Junto a esto se llevará a cabo un aplazamiento en la entrega hasta 2015. El ahorro estimado asciende a 2.966 millones.

Otro de los grandes programas es el avión de transporte «A400-M». Se han estudiado las necesidades reales, que se han fijado en 14 de los 27 comprometidos, quedando los otros 13 disponibles para la exportación, por lo que no se contratará el mantenimiento para ellos. Sólo con esa reducción de unidades el ahorro sería de 800 millones, aunque ascendería a 2.360 si se venden a otros países los aviones no deseados.

El del helicóptero de ataque «Tigre», desplegado recientemente en Afganistán, también es otro de los programas que se modifican. Se renuncia a la mejora de seis unidades, que podrán ponerse a la venta más adelante. El ahorro: 33 millones.

En cuanto al helicóptero «NH-90», se renuncia a 23 unidades y, en las que sí se queda, modificará las configuraciones para mejorarlas. Aquí, la factura en vez de menguar crece 190 millones. Otro de los ejemplos de modificaciones está en el apartado de los vehículos de combate como el «Pizarro», en el que se reduce el número de unidades de 190 a 117 y se varían las configuraciones para ahorrar 163 millones.

Toda una vuelta de hoja a los programas para intentar que un presupuesto bajo mínimos no afecte a la operatividad.