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El PDeCAT tiene un plan para romper con Puigdemont

Pascal y sus afines intentarán formar gobierno y frenar al ex president, que busca ir a las urnas

  • El Palau de la Generalitat lleva sin president desde que en octubre el Senado aprobara la aplicación del 155 el pasado 27 de octubre
    El Palau de la Generalitat lleva sin president desde que en octubre el Senado aprobara la aplicación del 155 el pasado 27 de octubre / Miquel González / Shooting

Tiempo de lectura 4 min.

23 de abril de 2018. 04:45h

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Toni Bolaño / Javier Gallego.  23/4/2018

El día 2 de mayo es la nueva fecha marcada por Puigdemont para redoblar su pulso con España y, sobre todo, volver a tensar la cuerda con ERC en la búsqueda del liderazgo del independentismo y, en caso de nuevas elecciones, tener una tarjeta de presentación que lo designe como líder frente a los dubitativos de ERC a los que se acusa de pusilánimes, y para evitar que los más radicales abandonen a JxC en favor de la CUP. Es decir, Puigdemont dice no querer nuevas elecciones, pero de facto, juega sus cartas ante una posible reedición.

Con estas premisas, el Día de la Independencia –de España ante el francés–, Junts per Catalunya, forzará el debate sobre la Ley de Presidencia, la que con su aprobación permitiría la investidura a distancia del ex presidente de la Generalitat. En estos días se han intensificado los contactos bilaterales con los republicanos, pero también con el PDeCAT. Como mucho «podría retrasarse hasta el día 7», pero, «esa fecha está fijada como el inicio del plan D», el que debe poner sobre la mesa un candidato posible.

Ante este movimiento, fuentes republicanas no ocultan su malestar porque «todos sabemos que esta iniciativa no tiene recorrido. Será invalidada en el minuto uno». En el entorno oficial se reafirman en sus tesis: «Haremos todo lo posible sin desobedecer nada». A tenor de estas declaraciones, no parece que los republicanos validen la estrategia de Puigdemont y seguirán apostando por constituir un gobierno de forma inmediata sin hacer caso de sus cantos de sirena. Además, los republicanos cuentan con los presos que quieren formar gobierno, aunque «en sus declaraciones de esta pasada semana han endurecido su discurso ante Llarena porque ir con un discurso de piel de cordero no sirve. Es mejor quedar dignos».

Tampoco en el PDeCAT ha sentado nada bien la nueva idea de Puigdemont. Marta Pascal, la coordinadora general defiende un gobierno efectivo de forma inmediata. No lo oculta, ni en público ni en privado y así se lo manifiesta al propio Puigdemont, a los presos –que visita más veces de las que se han hecho públicas–, y al entorno más fiel del ex presidente, capitaneado por Elsa Artadi, el empresario Josep Maria Matamala, su ex jefe de gabinete, Josep Rius, la alcaldesa de Girona, Marta Madenas, el alcalde de Valls, Albert Batet, y el vicepresidente primero de la Mesa del Parlament, Josep Costa. Este grupo, al que se sumarían los independientes más radicalizados como Quim Torra, Aurora Madaula, Gemma Geis o Francesc de Dalmases, sigue las consignas de Puigdemont, apuestan por repetir elecciones, en la línea de la CUP y la Asamblea Nacional Catalana, y donde se repite un mantra: «Si hay elecciones tendríamos, como mínimo, 45 diputados».

En estas conversaciones bilaterales JxC y PDeCAT, alguna realizada en el propio Palau de la Generalitat, el PDeCAT se hace valer para convencer a este núcleo duro de Puigdemont para formar gobierno. La «impulsiva e inteligente» Artadi como «soldado de Puigdemont» que tiene «poca inteligencia emocional y política»
–ha dado un paso atrás, pero sigue estando en la quiniela sucesoria– y Pascal como líder de un partido que no se resigna a un papel segundón, capitanean los contactos a pesar de sus pésimas relaciones. Algunos independientes como Eusebi Campdepadrós, se abonan a las posiciones de un nutrido grupo de más de una decena de diputados del PDeCAT liderados por el acalde de Mollerusa, Marc Solsona, y donde se ubican los más cercanos a la dirección como Lluís Font, Mònica Sales o Lluís Guinó. No están solos.

«Todavía es posible formar gobierno», apuntan en el PDeCAT cuando se les pregunta de forma oficial, pero en la sala de máquinas del partido se preparan para lo peor: nuevas elecciones. «Puigdemont no está tan fuerte como parece», argumenta un dirigente para añadir que «en JxC hay tanto lío que Puigdemont no tiene fácil imponer un candidato a presidente. Sabe que se renegociaría el gobierno y que su papel se diluirá». Y eso no es todo, «si se convocan elecciones, las cosas no serán igual. Se negociará una lista y si no hay acuerdo, no descartamos lanzar nuestra candidatura». No parece una «ocurrencia» porque se tienen atados muchos detalles «si Puigdemont se presenta sin el PDeCAT tendrá que hacerlo como “agrupación de electores”. No tendrá problema para conseguir las firmas, pero no tendrá derecho a tener espacios electorales y las subvenciones públicas recaerán en las personas individuales, los diputados electos, y no a la agrupación porque no es un partido». Los neoconvergentes tienen un plan definido «en el que figura un candidato del PDeCAT, con orgullo del PDeCAT, que es del partido, aunque ahora no está activado». Con este candidato todavía desconocido apuntan «que tendremos un resultado. El que sea, pero nos consolidará para las municipales y, por pequeño que sea, será fundamental para decidir el nuevo gobierno».

En esta próxima semana las conversaciones se intensificarán mirando de reojo a Alemania, Bélgica, Escocia y Suiza, a los movimientos de Pablo Llarena y analizando el impacto de que la LOREG permite que Puigdemont o Junqueras puedan ser candidatos. «Estoy convencido que habrá acuerdo, y esta es la sensación de la mayoría», afirma un diputado convergente, pero por si acaso en el PDeCAT van tomando posiciones.

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