Política

11-M

El portavoz de Interior del PSOE se reúne en un bar con comisarios del 11-M

La semana del 25 de mayo los comisarios Telesforo Rubio y Manuel Santano se vieron, como se aprecia en la fotografía, con el portavoz del PSOE Antonio Trevín y con su asesora Iluminada Redondo
La semana del 25 de mayo los comisarios Telesforo Rubio y Manuel Santano se vieron, como se aprecia en la fotografía, con el portavoz del PSOE Antonio Trevín y con su asesora Iluminada Redondolarazon

Telesforo Rubio y Manuel Santano mantienen encuentros con Trevín Lombán. Las reuniones con la ex cúpula de Rubalcaba se han intensificado tras las elecciones del 24-M

Se repite la historia. Especialmente, cada vez que se acercan unas nuevas elecciones generales. El PSOE parece ejercer una influencia magnética sobre determinados mandos policiales. Estos acuden a entrevistarse con miembros de la formación con el fin de establecer contacto con ellos, por aquello de que en los próximos comicios los resultados no están muy claros. Esto es lo que ha ocurrido recientemente con los que fueron comisarios generales de la Policía, Telesforo Rubio y Miguel Ángel Santano, durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos eran muy cercanos al equipo de Rubalcaba. Rubio fue el comisario general de Información y, Santano, de Policía Científica; y tanto uno como otro estuvieron al frente de las investigaciones en sus respectivos campos sobre los atentados del 11-M, y, en la actualidad, forman parte del Consejo Asesor del Cuerpo Nacional de Policía.

Se desconoce si el propósito de estas reuniones es ofrecer su leal colaboración, que dada su condición de funcionarios debería ser igual para todos los grupos parlamentarios, o bien, el de asesorar sólo a los socialistas para, en el caso de que lleguen a vencer en las urnas, cuenten con la información necesaria a la hora de realizar los nombramientos policiales.

Sin embargo, entre las funciones que asigna la normativa interna de la Policía a este tipo de cargos no figuran funciones de este tipo. Se señala textualmente que el Consejo Asesor es «un órgano colegiado permanente de la Dirección General de la Policía, presidido por su titular, con las misiones de asesorar, emitir informes y elaborar estudios sobre aquellos asuntos que, por su especial complejidad o trascendencia, aquél estime conveniente someter a su conocimiento y consideración, así como elevar propuestas sobre aquellas materias que, por iguales motivos y con base en la experiencia y conocimientos de sus miembros, puedan redundar en la mejora de la organización policial». No parece que el asesorar a partidos o grupos parlamentarios se encuadre dentro de estas misiones.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes conocedoras del asunto, los ex comisarios generales Rubio y Santano, envueltos en distintas polémicas a lo largo de los últimos años, se han reunido de forma reiterada con el portavoz de Interior del PSOE, Antonio María Ramón Trevín Lombán. Algunas de estas reuniones han tenido lugar en bares cercanos al Congreso de los Diputados, como acreditan las fotografías que pública este periódico.

Según estas mismas fuentes, alguno de estos encuentros han tenido lugar incluso en el interior de la Cámara Baja a lo largo de la legislatura.

A las referidas fuentes les ha llamado la atención que unas personas tan vinculadas al que fuera ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en especial Telesforo Rubio, cobren ahora este gran protagonismo en torno al PSOE. Se da como seguro que el portavoz de Interior de dicho grupo habrá informado a sus superiores de estos contactos y si han tenido alguna utilidad para el desarrollo de los trabajos parlamentarios durante la legislatura a la que le quedan pocos meses para finalizar.

Santano y Rubio no pasaron desapercibidos en sus años como ex comisarios generales. El primero fue una de las personas claves en el proceso judicial que siguió a los atentados del 11-M. Santano era quien estaba al frente de la Policía Científica cuando sucedió la masacre. Su equipo analizó en los primeros momentos los explosivos y efectuó la recogida de objetos del piso de Leganés en el que se suicidaron los terroristas. Llegó a estar imputado por alterar presuntamente un informe sobre los 1,3 kilos de ácido bórico hallados en 2004 en la casa de Hassan el Haski, condenado en el juicio del 11-M. En concreto, se le acusó de hacer desaparecer la referencia a que esa misma sustancia fue hallada en 2001 en un piso franco de ETA. Sin embargo, fue exculpado en 2008, cuando su subordinado, el jefe del Laboratorio Toxicológico de la Policía Científica, Francisco Ramírez, admitió que fue él mismo el que cambió el contenido del informe elaborado por el perito.

Por lo que respecta a Telesforo Rubio, se trata de un policía que se encontró con la investigación de la masacre del 11-M prácticamente encauzada, ya que su antecesor en el cargo, Jesús de la Morena, nombrado por el Gobierno de José María Aznar, dilató su ingreso en la Compañía Iberia como Director de Seguridad para dejar finalizadas las primeras y más importantes diligencias.

Cuando Rubio tuvo que comparecer ante la Comisión parlamentaria que investigaba el 11-M contaba con el terreno allanado y, aun así, acudió a la sede del PSOE situada en la calle Gobelas (se supone que para comentar algo sobre su inminente declaración), lo que constituyó un considerable escándalo político.

Después de algo más de dos años en el cargo fue destituido en septiembre de 2006 por el entonces ministro de Interior, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba. Después abandonó la escena nacional para pasar a ocupar el puesto de consejero de Interior en la Embaja de España en Moscú, uno de los mejor remunerados de la carrera policial, ya que puede estar retribuido hasta con 18.000 euros mensuales.

Pero Rubio ha tenido, además, otros frentes abiertos. El juez Grande Marlaska, primer instructor del «caso Faisán», decidió a finales de junio del año 2006 apartarlo de la investigación sobre la red de extorsión a ETA cuando se conoció el hecho de que Rubio tardó tres días en informarle de que se había producido un chivatazo a la banda terrorista vasca.