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El PP ve un farol en el veto de Vox a las cuentas de Andalucía

Vox veta los primeros Presupuestos de la Junta de Andalucía para hacer valer su posición de fuerza ante futuros pactos con PP y Cs. Génova cree que van de «farol» y que acabarán dando sus votos.

  • El portavoz del PP en el Congreso, Teodoro García Egea / Efe
    El portavoz del PP en el Congreso, Teodoro García Egea / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

04 de junio de 2019. 05:45h

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Carmen Morodo 3/6/2019

Por decisión de la dirección nacional de Vox, el partido en Andalucía se descolgó ayer con el anuncio de una enmienda a la totalidad a los primeros Presupuestos de PP y Ciudadanos (Cs) en la Junta. Una noticia que se conoció prácticamente al mismo tiempo que entre bambalinas las direcciones nacionales de los tres partidos, y las regionales en el caso de PP y Ciudadanos, cerraban los flecos para comenzar hoy mismo las primeras conversaciones formales sobre los pactos de gobierno postelectorales. PP y la formación naranja abren el diálogo sobre el futuro del Gobierno de Aragón, con asistencia de miembros de la dirección nacional de los dos partidos. PP y Vox se reúnen esta tarde en el Congreso de los Diputados, también al más alto nivel. Asimismo, el PP confirmó a través de un comunicado que le parecía plenamente satisfactorio el acuerdo programático planteado por Ciudadanos, «un excelente punto de partida».

En tanto se «cocían» estas primeras conversaciones, a nadie se le escapó ayer que el movimiento en Andalucía por parte de Vox, el veto a los Presupuestos pactados entre PP y Ciudadanos, es una llamada de atención en la negociación de los pactos autonómicos y municipales tras las elecciones del 26M.

Vox da un golpe en la mesa en la que el partido de Albert Rivera sigue sin querer sentarse con ellos para poner en evidencia hasta qué punto son imprescindibles para que la derecha pueda gobernar en Andalucía, pero también en tantos otros ayuntamientos y comunidades autónomas que están en estos momentos en el aire. ¿Órdago real o farol? El bloqueo de los Presupuestos de Andalucía es lo mismo que el bloqueo del modelo de gobierno PP-Cs que se pretende exportar a nivel nacional. El espejo en el que se mira Pablo Casado, y con más dudas y titubeos Rivera por sus cálculos tácticos,

La enmienda a la totalidad de los Presupuestos andaluces fue recibida ayer como un gesto por parte de los de Vox dirigido a demostrar que son determinantes sobre todo en las dos piezas mayores de este reparto postelectoral, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

Aun así, Ciudadanos no da su brazo a torcer y ayer mismo ratificó su negativa a negociar con Vox, una de las exigencias señaladas por Abascal para prestar sus votos, imprescindibles para que salga adelante una alternativa de derechas a Manuel Carmena o a Ángel Gabilando en el caso del reparto madrileño.

En Génova se agarran al razonamiento de que Vox también «se la juega» si bloquea la alternativa de PP y Cs. Y que, por tanto, al final tendrá que haber una solución a la andaluza, con sus matices, pero sobre la base de un acuerdo de coalición entre Casado y Rivera y con apoyo externo de Abascal. Puede ser que el coste de bloquear la caída de la izquierda sea alto, pero el contexto también es distinto al de Andalucía y esto lo tienen muy presente en el «cuartel general» de Vox. No va a haber próximamente elecciones porque el ciclo terminó, salvo si hay de nuevo adelanto en Cataluña. No hay la presión por el «cambio» que existía en la Junta de Andalucía ante la demanda de una alternativa por primera vez en democracia al Gobierno socialista. Y, además, Vox ha aprendido de aquella negociación. Ahora admiten que fueron «de pardillos» y que en ningún caso, sostienen, van a permitir que se les vuelva a «humillar». El debate está en si les es rentable bloquear un Gobierno PP y Cs a cambio de dejar bien claro que sus votos no los van a prestar a la «derechita cobarde» a cambio de nada. ¿Es más rentable el bloqueo o volver a escenificar, como hicieron en Andalucía, que conseguían objetivos que realmente no lograron? Ahí está la gran pregunta estratégica a la que se enfrenta la dirección de Vox.

Oficialmente el partido de Casado instó de nuevo ayer a Rivera a que acepte sentarse a hablar con Vox porque es «lógico» que se dialogue con aquel partido al que le vas a pedir que te preste sus escaños para gobernar. Llamamiento que cayó en oídos sordos. De hecho, fuera del canal oficial la impresión que trasladan en el principal partido de la oposición es que Cs no cambiará de opinión y no habrá mesa a tres, y también sostienen que Vox no entrará en los gobiernos porque su representación parlamentaria no tiene la entidad suficiente como para plantear esa exigencia. El secretario general de los populares, Teodoro García Egea, explicó este domingo en una entrevista en La RAZÓN que Vox tiene una representación minoritaria y que desde esta minoría no pueden pretender hacer lo mismo que los nacionalistas, es decir, condicionar gobiernos. En la entrevista, en la que fijó las líneas maestras de la negociación, también señaló que el sitio de Vox está en el ejercicio del control de los gobiernos municipales y autonómicos con la presentación de iniciativas parlamentarias, «porque así también se cambian las cosas».

En este contexto, y a pesar de que Abascal mantiene que sus condiciones son «irrenunciables», Génova da por hecho que después de toda la puesta en escena y de la sobreactuación por parte de todos en sus pulsos, al final habrá acuerdo con Ciudadanos y con Vox..

En la negociación sobre el futuro Gobierno de Aragón que hoy arranca, uno de las pocas certidumbres es que el PAR formará parte del nuevo Ejecutivo. Sin los regionalistas no suma ni la derecha ni la izquierda.

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