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España

El yihadista detenido iba a comprar armas de guerra para atentar en Madrid y Barcelona

Se trata de un elemento “peligrosísimo” que en cualquier momento, una vez restablecidos sus contactos con Daesh, podía colaborar con otras células para cometer atentados

El presunto yihadista detenido ayer por la Policía Nacional en Barcelona era el encargado de comprar las armas y los artefactos explosivos.

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El presunto yihadista detenido ayer por la Policía Nacional en Barcelona era, dentro de la célula desarticulada en la cárcel de Valdemoro, desde la que se preparaban atentados en Madrid y Barcelona, el encargado de comprar las armas y los artefactos explosivos, según han informado a LA RAZÓN, fuentes antiterroristas.

K. R., de 34 años, radicalizado en el islam salafista, logró huir de la citada operación, desarrollada por la Brigada Provincial de Información de Madrid, y se había escondido en “pisos francos” de Marsella y la Ciudad Condal.

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Se sospecha que continuaba con sus intenciones de hacerse con las armas, algunas de ellas de guerra, así como abundante munición y productos para fabricar explosivos.

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Se trata de un elemento “peligrosísimo” que en cualquier momento, una vez restablecidos sus contactos con Daesh, podía colaborar con otras células para cometer atentados.

K. G. ofreció alguna resistencia pero, finalmente, fue capturado. Viajaba en un coche con otra persona ajena, en principio, a las actividades terroristas. La detención la realizó la Brigada Provincial de Barcelona en el Pla de Palau y contó con la colaboración de la Guardia Urbana.

La detención está vinculada con el operativo desarrollado el 3 de febrero por la citada Brigada Provincial de Madrid. Entonces fueron arrestados cinco reclusos de nacionalidad marroquí por su presunta participación en delitos de integración en grupo terrorista y preparación de atentados terroristas. Cumplían condena en los Centros Penitenciarios Madrid III (Valdemoro) y Mansilla de las Mulas (León).

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Además de estos cinco reclusos, los agentes detuvieron a dos personas más en Madrid y a un funcionario de prisiones por su presunta colaboración con los detenidos. Se le imputaba haber introducido en prisión telefónos móviles que hacía llegar a los cabecillas de la red.

Tal y como adelantó LA RAZÓN, entre los objetivos que se había marcado la célula figuraban diversos lugares de Madrid y Barcelona, ciudad en la que, precisamente, ha sido detenido el fugado.

Para costear la adquisición de armas en el mercado negro y sustancias con las que fabricar explosivos, se dedicaban al tráfico de drogas con el fin de obtener el dinero necesario.