España arregla su casa pero todavía vive en un mal barrio

Los medios de EE UU reconocen el esfuerzo de nuestro país

Durante el pasado verano, a juzgar por las informaciones que los medios estadounidenses publicaron de España, parecía que sus periodistas destacados en Madrid tenían preparada la crónica de defunción de la econoamía de nuestro país. Pero, día tras día, también dio la sensación de que España estaba empeñada, mientras sacaba pecho, en no permitirles escribir el obituario que esperaban.

Pasado lo peor, parece que los mercados responden a todos los recortes y al esfuerzo que ha realizado a lo largo de los últimos meses el Gobierno español. También, y poco a poco, se va recuperando la confianza. Ahora los artículos se escriben con interrogantes. Hace pocos días la prestigiosa revista «The Economist» resaltó que «el crecimiento resucitará este año o en 2014. El empleo, El Dorado español, al final llegará. Pero es seguramente una vista demasiado prometedora. Las exportaciones y la cuenta actual está ahora en excedente, pero incluso el Gobierno ve que el PIB encoge», se destaca en el texto, que manteniene, no obstante, algo de ambigüedad. Pero, mucho más positivo que lo que se ha escrito en los últimos meses. Más adelante se reconoce que «España al final emergerá de todo esto. ¿Pero podrán los españoles aguantar el dolor prolongado? ¿O se rebelarán ante la fundación política que les ha fallado?», se pregunta el periodistas que escribe el artículo. Por su parte, desde la Bolsa de Wall Street, los reporteros destacan que «los mercados han aprendido a ser menos sensibles ante lo que ocurre. No pueden verse afectados como hemos visto en el pasado. Es cierto que ahora España y Europa están mejor. Pero probablemente se puedan volver a torcer las cosas. ¿Qué ocurrirá en caso de que veamos que no se ha sido capaz de cumplir los objetivos? ¿Caerán los mercados otra vez?», destacan a modo de reflexión sobre la actuación de los mercados internacionales ante la gestión de los gobiernos. Aun así, en el periódico «The Wall Street Journal» los titulares sobre nuestro país en los que nos sitúan en el «filo» han sustituido a los de «España empuja la agenda de crecimiento de la UE». O también destaca este otro: «España está arreglando su casa, pero todavía vive en un mal barrio». De la misma forma, este periódico neoyorquino dio cuenta de la buena demanda que encontraron los bonos a medio y largo plazo, cuando se subastaron 4.500 millones de euros (unos 5.970 millones de dólares) hace pocos días.

«Spain is not in pain»: la City nos ve de otra forma

En la City se ha empezado a ver a España de otra manera. La tediosa frase de «Spain is in pain» (El dolor de España) ha pasado a mejor vida y poco a poco los inversores reconocen las reformas del Ejecutivo. En definitiva, que la sensación ahora es de que se han hecho los deberes y todo marcha por el camino de la recuperación. Incluso el «Financial Times» ha cambiado el tono de su discurso. La metamorfosis quedó de manifiesto esta semana con la entrevista que el rotativo salmón hizo a Mariano Rajoy. El texto, firmado por el director del periódico, Lionel Barber, reflejaba que el ambiente del encuentro había sido distendido. Es más, se bromeaba con la fama de los gallegos de no tomar decisiones y se ponía a Rajoy como una excepción por todas las que había tomado en los últimos meses. Después de un año turbulento, el periódico señalaba que a partir de 2013 la economía española empezará a recoger los frutos de todas las reformas llevadas a cabo por el Ejecutivo. El avance, por tanto, es importante. Con excepción de la entrevista, la economía española ha dejado de acaparar portadas en la Prensa británica. Y como se dice por aquí: «No news, good news» (si no se habla de algo es que todo marcha bien). Los rotativos han puesto ahora su punto de mira en Francia, país tachado por «The Economist» como una «bomba de relojería» en el corazón de Europa. El prestigioso semanario se centra ahora en París: teme que las reformas económicas de Hollande no sean lo suficientemente ambiciosas. Ante las criticas, el ministro de Industria, Arnaud Montebourg, señaló que «honestamente «The Economist» nunca se ha distinguido por su imparcialidad». Pese a la agria respuesta francesa, el semanario no es el único que tiene dudas sobre la economía gala. Funcionarios de la UE y muchos economistas se muestran escépticos respecto a la capacidad de Hollande de reducir el déficit público al 3% en 2013.