Gin-tonic con pepino y cine en versión original

Aficionado a la vela o el esquí, hace ejercicio de forma regular y no era difícil verlo en salas de baile junto a sus amigos

Cada viernes, el Príncipe de Asturias consulta la cartelera de cine de Madrid y examina los estrenos recientes de las películas que se exhiben en las salas de la ciudad. Al mismo tiempo comprueba si aún están en exhibición algunos de los títulos que tiene pendientes de ver de semanas anteriores y, junto con la Princesa Letizia, elige las películas que tiene interés en ver a lo largo de las tres noches de ese fin de semana.

Don Felipe es un cinéfilo, no va a ver una película por azar sino que la escoge meticulosamente después de consultar la ficha técnica y enterarse quién es el director, el guionista, los actores así como leerse la sinopsis y enterarse someramente de la trama. Prefiere ver cine en versión original, quizá porque considera, como todo buen aficionado al séptimo arte, que la voz es parte muy importante de la actuación de los intérpretes. Y esa es la razón de que sea fácil ver a la pareja formada por don Felipe y doña Letizia en las pocas salas existentes en Madrid que pasan las películas en el idioma en el que han sido rodadas. Antes de entrar en la proyección, ambos se aprovisionan de un envase de considerable tamaño de crujientes palomitas y alguna bebida que colme la sed que éstas producen.

Los amigos comunes

El cine no es único hobby que tiene el heredero de la Corona en su tiempo de ocio. Reunirse con los amigos, cenar con ellos en un restaurante y tomar unas copas en un local de moda entra también dentro de los planes de esparcimiento de los Príncipes desde que decidieron compartir sus vidas. Lo único es que la pareja tuvo que pasar por el periodo adaptación necesario para que los amigos de él y de ella se convirtieran en los amigos comunes de ambos. Pero no fue difícil y hoy en día el Príncipe se ha convertido en íntimo de algunos periodistas que fueron compañeros de doña Letizia, con los que se lleva fantásticamente bien y con los que comparte muy buenos ratos. Por cierto que, en cuanto a los gustos culinarios del heredero, hay que decir que le gustan las comidas sencillas, las de cuchara, tiene debilidad por las fabes de las que da buena cuenta en sus visitas a Asturias, y le encantan los bocadillos, que disfrutaba enormemente en la celebración de sus fiestas de cumpleaños en el Palacio de la Zarzuela.

A la hora de las copas, las preferencias de don Felipe son un poco más sofisticadas. Se declara fan del gin tonic pero ha sustituido la ginebra tradicional Gondon's o Beefeater por la Hendrick's y ha cambiado la clásica piel de limón por el pepino, más de moda hoy en día y que arranca sabores inéditos al combinado, según los expertos.

A la pareja le gusta también el baile, son bailones. En Palma, lugar de veraneo de la Familia Real, era frecuente ver a don Felipe con sus compañeros de regatas en las discotecas, disfrutando de la música en la pista de baile. Y era fácil verlo también en los conciertos multitudinarios que se organizaban en la capital balear con los cantantes de moda, en compañía de sus hermanas y amigos. Después de casados, los Príncipes siguen asistiendo a este tipo de eventos, incluidos los conciertos que uno de los compañeros de regatas de don Felipe, Jaume Anglada, da cada año en el Club Náutico de Palma durante la celebración de la regata de la Copa del Rey. El recital es por la tarde y a él se apuntan desde muy pequeñas las Infantas Leonor y Sofía, de edad parecida a las hijas del propio Anglada y su mujer, amigos ya muy cercanos a los Asturias.

Un Príncipe deportista

El deporte forma parte de las aficiones de don Felipe desde niño. Cuando aún no levantaba muchos palmos del suelo empezó a recibir sus primeras lecciones de vela en la Escuela del Club de Calanova, muy próxima al Palacio de Marivent. Siempre al timón de los veleros en los que ha regateado y teniendo de compañeros a campeones olímpicos como Fernando León, con el que participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona, el Príncipe ha disfrutado con pasión del deporte de la vela durante décadas. En los barcos que ha patroneado, el heredero de la Corona ha pasado algunos de los mejores momentos de su vida y se ha sentido como uno más entre sus compañeros de regata. La única deferencia era que los encargados del aprovisionamiento de la embarcación no olvidaban comprar cada día un paquete de galletas de Príncipe de Beukelaer, que le ofrecían con bienintencionada ironía.

Don Felipe es un experto esquiador, un deporte que ahora trata que practiquen sus hijas. Con sus padres y hermanas, han frecuentado las pistas de la estación de Baqueira Beret, en el Pirineo leridano, así como las de Sierra Nevada y Formigal, en las que es habitual verlo cada temporada de invierno.

Hace ejercicio con regularidad cada día. De ahí su figura esbelta que no se ha ensanchado con el paso de los años en la que no le sobra ni un átomo de grasa. Mantiene la disciplina necesaria para mantenerse en forma a pesar de que le gusta y disfruta de las comidas, sin cometer excesos que le obliguen a cambiar la talla de sus impecables trajes hechos a medida por el sastre Jaime Gallo, que le viste desde hace muchos años. En sus momentos de ocio, opta por los vaqueros o pantalones tipo chinos, jerseys de cuello alto en invierno y polos y camisas de manga larga con el puño vuelto en verano.