Ilegal en su totalidad

La Razón
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¿Por qué el Tribunal Constitucional va a tumbar esta ley?

–Porque es inconstitucional en todos sus artículos y, como garante de la Carta Magna, ya advirtió de que la presentación de esta ley de forma unilateral tendría sus consecuencias. Presentar una ley que no tiene recorrido en ninguna de sus variantes supone una gran escena teatral, por mucho que la intenten disfrazar.

¿Por qué se basan en tribunales internacionales, como el de la Haya, para amparar sus pretensiones?

–Porque son conscientes de que sus pretensiones no tienen cabida jurídica en nuestro sistema, por eso intentan buscar un respaldo exterior. Pero basarse en la independencia de Kosovo, por ejemplo, no tiene sentido, los condicionantes políticos eran muy diferentes y, por otro lado, está comprobado que no fue la mejor solución. Obviamente, los independentistas manipulan muchos conceptos, como el hecho de referirse a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice que «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Esta afirmación no supone ningún amparo del derecho internacional. Como tampoco que el «derecho a la libre determinación de los pueblos» signifique que las comunidades integradas en una nación puedan saltarse su jurisdicción para independendizarse del país al que pertenecen. Los secesionistas juegan a llevar a su terreno las leyes que consideran más interpretables de acuerdo a sus fines, pero es la única vía que contemplan para justificarse.

¿Cumple esta ley los requisitos de la Comisión de Venecia?

–No. El independentismo catalán ha intentado familiarizarse con esta Comisión para respaldarse en ella, pero precisamente en su código de Buenas Prácticas sobre refrendos establece que los referéndums tienen como requisito «cumplir con el sistema legal en su totalidad y especialmente con las normas procedimentales. En particular, los referendos no pueden celebrarse si la Constitución o una ley conforme a ésta no los estipula, por ejemplo, cuando el texto sometido a referéndum en una cuestión de competencia exclusiva del Parlamento».

¿Cuáles son los artículos más sangrantes que incluye la ley del referéndum?

–Todos en su cómputo lo son, pero hay algunos apartados en los que merece la pena incidir, como el artículo que habla de la atribución de la soberanía al pueblo catalán. Esa afirmación se salta toda legalidad y, de hecho, el Tribunal Constitucional ya ha advertido de que el único pueblo soberano es el español, por lo que el catalán no tiene ninguna supremacía sobre el resto del territorio nacional como para tomar esta decisión al margen de la ley. Otra de las partes más irrisorias que refleja el texto es que se asegure que el resultado de la pretendida votación convocada para el próximo 1 de octubre tendrá carácter vinculante, de tal manera que si en el supuesto recuento hubiera más votos a favor que en contra del independentismo se proclamaría la independencia de la comunidad autónoma. Este punto tampoco tiene validez, ya que, en todo caso, tendría un carácter consultivo según el artículo 92 de la Constitución.

¿Qué busca entonces el parlamento catalán con la presentación de esta ley?

–Es una completa provocación. Es una ley que busca tener una posición de superioridad respecto a la Constitución y al propio Estatut. Y como toda provocación la intención es una respuesta, que en su caso es que el Estado adopte una postura beligerante para que los secesionistas puedan quedar de víctimas ante el ataque de los «opresores».

¿La Ley de la Transitoriedad jurídica tiene el mismo recorrido que la del referéndum?

–La proposición de Ley de la Transitoriedad Jurídica es una especie de Constitución provisional diseñada por los secesionistas, y es previsible que el Gobierno también busque la respuesta en los jueces para pararla.

¿La aprobación de estas leyes facilita que se celebre el 1-O?

–No, al no tener ninguna validez jurídica. En la convocatoria de la consulta es determinante el plan que tenga trazado el Gobierno.

*Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona