Sánchez y Torra constatan diferencias pero acuerdan buscar un "diálogo efectivo"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, han constatado este jueves "diferencias notables"sobre el origen, la naturaleza y las posibles soluciones al conflicto en Catalunya, pero han acordado mantener las vías de diálogo entre los dos ejecutivos.

En rueda de prensa tras la reunión en el Palau de Pedralbes de Barcelona, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, ha explicado que han pactado un comunicado conjunto en que los dos gobiernos afirman que "comparten por encima de todo su apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo de la sociedad catalana".

Artadi ha añadido que han pactado una nueva reunión para el mes de enero de 2019: por parte de la Generalitat acudirán la propia portavoz del Govern y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, y por parte del Gobierno central, la vicepresidenta Carmen Calvo y otro ministro aún por decidir.

El Gobierno asegura que no habrá reunión a seis entre el Ejecutivo central y el de la Generalitat, sino sólo un saludo de cortesía entre el presidente Pedro Sánchez, el president Torra y sus ministras y consellers justo tras el encuentro entre ambos.

De forma paralela a la reunión entre Sánchez y Torra ha habido otro encuentro de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet; el vicepresidente catalán, Pere Aragonés; y la portavoz del Govern, Elsa Artadi.

Tras esas dos reuniones simultáneas, fuentes de la Moncloa han informado de que habrá un saludo "de cortesía"y "meramente protocolario"entre los seis miembros de los dos gobiernos sin que pueda considerarse una reunión de trabajo.

Previamente, el formato de la reunión ha estado en el aire hasta el último minuto. Al filo de las 15:00 horas, apenas cuatro antes del encuentro, ambas instituciones remitían por fin la convocatoria a los medios, una convocatoria que tradicionalmente se envía el día anterior y que se ha hecho esperar en esta ocasión. El retraso de la misma obedece al desacuerdo entre los interlocutores, unas divergencias que han quedado patentes por escrito y que parece que solo se resolverán una vez que se celebre la reunión.

Mientras que el Govern se refiere a la cita como una “cumbre entre los gobiernos español y catalán”, Moncloa habla de una “reunión” de presidentes, “en paralelo a la cual” habrá “encuentros de trabajo” entre la vicepresidenta de Gobierno, Carmen Calvo, y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, y “sus interlocutores habituales”, el vicepresident de la Generalitat, Pere Aragonés, y la consellera de Presidencia y Portavoz, Elsa Artadi. “Al término de la cita entre el presidente Sánchez y el president Torra”, reitera Moncloa, la ministra Batet y la portavoz Artadi comparecerán ante los medios de comunicación.

Las discrepancias obedecen a que Moncloa ha acabado cediendo en el formato que le exigía la Generalitat. Esto es, una reunión ampliada respecto a la cita entre presidentes que defendía el Ejecutivo en un primer momento. “El único formato que valora el Gobierno es una reunión entre Sánchez y Torra”, señaló la portavoz gubernamental, Isabel Celaá el pasado viernes. Esta postura viró el martes cuando, tras reunirse con Artadi y Aragonés, la vicepresidenta Calvo reconoció que “ya que vamos a ir allí -en alusión a Barcelona- hay que aprovechar para que la política se abra camino”. La celebración de una “minicumbre”, tres a tres, es una foto que a Moncloa no le interesa, sí a la Generalitat para vender una relación bilateral, de igual a igual entre los dos gobiernos.