La normalidad del 155

El Govern asume su suspensión. Sólo Rull y Junqueras van a recoger sus despachos. Forcadell acata y suspende la reunión de la Mesa.

Una pareja de novios se hacía fotografías ayer ante la sede de la Generalitat
Una pareja de novios se hacía fotografías ayer ante la sede de la Generalitat

El Govern asume su suspensión. Sólo Rull y Junqueras van a recoger sus despachos. Forcadell acata y suspende la reunión de la Mesa.

Los ciudadanos y funcionarios de Cataluña vivieron el primer día de aplicación del artículo 155 con la misma naturalidad con la que afrontaron el lunes de la semana pasada. Cataluña no es un nuevo Estado de Europa y como la wikipedia tampoco aclara si los catalanes son ciudadanos de la república catalana, la mayoría sigue su vida como ciudadano del Reino de España. Tanto los barceloneses que ayer cogían con su pasaporte español un vuelo internacional, como los funcionarios del área de recursos humanos de la Generalitat a los que se les ha girado más trabajo para recolocar a los internos que se han sacado las oposiciones de cuerpo superior de gestión, que para dar de baja al personal eventual cesado por el Gobierno.

La maquinaria administrativa ya ha demostrado con cada cambio de gobierno que funciona por inercia. A las 7:00 horas, llegaban los primeros funcionarios a la Conselleria de Economía. Desde el viernes, como al resto de los trabajadores de la Generalitat, nadie les ha informado de nada, así que prosiguieron con su trabajo, rodeados, eso sí, de un enjambre de medios de comunicación que hacía guardia en las consellerias para informar de los pasos del Govern. A mediodía, apareció el vicepresidente Oriol Junqueras. Apenas estuvo media hora dentro de la Conselleria de Economía. Lo suficiente para recoger sus cosas.

Consellers sin despachos

Los Mossos d’Esquadra tienen órdenes para permitir que los cargos afectados por la aplicación del artículo 155 entren a recoger sus objetos personales. En caso de quedarse a trabajar, como amagó Josep Rull, conseller de Territorio y Sostenibilidad, se enfrentan a un delito de usurpación y suplantación de cargo público. Rull protagonizó una de las anécdotas de la jornada. Fue el único conseller que fue a trabajar o que hizo ver que iba a trabajar. A primera hora colgó en su Twitter una fotografía sentado frente a su ordenador que decía: «En el despacho, ejerciendo las responsabilidades que nos ha encomendado el pueblo de Cataluña». Sólo estuvo media hora en la conselleria. Alegó que debía acudir al comité nacional del PDeCAT. Aunque el Govern pretendía dar una imagen en activo pero «sin estridencias», el temor a una acusación penal tiene a los consellers preocupados. Tanto es así que cinco consellers (Salud, Agricultura, Interior, Gobernación y Trabajo) han volado a Bruselas junto al president de la Generalitat, Carles Puigdemont, presuntamente, en busca de asilo político. Fuentes del Govern repetían ayer que están «en un entorno seguro y discreto». Hoy desvelarán cuáles son sus intenciones. Del resto de consellers, sólo Rull y Junqueras pasaron por sus conselleries.

Forcadell disuelve el Parlament

El Parlament, en cambio, acató la resolución del Gobierno. Carme Forcadell era reacia a que la declaración unilateral de independencia se proclamara en la Cámara catalana por miedo a la carga penal a que se enfrentaba, pero los rifirrafes entre Junqueras y Puigdemont acabaron con la DUI dentro del hemiciclo. Forcadell llegó ayer muy pronto al Parlament. Igual que Rull, vía Twitter escribió un «continuamos trabajando». Pero si bien a primera hora la secretaria primera de la Cámara catalana, Anna Simó (ERC), avanzaba que iban a preparar la reunión habitual de los martes de la Mesa, la cita se desconvocó porque «el Parlament está disuelto». Se activó la Diputación Permanente propia de un periodo electoral, que forman 23 diputados. La CUP compareció en la Cámara catalana para reprochar al Govern de Puigdemont falta de contundencia ante el 155 y reclamar «el máximo de desobediencia posible».

Los funcionarios acatan las órdenes

Los funcionarios del Parlament y de la Generalitat vivieron la jornada con «absoluta normalidad», sin «ningún problema», aseguraron a LA RAZÓN los funcionarios preguntados, informa. Hubo un caso aislado en Gerona, aclaró Joan Escanilla, responsable del CSIF en Cataluña. Allí, en la Delegación de la Generalitat «a la hora del desayuno, formaron una cadena humana de alrededor de cincuenta personas» en señal de protesta. Nada destacable, teniendo en cuenta que en el edificio trabajan cerca de 800 empleados. Éste fue el único caso que recibió Manuel Gómez, funcionario de Justicia, «hasta el momento no nos ha llegado nada». Desde el CSIF, Escanilla recordó que alegar baja no es soncionable, sí lo es desobedecer una orden. Se puede llevar una sanción administrativa: abrir un expediente y apartar del servicio. Los funcionarios de justicia además, se juegan un «delito penal».

Los Mossos, al servicio de la Constitución

El conseller de Interior, Joaquim Forn, se despidió el pasado jueves de su equipo. ¿Sabía ya que volaría a Bruselas? El secretario general, Cèsar Puig, sí fue a su despacho. Estuvo una hora, dijo adiós a sus colaboradores, pero a la salida dijo que no se da por cesado porque no le ha destituido su Govern.