Bruselas

Rajoy, firme frente a Bárcenas

No hará cambios en el Gobierno hasta las europeas, cuando podrían salir Arias Cañete y Mato. El presidente está tranquilo y seguro de que el caso no afecta a la estabilidad del Gobierno. El PP confía en que la Justicia demuestre la inexistencia de una contabilidad «B» en el partido

Floriano, Cospedal, Arenas y González Pons en un acto del PP celebrado ayer en Madrid
Floriano, Cospedal, Arenas y González Pons en un acto del PP celebrado ayer en Madridlarazon

El PP es una olla a presión por el «caso Bárcenas». No saben por dónde puede atacarles el ex tesorero ni en qué puede quedar este asunto en el ámbito judicial ni tampoco sus consecuencias políticas. En estos momentos, la incertidumbre preside cualquier mirada desde las filas populares hacia lo que puede venirles en el futuro de quien ha controlado las finanzas del PP durante décadas. En Moncloa admiten que el escenario está muy abierto tanto por lo que puede pasar con Bárcenas como el cuándo. Pero también sostienen que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está «tranquilo» porque el «caso Bárcenas» no afecta ni afectará a la estabilidad del Ejecutivo ni a la mayoría que lo sustenta. Es decir, que cree que su fortaleza es que nada de lo que suceda judicialmente con Bárcenas puede afectar a un Gobierno estable.

Desde esa perspectiva se entiende que el jefe del Ejecutivo observe impasible la judicialización de la investigación sobre los «papeles de Bárcenas», la supuesta contabilidad en «B» del partido, y los «golpes» que el ex tesorero propina cada semana al PP. Entiende que su obligación es continuar gobernando, intensificando incluso si cabe la agenda reformista de su Ejecutivo y, también, reactivando a un partido que ya había entrado en fase de letargo antes de que en el pasado mes de diciembre estallase hecha pedazos su estrategia por culpa de la comisión rogatoria de Suiza y la cuenta hallada a nombre de Bárcenas en el extranjero. Éste es el punto de inflexión, según reconocen fuentes populares. Desde Génova hay quienes no entienden por qué entonces la dirección no optó por el camino de comparecer ante la opinión pública para admitir el error de haber seguido creyendo en la inocencia de Bárcenas, pedir perdón por no haber roto antes de manera radical con él y escenificar de manera sonora que esa ruptura se producía.

En cualquier caso, Rajoy no va a cambiar el paso, según explican fuentes de su entorno. «Mantendrá el rumbo del Gobierno y no tiene en mente precipitar ningún cambio ni en el partido ni en su Gabinete», añaden desde su círculo de confianza en Moncloa. En el partido hay quienes empiezan a anticipar que en verano podría ser el momento para que se moviesen algunas fichas, pero en Moncloa son mucho más conservadores. Dan por hecho que en principio las elecciones europeas, en verano de 2014, serán la excusa para que Rajoy coja aire nuevo con la justificación de que tiene que renovar la lista europea. Ya anticipan que es más que previsible que no repitan Jaime Mayor Oreja, actual portavoz en el Parlamento Europeo, ni otros nombres tan emblemáticos como el de Aleix Vidal-Quadras. Para encabezar esa candidatura miran hacia el actual ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, buen conocedor de Bruselas y a quien se le pronostica un futuro como comisario para el que le vendría bien volver al Parlamento comunitario. Si antes no salta del Gabinete, incluso por decisión propia y todo según cómo evolucionen los acontecimientos, las elecciones europeas podrían ser también una salida para la ministra de Sanidad, Ana Mato. Pero, quienes apuntan en esa dirección subrayan con rotundidad que Rajoy no tiene en mente en estos momentos prescindir de ella.

En esta hoja de ruta, la incertidumbre antes mencionada es la que explica que en el entorno del presidente dejen la puerta abierta a que Rajoy se salga de su guión y anticipe cambios para utilizarlos como dique frente a los efectos del «caso Bárcenas» sobre su Gobierno. Y en este escenario es donde podría entrar primero en juego el partido.

Oficialmente, en Moncloa sostienen que están convencidos de que la Justicia demostrará que los «papeles de Bárcenas» son falsos y que no ha habido ninguna financiación irregular del partido, sino que Bárcenas ha actuado solo y para él. Pero, al mismo tiempo, admiten que son conscientes de que este envenenado asunto trasciende al hecho de que se pruebe la mentira o la verdad de lo que está en juicio. Primero, porque la opinión pública está concediendo verosimilitud al ruido de fondo, lo que lleva a que en el PP se enciendan las alertas sobre la necesidad de construir un discurso político que refuerce el paquete de reformas anticorrupción en el que el Gobierno ha empezado ya a trabajar. En segundo lugar, están sus consecuencias en clave interna, que obligan a revisar el diseño de un modelo que ya de por sí dejaba al partido en un completo segundo plano. Y en tercer lugar, están las posibles consecuencias electorales de todo este lío. Aunque la evolución económica marcha según las previsiones del Gobierno, el entorno europeo empeora y esto sigue siendo una amenaza para nuestra recuperación. La mejora, además, tardará su tiempo en sentirse en la economía doméstica, y el paro continuará siendo un agujero negro. Rajoy está concentrado en estos problemas económicos y en el problema que Cataluña representa para la cohesión nacional. «Si hay que tomar decisiones, las tomará cuando llegue el momento. Ahora, su obligación es gobernar para sacar a España de la crisis, y a eso está dedicado por completo», sostienen en Moncloa.

Cospedal: «vamos a luchar con la cabeza muy alta contra los comportamientos que nos repugnan»

La secretaria general del PP hizo hincapié ayer en que el PP va a «luchar con la cabeza muy alta» contra aquellos «que no quieren hacer las cosas bien y contra quienes tienen comportamientos reprochables o que nos repugnan». María Dolores de Cospedal protagonizó la presentación en Madrid de la iniciativa del PP «Juntos salimos», que incluirá actos en toda España para conocer lo que opinan los ciudadanos y debatir sobre sus preocupaciones. «Tenemos que salir y estar en la calle», defendió la también presidenta de Castilla-La Mancha, quien insistió en que su partido tiene que estar «vivo» y oír lo que dicen los ciudadanos.

En ese mismo acto, el vicesecretario de Organización y Electoral del PP, Carlos Floriano, pidió a los miembros de su partido que se sientan orgullosos «de pertenecer a un partido que siempre ha salido fortalecido de las situaciones más difíciles» y del esfuerzo de transparencia que se ha hecho para que quede «bien claro» que en esta formación «los sinvergüenzas no caben». Al citado debate también asistieron dirigentes del PP como los vicesecretarios de Estudios y Programas, Esteban González Pons, y de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, además de líderes autonómicos del partido.