Investidura

Sánchez huye de la trampa de la amnistía

No asumirá la medida hasta tener el sí definitivo de Junts para evitar que pueda perjudicarle si hay una repetición electoral

Mertxe Aizpurua (EH Bildu) Jornada del pleno sesión de Investidura en el Congreso de los Diputados. © Alberto R. Roldán / Diario La Razón. 27 09 2023
Mertxe Aizpurua (EH Bildu) Jornada del pleno sesión de Investidura en el Congreso de los Diputados. © Alberto R. Roldán / Diario La Razón. 27 09 2023 © Alberto R. RoldánLa Razón

En Moncloa piden una tregua. Tregua hasta el viernes, cuando oficialmente se certifique el fracaso de Alberto Núñez Feijóo en la investidura y se abra una nueva pantalla. Una pantalla que, sin embargo, siempre ha operado en segundo plano, mientras el candidato del PP apuraba infructuosamente los 35 días de plazo que le dio la presidenta de la Cámara, Francina Armengol, para ahormar un número suficiente de apoyos. Tras chocarse ayer con el muro de 178 noes en primera votación, una mayoría de bloqueo que se prevé vuelta a reproducirse mañana, toda la atención virará indisimuladamente hacia Pedro Sánchez.

No es que durante estas semanas el presidente del Gobierno en funciones haya podido zafarse del foco mediático, como aspiraba, pero bajo el «escrupuloso respeto institucional al encargo del Rey» y al «tiempo de Feijóo» había logrado sortear las preguntas y posicionamientos más incómodos sobre la negociación con los independentistas y los términos en los que puede llegar a concretarse una eventual amnistía a los encausados del «procés». Una vez se produzca la votación del viernes este cortafuegos desaparecerá.

La investidura de Feijóo no ha sido en balde para el PSOE. Ha puesto a funcionar el contador hacia la repetición electoral y la disolución de las Cortes –el próximo 27 de noviembre–, por lo que el presidente del Gobierno en funciones tiene un margen finito para lograr un pacto para revalidar el poder. La aspiración de Sánchez es voltear la mayoría de bloqueo del PP en un trampolín hacia la Moncloa, lograr concitar esos mismos 178 votos a favor o incluso lograr atraer a Coalición Canaria para que opere otro escenario de desbloqueo, si a Junts no se le consigue arrancar nada más que una abstención.

Ronda de consultas inminente

Fuentes socialistas sostienen que ya «se ha perdido mucho tiempo» y anticipan que se dará celeridad al calendario. Toda la que esté en su mano. En este sentido, el Gobierno quiere que el Rey pueda iniciar ya la próxima semana una nueva ronda de consultas con los grupos parlamentarios. Está previsto que mañana, una vez se certifique la investidura fallida, Armengol se dirija esa misma jornada a Zarzuela para cumplir con el trámite debido de comunicar al Rey el resultado de la votación. En Moncloa son «muy respetuosos con los procedimientos» y saben que el siguiente paso es ese: comparecer ante Felipe VI y trasladarle su vocación, como ya ha hecho en público, de asumir el encargo para someterse a la confianza de la Cámara.

En el equipo negociador socialista aseguran que los contactos se van a «intensificar» en los próximos días con el objetivo de presentar una mayoría solvente. Sánchez acelera, sí; pero mide muy bien sus movimientos porque no está dispuesto a pasarse de frenada. El propio presidente en funciones ha emplazado a tener la condición oficial de candidato a la investidura para hacer los pronunciamientos que correspondan y explicar «con transparencia» cuáles son los pasos que se están dando, pero desde su entorno anticipan que no habrá movimientos en falso. Que la necesaria pedagogía sobre la amnistía o una fórmula asimilable de alivio penal solo se desplegará, una vez esté garantizado que hay agua en la piscina y que el pacto está cerrado.

Una cosa es abonar el terreno, algo que Sánchez ya ha comenzado a hacer sucintamente y que mantendrá –multiplicando su exposición pública y los actos con militantes y de partido– y otra muy distinta es que la amnistía cobre cuerpo en su discurso. Hasta ahora, desde los altavoces oficiales del PSOE, incluido el propio presidente, se ha evitado hablar explícitamente de esta cuestión. No se menta. La estrategia de prudencia se va a mantener hasta que todo cristalice y esto obedece a una cuestión de mera supervivencia. Aunque el Gobierno está dispuesto a evitar por todos los medios la repetición electoral, avanzando en un solución política para el «procés», también conocen los riesgos de no tener el control total de la situación, por lo que, si el acuerdo con Junts acabase frustrándose y el país estuviera abocado a una repetición electoral el próximo 14 de enero, Sánchez buscará jugar la carta de la amnistía a su favor. No está dispuesto a verse atrapado en la trampa que supondría.

En ese escenario, el candidato socialista se presentaría ante los españoles, en la cita con las urnas, como un hombre de Estado que no ha cedido a las exigencias de los independentistas. Un planteamiento similar al que ya expuso días antes del 23J en una entrevista en la Sexta. «No han tenido la amnistía y no hay un referéndum de autodeterminación ni lo habrá», aseguró. Por ello, en Moncloa causa cierto malestar que Sumar dé por hecho –lo hizo también en el debate de investidura de Feijóo– que se negocia y se avanza en la amnistía, cuando el pacto está lejos de concretarse y, de no llegar a hacerse, la parte socialista renegará del mismo.