Se nos van los buenos

Me gustaría poder hablar de Alfredo Pérez Rubalcaba en presente. Ambos hemos estado ingresados en el mismo hospital, y le he deseado estos días que hubiese tenido la misma suerte que yo, pues allí me trataron extraordinariamente bien de un infarto de miocardio. En estos durísimos momentos solo puedo transmitir a su familia mi profundo recuerdo. Me unen a él muchísimos años en política. Ha sido un político brillante en la historia de España, de los que desgraciadamente quedan cada vez menos. Asumió su responsabilidad al servicio de los ciudadanos. De su paso por la vida terrenal se debe destacar a Rubalcaba por su capacidad táctica, su inteligencia para la política, un oficio que no se aprende en la universidad. Ambos tuvimos la suerte o desgracia de servir a nuestros ciudadanos desde un Ministerio. En él siempre encontré la comprensión, el afecto y la solidaridad en momentos difíciles, como yo la compartí con él. Es una gran perdida. Por desgracia llevamos una época en la que se van los políticos que hicieron la transición de manera ejemplar. Se nos están yendo los buenos.