Un informe policial alerta de que los radicales justifican asesinar por su causa

El texto, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, refleja que aprovechan cualquier convocatoria para enfrentarse con violencia a las Fuerzas de Seguridad

Los grupos que protagonizaron los incidentes el pasado día 22 en Madrid, y en otras localidades en diversas ocasiones, utilizan «la denominada propaganda por el hecho; se basan en que es mucho más efectiva la acción que la palabra y llegan a justificar cualquier forma de violencia, incluso el asesinato, cuando la víctima es considerada por ellos como alguien poderoso, represor o tirano», según informes elaborados por expertos en la materia a los que ha tenido acceso LA RAZÓN.

En España, estos movimientos radicales se presentan a «través de colectivos, coordinadoras, plataformas, corrientes o grupúsculos diversos y heterogéneos que, sin embargo, tienen en común algunas características: su actividad tiene un carácter antisistema y anticonstitucional».

Manipulación

«Manipulan en beneficio propio –agrega el informe– las iniciativas sociales con el fin de subvertir el orden social; a pesar de no tener una jerarquía y organización formal, existe una estructura horizontal de control y distribución de actividades; los líderes son una referencia ideológica para el resto del grupo; son absolutamente permeables, lo que facilita un flujo permanente de intercambio de ideas y proyectos, y favorece la manipulación por los núcleos más beligerantes y representativos sobre aquellos que no tienen preestablecidas en su dinamismo actuaciones violentas». «La permeabilidad –añade– permite la multimilitancia de sus activistas y simpatizantes. Un individuo puede actuar en distintos grupos, en función de la acción reivindicativa de que se trate». «En su estrategia ocupa un lugar preponderante el enfrentamiento con los cuerpos policiales con ocasión de la celebración de eventos donde participan gran número de personas. Provocan y generan altercados, que tienen como fin extender el conflicto. Las redes sociales tiene un papel destacado en lo que se refiere a la comunicación entre grupos afines en el ámbito nacional e internacional, así como de difusión de sus actividades y convocatorias».

Según el informe, «la mayoría de las organizaciones y grupos de la extrema izquierda comparten ideologías anticapitalistas, ecologistas, antiglobalización, antifascista, antimilitarista, etcétera. Una de las principales características de esta tendencia es la heterogeneidad existente entre sus activistas (...) rechazan que los cambios que se deban producir en los marcos sociales y políticos, se canalicen a través de medios democráticos, y ven como única opción para modificar el orden establecido recurrir a la subversión, que la ejecutarían a través de la revolución social y política».

Los grupos extremistas no tienen un modelo fijo de actuación, pero sus movimientos no son improvisados y responden a unas pautas predeterminadas de organización. Lo más preocupante es que en los últimos tiempos se suman a convocatorias y movilizaciones sociales con el fin de elevar el nivel de tensión, prolongar en el tiempo los conflictos y, si es posible, trasladarlos a otras zonas geográficas. Dentro de estos grupos, los que mayor peligrosidad han demostrado en los últimos tiempos son los anarquistas, que combinan esta ideología con la insurrección, entendida como la justificación de las acciones destinadas a la suplantación o derrocamiento del poder establecido, a través del uso de la violencia contra las instituciones o el sistema democrático. Se presentan como un movimiento asambleario, que considera fundamental la autonomía individual. Se infiltran en las asambleas organizativas estudiantiles, movimientos de ciudadanos, ocupaciones de edificios y gestión de centros sociales, donde realizan actividades que tienen como finalidad la difusión de su doctrina y la captación de nuevos militantes o simpatizantes para radicalizar y mantener vivo el conflicto y dificultar el posible diálogo social.

Los citados expertos consultados por LA RAZON señalan que las últimas convocatorias de manifestaciones y concentraciones habidas, y la que va a tener lugar hoy en la Plaza de Neptuno de Madrid, hay que encuadrarlas dentro de la estrategia general de los movimientos de extrema izquierda y anarquistas, que, o bien participan en la convocatoria o se aprovechan de ella.

«Proceso destituyente», por el «Jaque y abolición de la Monarquía». Éstos son los lemas de la manifestación que la Coordinadora 25-S ha organizado para hoy, a las 7 de la tarde, en la Plaza de Neptuno de Madrid, en la que además, se va a exigir la puesta en libertad del único encarcelado de los 21 detenidos durante los incidentes ocurridos durante la noche del 22. En la proclama publicada en internet por la citada Coordinadora, se señala que «el actual régimen es ya totalmente incapaz de dar solución alguna a los gravísimos problemas sociales y democráticos que sufrimos las clases trabajadoras y pueblos del Estado Español».

Otra protesta

Una convocatoria SEGUIDA MUY DE CERCA

Aunque parece que, a priori, la última convocatoria de la «Coordinadora25S», responsable de los «rodea el Congreso» de 2012, está controlada y no se espera un seguimiento masivo, la Delegación del Gobierno celebró ayer una reunión de coordinación para establecer un dispositivo policial «proporcionado y acorde a la convocatoria» a la que acudirán grupos de ultraizquierda como Izquierda Castellana o Yesca que participaron en el 22-M.