¿Cómo son los comedores escolares este curso?

Está marcado por la necesidad de implantar unos rigurosos protocolos de seguridad y nuevas maneras de interacción con la comunidad educativa.

Acabamos de iniciar un curso escolar distinto, pero cargado de ilusión por volver al colegio después de muchos meses de ausencia. Está marcado por la necesidad de implantar unos rigurosos protocolos de seguridad y nuevas maneras de interacción con la comunidad educativa, sin olvidar el objetivo común: educar.

Clases con mascarilla, lavado de manos constante, distancia de seguridad, flujos de tránsito… Y un momento que puede preocupar a los padres porque la mascarilla desaparece: el comedor. Un lugar clave en el centro educativo por su papel en la formación de los más pequeños para inculcar hábitos saludables y ayudarles en su crecimiento en una etapa vital tan importante.

Desde Compass Group España, referente en servicios de alimentación, impulsan con su marca especializada para el ámbito educativo, Scolarest, comedores escolares seguros y un Proyecto Educativo basado, en esta ocasión, en las emociones. Llevan semanas coordinados con los responsables de los centros, realizando un exhaustivo trabajo con cada uno de ellos para implantar sus Protocolos de Seguridad, adaptados al cumplimiento de las medidas sanitarias aprobadas tanto a nivel nacional como en cada comunidad autónoma.

Con ese fin cada colegio cuenta con supervisores que han estado formándose durante este verano en los Protocolos de Seguridad que ha diseñado la compañía y que el pasado mes de junio obtuvieron la verificación de Bureau Veritas Certification.

¿Y cómo ha variado el funcionamiento del comedor? Debemos partir de la base de que la seguridad de los comensales -especialmente de aquellos con alergias o intolerancias- ya era la prioridad antes y, por lo tanto, las medidas implantadas, muy rigurosas. Ahora se amplían para cubrir el nuevo escenario, Para ello, los niños llegan al comedor en grupos, cada uno con su mascarilla correctamente colocada y se mueven dentro de él a través de accesos diferentes debidamente señalizados para entrar y salir, con el fin de reducir el número de contactos. Antes de acceder al espacio todos tienen que realizar un lavado y desinfección de manos Sólo tocan el menaje que se les ha asignado, con la comida ya servida por el personal de la cocina y se sientan en sitios con la distancia de seguridad garantizada. Además, se han eliminado elementos comunes en las mesas, como jarras de agua. Otra diferencia importante es que ya no se levantan conforme van terminando, sino que deben esperar a que el resto de los miembros de un mismo grupo concluyan para poder irse. Para ello proceden a un nuevo lavado y desinfección de manos y a salir del comedor de manera ordenada.

La responsabilidad compartida entre los alumnos y el personal de cocina y comedor para el cuidado propio y de los demás ya la había implantado Scolarest en cursos anteriores con Conviértete en su Guardián, el programa con el que en los últimos años ha concienciado a equipos, familias y alumnos para la prevención de alergias alimentarias. Ahora se amplía su alcance con el diseño de una guía que facilita herramientas para que los denominados “Guardianes de la Salud” traten la seguridad e información con los escolares de manera adecuada, involucrando a los niños y niñas y al resto de la comunidad educativa.

Es importante tener claro que todos estos nuevos elementos no deben distraer del cometido fundamental del comedor: responder a las necesidades de alimentación de los más pequeños en una etapa clave para el desarrollo. El equipo de Nutrición y Dietética de la compañía supervisa todos los menús con el fin de ofrecer una propuesta saludable, acorde además con la riqueza gastronómica de cada región.

Las emociones en el Aula Comedor

Todos estos elementos se integran dentro del concepto de “Aula Comedor” que busca que este sea un espacio educativo más del colegio y no un paréntesis en la formación. Para potenciarlo, cada curso escolar Compass Group diseña un Proyecto Educativo. Consiste en la puesta en práctica de actividades basadas tanto en buenos hábitos como en la transmisión de valores que favorezcan su bienestar bajo la filosofía “comer bien y aprender a vivir mejor”. En esta ocasión se denomina Scolarest Emotion y está compuesto por actividades con las que, por un lado, los escolares logran identificar sus emociones y, por otro, provocan su curiosidad y sorpresa. Las emociones, en un momento tan especial, van a ser las grandes protagonistas en el Aula Comedor, porque es más necesario que nunca trabajar todo el potencial que tienen en el aprendizaje y en la formación y desarrollo personal de niños y niñas.

La educación emocional es necesaria en los procesos de aprendizaje y los últimos estudios en neurociencia ponen de relieve la importancia de las emociones y su influencia en la memoria, destacando que las situaciones que se viven con emoción se recuerdan y asimilan mejor.

De este modo, todas las actividades que se van a poner en marcha en el aula comedor tienen este punto en común: la búsqueda de la emoción y provocar la curiosidad de los niños. Serán actividades con las que crearán recuerdos positivos a través de los sentidos, de juegos, de actividades musicales y de la experiencia. La vista, el gusto, el oído y el olfato van a hacer que los escolares asimilen de una manera natural valores como la seguridad, la responsabilidad y el respeto al medio ambiente.

El proyecto se desglosa en tres ejes: la emoción de comer, la emoción de aprender y la emoción de vivir. La primera busca inculcar que no sólo es importante lo que comes sino también, como te sientes al consumirlo. Con ese fin se ahonda en el origen de los alimentos que son la base de nuestra alimentación para desarrollar todo su potencial culinario. La segunda, a través de las actividades lúdicas y los juegos, transmite valores, actitudes positivas y habilidades sociales que favorecen su desarrollo físico y emocional. Y la tercera pone toda la atención en el cuidado y protección del entorno, manteniendo vivas tradiciones y cultura para animar a los niños y niñas a que adopten un estilo de vida comprometido con el medioambiente y la sociedad en la que viven.

El desarrollo se plasma en acciones concretas. Por ejemplo, monitores y alumnos compondrán una canción que incluya los mensajes de seguridad en el comedor y durante la semana del 16 de octubre, con motivo del Día Internacional de la Alimentación, se creará un relato para dar a conocer a los escolares la importancia de los cereales en nuestra dieta. Para ello podrán ver muestras de trigo, arroz, maíz y otros alimentos de este tipo, además de explicarles cómo su cultivo cambió la manera en la que el hombre vivía, pasando de ser nómada a crear asentamientos estables y convivir en sociedad, tal y como lo conocemos en la actualidad.