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El poder de los influencers en el adolescente que tienes en casa

No se trata de censurarles lo que ven, sino de educarlos en un sentido crítico desde pequeños para que no se dejen manipular

los pre-adolescentes y niños cada vez más pequeños utilizan herramientas pensadas para adultos y en todo caso jóvenes, como las redes sociales

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Un factor que promueve que actualmente los niños quieran crecer muy rápido es el fácil acceso que tienen a modelos adolescentes, que aunque corresponden a edades más tardías, se les presentan a través de internet, televisión y redes sociales. Por ejemplo, los pre-adolescentes y niños cada vez más pequeños utilizan herramientas pensadas para adultos y en todo caso jóvenes, como las redes sociales (por ejemplo Twitter o Instagram), o juegos que usan actitudes, imagen y un argot claramente juveniles. También la moda adolescente filtrada a través de cantantes y modelos, que atraen poderosamente la atención de niños y niñas.

Intentar crecer antes de madurar, supone un riesgo para su adecuado aprendizaje: Por un lado les puede crear unas falsas expectativas y por otro, les puede acercar a conductas de riesgo típicamente adolescentes, como las relacionadas con su sexualidad o con el consumo de ciertas sustancias, que no sabemos cómo las van a afrontar a edades tan tempranas.

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Poder de los infuencers en nuestros hijos

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Los niños y adolescentes reciben muchos estímulos de modelos y referentes a través de las redes sociales, que en muchos casos no se corresponden con su edad

El papel de los padres en el paso de la infancia a la adolescencia

Hoy en día, los padres sienten mucho desconcierto e inseguridad en cuanto a cómo ejercer su rol en el desarrollo y crecimiento de sus hijos, sobre cómo establecer límites y lidiar con las referencias y estímulos externos que reciben. El papel de los padres en este sentido deberá ser lo menos ambiguo posible, para que sus hijos sepan lo que esperar. Cuando los hijos son más pequeños, el papel de los padres debería contener grandes dosis de afecto y unos límites muy bien marcados, ya que en esta etapa ellos suponen la única y primera referencia de los niños. Los hijos se sentirán seguros con este control externo de sus padres. Cuando se van haciendo mayores y llegan a la preadolescencia, es muy importante mantener la autoridad y sobre todo el liderazgo, que empezará a verse cuestionado. Aquí será crucial predicar con el ejemplo, ya que los hijos empezarán a ser críticos con aquello que no les cuadre. También será importante mantener las dosis de afecto.

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Una vez llegan a la adolescencia, los padres deberían aprender a ser flexibles y empezarán a pactar con sus hijos ciertas normas que hasta ahora eran unilaterales y férreas, pero mantendrán la firmeza en las normas fundamentales. En esta etapa se suele deteriorar el afecto, por ello es cuando más importante va a resultar que esté presente y que se note por encima de todo lo demás. En ninguna etapa es aceptable el pretendido compañerismo de los padres, ya que está más asociado a las relaciones externas a la familia, por ejemplo con sus amigos y compañeros de clase.

7 valores para transmitir a los hijos adolescentes

Es importante inculcarles el amor por sí mismos, pero no de manera egocéntrica, sino favoreciendo una buena y alta autoestima para que consigan creer en sus potencialidades y en sus opiniones. Se trata de que descubran que son importantes al margen de sus logros, de su aspecto físico o cualquier otro tipo de valoración externa.

Deben crecer aprendiendo a ser responsables de sus actos y no echar las culpas de los errores en los demás, principalmente en sus padres. La responsabilidad en las consecuencias les llevará a entender cómo funciona la sociedad.

Es importante que desarrollen la libertad de pensar por sí mismos. A veces es difícil conseguirlo, pues cuando están equivocados en muchas ocasiones se tiende a castigar su forma de pensar.

Si saben pensar por sí mismos y ser firmes en sus convicciones sabrán enfrentarse a personas tóxicas que pretendan dominarles o anularles, así como no necesitarán a nadie externo a sí mismos para sentirse bien y satisfechos. Este punto es, por tanto, muy importante para evitar relaciones tóxicas y roles machistas en nuestras hijas.

Es importante fomentar una comunicación positiva y alejada de la típica insistencia en los problemas cotidianos. No aprovechar cualquier oportunidad para recriminar a los hijos problemas o hablar de lo que no funciona pues sería una manera de conseguir que cada vez se hable menos.

Los adolescentes suelen quejarse de que a sus padres no les interesan nada sus temas. Por ello será bueno que los padres se dediquen más a escuchar y a interesarse por lo que sus hijos quieran aportar y los temas que les parecen importantes.

Aunque frecuentemente parezca lo contrario, los adolescentes necesitan cierta admiración por aquello que hacen bien o por sus aportaciones, por ello resultará muy positivo disminuir los reproches ante sus fallos y fomentar la atención en sus logros.

Ángel Peralbo es psicólogo y miembro de TopDoctors