Malas notas para el verano: Cómo hablar con tu hijo

Educar no implica gritar ni humillar

Llega el mes de julio y, con él, las notas del cole... que, como siempre ha ocurrido y en algunos casos, serán malas o muy malas. Al suspenso de una o varias asignaturas, muchos padres y madres van a responder con reproches, voces irritadas y elevadas y, seguramente, castigos.

Llega el mes de julio y, con él, las notas del cole... que, como siempre ha ocurrido y en algunos casos, serán malas o muy malas. Al suspenso de una o varias asignaturas, muchos padres y madres van a responder con reproches, voces irritadas y elevadas y, seguramente, castigos. Cuando un niño entrega las calificaciones escolares en casa, sus progenitores tan sólo están recibiendo unos indicadores numéricos que pretenden medir el nivel de aprendizaje de sus vástagos. Craso error. Sobre este punto, el psiquiatra Sergio Oliveros Calvo, único médico en España con tres primeros premios Doctoralia Awards consecutivos subraya que “un elemento meramente cuantitativo, como son las calificaciones escolares, no pueden, por ejemplo, aclarar si el suspenso es debido al poco esfuerzo por parte del niño o a su falta de capacidades para el estudio. Así, podría darse el caso de que un niño se esfuerce mucho y no obtenga los resultados que su trabajo merece”.

Lo que pueden esconder unas malas notas

Después de considerar e interpretar unas malas calificaciones escolares desde un cierto relativismo, los padres deberían pensar que esos no óptimos resultados escolares pueden deberse a razones muy variadas. Isabel González Villalobos, psiquiatra infantil, apunta algunas de ellas “el niño no sabe estudiar y habría que proporcionarle una metodología para aprender a hacerlo; ni le interesa ni le motiva aprender los contenidos que le dan en clase; existe alguna incapacidad que dificulte el aprendizaje (problemas en la vista, dislexia, hiperactividad...); se da alguna emoción o problema psicológico que impide al escolar concentrarse en sus estudios; el niño no ha crecido en el hábito del esfuerzo para conseguir objetivos; mobbing; malos momentos familiares por peleas familiares o separación de los padres...”

Como afrontar en casa unas malas notas

Muchos padres no paran de decir que sus hijos son los mejores en esto, en lo otro; que son listísimos... Evidentemente, ante el elevado concepto que muchos padres tienen de sus vástagos –casi nunca real y casi siempre sobredimensionado y cegado por el cariño-, no es extraño que las malas notas sean no sólo una gran preocupación para los padres. También se convierten en una fuente de frustración para sus propias aspiraciones para con sus hijos. Por todas estas razones, y en palabras del doctor Sergio Oliveros “afrontar unos malos resultados escolares no es tarea fácil para unos padres. Pero, como casi siempre en la vida, todo es ponerse. Y lo primero de todo, es abrir canales de comunicación con el niño –y también con los profesores- en los que impere la confianza y la calma... y estén excluidos reproches y castigos”. A partir de aquí, la psiquiatra González Villalobos da, a los padres, algunas pautas sobre cómo afrontar esas malas notas escolares:

1. Nada de gritos

Si se eleva la voz, el niño se asustará, llorará y se cerrará en banda a abrir cualquier tipo de colaboración con sus padres.

2. Conversar es cosa de dos partes

Hay que practicar la escucha activa como algo que va más allá de las palabras –propias y del otro- y tratar de establecer, con el niño, una empatía a nivel de sentimientos.

3. No sacar de contexto

Las malas notas son sólo malas notas. No hay que añadir frases como nunca vas a ser nada en la vida, vago, tonto, irresponsable y similares.

4. Dejar que el niño se explique

Sería bueno que él mismo hablara sobre cuáles cree, según él, que son los motivos de sus malas notas. Quizás, las respuestas del pequeño den pistas sobre si hay que consultar a un especialista.

5. Ojo con la autoestima

Si el niño se siente un fracasado se estará poniendo en peligro su autoestima. Y nunca hay que olvidar que siempre se va a conseguir más motivando que descalificando o insultando.

En paralelo a la maduración del menor

Tanto las buenas como las malas notas muestran, en parte, cómo va el proceso de maduración personal de los hijos. Entre otras cosas, aunque no siempre sea así, suele suceder que unas buenas notas muestren el deseo de aprender de la persona. El doctor Oliveros explica que “muchas de las emociones y actitudes de los estudiantes están directamente relacionadas con sus calificaciones escolares, ya que, de ellas depende, en algo grado, su satisfacción personal. Por esto, no es extraño que expresen con, reacciones y sentimientos de frustración y culpabilidad, la recepción de unas malas notas... de igual manera que exhibirán sentimientos de orgullo y realización personal por el logro de unas buenas calificaciones”.

Cualquier psicólogo o psiquiatra, con experiencia en el trabajo con niños, sabe que a ningún escolar le gusta llevar malas notas a casa... por mucho que aquel se muestre pasota ante sus padres o simule que no le importa, en absoluto, llegar a casa con cinco suspensos. Según explica la doctora Villalobos “a todos, mayores y a pequeños, nos importa lo que los otros piensan de nosotros. Por esta razón, unos malos resultados académicos afectan negativamente a la autoestima, en este caso del menor, lo que, evidentemente, traerá consecuencias a largo plazo si no se buscan soluciones eficaces”. Y aquí llega la pregunta final ¿en qué medida unas malas notas en el cole son reflejo del estado de evolución personal del alumno?