Así es la vida de El Rubius, el youtuber que quiere mudarse a Andorra

Acumula ceros sin levantarse de su sillón de gamer: unos 4,3 millones de euros anuales, según Social Blade. Tanta bulla económica podría estar provocándole un auténtico aturdimiento mental

Rubén Doblas Gundersen, más conocido como El Rubius / YouTube
Rubén Doblas Gundersen, más conocido como El Rubius / YouTube

Si El Rubius creara su propia playlist con los ruidos que emulan su trabajo, todo quería resuelto en un ‘boing’, ‘crash’, ‘fiuu’. Son las onomatopeyas de sus videojuegos, solo inteligibles para generaciones por debajo de los treinta. Él está a punto de cumplir 31 y hoy no sería oportuno presentarle como hizo la revista Time cuando, en 2016, le incluyó en su lista de líderes de la próxima generación: “Una de las personas más famosas de las que nunca has oído hablar”.

Esta semana ha estado en boca de todos y a nadie se le escapa ya que Rubén Doblas, su nombre real, gana una pasta gansa creando contenidos para YouTube y grabando sus propias partidas. Y decimos gansa porque acumula ceros sin levantarse de su sillón de gamer: unos 4,3 millones de euros anuales, según Social Blade, la web que rastrea estadísticas y análisis de redes sociales. Tanta bulla económica podría estar provocándole un auténtico aturdimiento mental. Si responde ante la Hacienda española, las retenciones son del 47%, como corresponde a cualquier ciudadano que rebase los 300.000 euros. En Andorra, además de disfrutar del IVA más bajo de Europa, el IRPF nunca superaría el 10% de sus ingresos. Para salir del atolladero, ha insinuado que hará las andorras, siguiendo la estela de otras celebridades que deciden ahorrarse unos eurillos.

Ha hablado de mudanza en su cuenta de Twitch, creando un enorme revuelo mediático. Esto de que un youtuber se salga de su mundo de retos virales, parodias o unbonxings (grabaciones abriendo el paquete que recibe de una marca o un suscriptor) para centrarse en finanzas es nuevo y no siempre bien recibido. ElRubius, que acostumbra a reflexionar en alto a través de sus plataformas, lo admite: “Siempre habrá quien me critique. La gente muchas veces habla sin saber qué va a pasar, pero no me preocupa”. Él insiste en que la razón principal es la proximidad de sus amigos, otros youtubers que también escapan de los nuevos palos fiscales anunciados por el Gobierno. Su colega Ibai Llanos quiere entenderle, pero defiende el pago de impuestos en España.

La excusa de las amistades de este malagueño con raíces nórdicas, criado entre España y Noruega, se desploma al colarnos en su casa sumándonos a los casi 35 millones de personas que han sentido esa misma curiosidad por un vídeo grabado el 28 de abril de 2018. ElRubius va recorriendo su vivienda de varias plantas decorada con un estilo que, aunque roza la nadería, confirma sus pasiones: el manga erótico, los gatos y un universo poblado por personajes fantásticos. Su cámara se detiene en el cuarto de invitados, ese que, “como nunca tengo invitados es la habitación de guardar mierdas. Demasiadas mierdas”. El salón lo habita una colección “absurdamente grande de amigos” (figuritas). Ni siquiera la chimenea puede dar un poco de calidez al hogar porque no sabe cómo encenderla. En el baño, enseña las heces de sus gatos obesos.

Son detalles que hacen pensar que realmente a ElRubius igual le daría alojarse en el exclusivo hotel Burj Al Arab, de Dubái, que en la habitación de cualquier modesta pensión, siempre que tenga una buena conexión a internet y posibilidad de que le sirvan comida a domicilio. Si no, la freidora le mantendría vivo a base de patatas fritas y nuggets. Duerme pegado a un “cuchillo anti ladrones/violadores/psicópatas…” Por cada una de estas confidencias, la cuenta bancaria se ensancha unas fanegas, tomando una palabra que él mismo usa para describir su imagen cuando se mira en el espejo. Presentó a su novia influencer, Irina Isasia, en 2016, aunque ella prefiere mantener un perfil discreto.

Sin amigos presenciales, sin actividad física y sin intereses intelectuales, a este joven a veces le resulta complicado alejar sus fantasmas mentales. Llegó a estar un año encerrado en casa con las persianas bajadas. En mayo de 2018 decidió retirarse de YotuTube durante un tiempo por ansiedad. El público agradeció que diese visibilidad a un trastorno que sufre un porcentaje cada vez más alto de jóvenes y adolescentes. “Me pongo nervioso, me cuesta respirar y me dan bajones por la necesidad de ser la mejor versión de mí el 100% del tiempo ante la cámara”, explicó.

La presión es abrumadora. Está considerado uno de los youtubers más populares del planeta. Suma 40 millones de suscriptores en YouTube, otros ocho en Twitch y 16 millones de seguidores en Twitter. Cada vez que habla, se dispara el pan. Ahora todo está por ver. Hace unos meses prometió que no se marcharía de España. Si finalmente se va, deberá residir allí al menos 183 días, alquilar o comprar una propiedad y ejercer su actividad por cuenta propia. Pero su marcha no le hará escapar de los ojos de Hacienda. La eclosión de los influencers y el manejo de sus ingresos ha destapado la complejidad de la economía digital y su tributación. ElRubius acaba de abrir un debate de auténtica ingeniería fiscal. Traducido a su jerga, “una puta locura”.